El sueño de Raquel

Ha convertido su mundo onírico en una colección de joyas muy especial. Raquel Moreno triunfa en medio planeta.

Desde que terminó Bellas Artes, Raquel Moreno estuvo trabajando durante casi ocho años en subastas de arte y joyas en Francia y España. «Sin mucha intención vocacional, tasar joyas se convirtió en el trabajo que me tocaba hacer.» Poco a poco fue aprendiendo a apreciarlas. Hasta que, en 2001, cuando llegó el momento de decidir trabajar por su cuenta, e investigando con técnicas tradicionales de esmalte, ideó su primera colección de bisutería. «En realidad, mi intención era diseñar bolsos, pero las joyas salieron solas.»
Después de haber trabajado siete años en subastas de joyas, ¿qué detalles de una pieza atraen tu atención?
En realidad, cuando empecé, ese universo no me atraía en particular. Pero lo bueno de trabajar en subastas, y no en una joyería contemporánea o antigua, es que ves cómo pasan por tus manos piezas de todo tipo. Joyas modernas, colecciones de herencias antiguas, diseños de diversas épocas y distintas cualidades… Y al final, sobre todo con determinadas piezas, te das cuenta de que son pequeños tesoros que quieres conservar para ti. Y sin darte cuenta, empiezas a sentir la necesidad de poseer algunas de esas joyas. Porque es algo bonito, cuidado y pequeño. Algo que puede ser tuyo para siempre y que realmente te embellece. Y así empecé a enamorarme de ellas. Pensaba «¡cómo me gustaría tener ese colgante o esos pendientes!» Ciertos caprichos que, como los precios eran bastante elevados, al final siempre pasaban de largo.
Sin embargo, aquellas piezas únicas que te hicieron suspirar se quedaron grabadas en tu mente.
Así es. Por eso desde el principio he tenido muy claro que, aún con un espíritu mucho más contemporáneo, mis diseños tenían que aspirar a crear esa misma sensación. La ilusión del sueño eterno. Crear una colección de joyas que, aunque conectara con las tendencias de hoy, atrapara la esencia atemporal de las piezas clásicas.
Hablas de la sensación de «poseer algo bonito, cuidado y pequeño». ¿El tamaño importa?
Es importante, porque es un signo distintivo, pero no es mejor un tamaño que otro. Depende mucho de la personalidad de quien lo lleva. María Félix, por ejemplo, siempre llevaba una cantidad de joyas inmensas, no solo por su valor sino también por su tamaño; pero ella sabía llevarlas. Como Frida Khalo. A mí, particularmente, me gustan mucho más las cosas pequeñas. Es una cuestión de carácter.
¿Tienes alguna década o época favorita?
Me gustan mucho las joyas de la época imperio, el barroco y el siglo XVIII francés.
Habiendo vivido en París y en Londres, imagino que allí se esconden tus direcciones de joyas vintage favoritas.
Aunque suene a tópico, Londres y París son ciudades inacabables. Más allá de visitar los sitios conocidos por todos. Siempre hay sorpresas en las callejuelas; ¡y sobre todo en el interior de las casas! Tradición histórica, decoración… En las casas de familia puedes encontrar paisajes que en otros sitios no es tan fácil ver. Ocurre también en Milán. Los mejores secretos se esconden dentro de los hogares, no en las calles, y mucho menos en las tiendas. Es un universo apasionante.
En casa del herrero, ¿cuchillo de palo o todo lo contrario?
Está mal decirlo, pero sí.
Cuando conoces a una persona, ¿qué es lo primero en que te fijas? ¿Las joyas que lleva quizá?
Sin duda. Me gusta mucho ver a alguien que en su atuendo diario incorpora con naturalidad las joyas; y si es alguien que las incorpora de manera exagerada y encima lo hace bien, entonces, ¡me fascina! Hay muy poca gente que sepa lucirlas.
¿Se descubre parte de su personalidad en esas piezas?
Totalmente. Es parte fundamental de la expresión.
¿Conservas alguna joya con un significado especial?
Sí, un anillo y un colgante antiguos que son muy importantes para mí. Durante mucho tiempo los he tenido guardados, y ahora empiezo a usarlos. Quizá porque ahora siento más la necesidad de hacer que mis diseños tengan que ver con las cosas por las que empecé a fijarme en las joyas.
¿Te gusta también combinarlas con otros accesorios?
Sí, me encantan los complementos, y también la moda. Pero no me preocupa saber qué se lleva este año. A veces me apetece más un vestido vintage.