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19 maneras de ayudar a la lucha contra el cáncer de mama

Mamen Ruiz Puertas | Woman.es

Asimilar que se te cae el pelo, no tener cejas, cambiar de peso, notar tu piel reseca… son algunos de los efectos colaterales de los tratamientos oncológicos. Aunque no son síntomas clínicamente importantes, sí que cobran una gran trascendencia sobre el estado de ánimo de las pacientes. Estos cambios estéticos son transitorios, pero para muchas convalecientes, enfrentarse cada día a su imagen ante el espejo les resulta casi más duro que una sesión de quimio o de radioterapia. «Los propios médicos ya no minimizan la importancia de la imagen corporal para superar el cáncer de mama. El daño que sufre la autoestima mejora cuando te ves bien», afirma Ana González Márquez, psicooncóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). 

Tener cáncer de mama y sentirte guapa es la mejor terapia para afrontar esta enfermedad, de la que cada año se detectan más de 22.000 casos en España. Conscientes de la magnitud de este problema, hace 18 años que la AECC empezó a impartir cursos de cuidados de la piel para estas pacientes, donde, además, les dan consejos nutricionales, las animan a hacer actividades físicas como el yoga o las enseñan cómo ponerse un pañuelo de la forma que más les favorece. También ha editado una guía de cuidados estéticos para pacientes oncológicos. «Verte bien ayuda a integrar los cambios, potencia los autocuidados y anima a querer hacer cosas», reconoce esta psicooncóloga.  Entre los efectos secundarios estéticos que padecen están la extrema sequedad de la piel, las manchas y problemas de irritación y sensibilidad. Para paliarlos, recomiendan utilizar, en la limpieza diaria, agua templada, jabones suaves, con pH neutro, no frotar la piel para secarla, aplicar cremas mejor que lociones, porque nutren más, y jamás salir de casa sin protección solar 50+. Están desaconsejados los exfoliantes, tanto faciales como corporales.

La solidaridad se impone y cada vez hay más personas que prestan su ayuda de manera altruista. En este sentido, la Fundación STANPA trabaja desde hace tres años en el programa “Ponte guapa, te sentirás mejor”, en colaboración con la AECC, hospitales y voluntarios. Su objetivo es aumentar la autoestima de las pacientes a través de talleres gratuitos, centrados en el cuidado de la piel y el maquillaje. Los mecenas de esta fundación son 20 grandes compañías cosméticas, cuya generosidad ha hecho posible que se impartan 200 talleres en 16 hospitales públicos. «Hacerles olvidar la enfermedad, por momentos, y que disfruten poniéndose guapas, no tiene precio», explica Nani Maestro, voluntaria que imparte estos talleres. 

En estas masterclass de maquillaje para la autoestima les explican cómo pintarse los pelitos de las cejas o utilizar plantillas específicas para dibujarlas, cuando se han caído por completo. «En cuanto se ven que tienen cejas otra vez, se les ilumina la cara, porque se reconocen a ellas mismas», dice Roberto Siguero, maquillador de Lancôme y voluntario en esta causa. Les enseñan a elegir la base de maquillaje, mejor las fluidas que los polvos. Si tienen pestañas, que eviten la máscara waterproof, porque para retirarla hay que insistir más, se les pueden caer pelitos o irritar los ojos. En los labiales, deben evitar los de larga duración y usar los muy hidratantes, como los bálsamos. Respecto a teñirse el pelo, no deben hacerlo  hasta cinco meses después de finalizar el tratamiento.