La princesa Leonor celebra su día más especial en Zaragoza: así ha sido su jornada

La princesa Leonor ha sido la gran protagonista del día al recibir en Zaragoza tres reconocimientos tras su paso por la Academia Militar de la ciudad.

Fichamos el pintalabios de Leonor y Sofía de su posado por el 20 aniversario de sus padres

La princesa Leonor está bajo la mirada de todos los seguidores de la monarquía y es que su formación militar en Zaragoza nos está dejando conocer mucho más a la princesa. Este año la hemos visto en todas sus facetas: jurar bandera, comprometerse con la Constitución e incluso practicando en el terreno junto a sus compañeros. Eso sí, todavía tiene que hacer las pruebas finales durante este mes de mayo. A partir del día 25, pasará al último periodo de instrucción y maniobras militares, que finalizarán el 7 de junio, dos semanas antes de la finalización del curso (19 de junio). 

Sin embargo, antes de terminar su primer año de formación militar, hoy la princesa de Asturias ha roto por completo con la rutina de la Academia General Militar de Zaragoza, pues ha podido salir para recibir tres reconocimientos muy especiales para ella y a través de los que siempre recordará su año en la capital aragonesa.

La medalla de las Cortes de Aragón

En primer lugar, la princesa Leonor ha recibido, en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza, la Medalla de las Cortes de Aragón, máxima distinción que otorga el parlamento autonómico. Su padre, el rey Felipe VI, ya recibió esta medalla en 1986 cuando era Príncipe de Asturias y estudiaba en la Academia General Militar de Zaragoza.

De hecho, la Medalla de las Cortes se creó en ese mismo año, en 1986, con el objetivo de prestigiar la labor de personas, organizaciones o centros de reconocida identidad social, su trabajo en la defensa de los valores e identidad aragonesas. 

La princesa Leonor recibe la Medalla de las Cortes Aragonesas

La princesa Leonor recibe la Medalla de las Cortes Aragonesas

/ Gtres

Hija Adoptiva de la ciudad de Zaragoza

Más tarde, en el Ayuntamiento de Zaragoza, ha recibido el título de Hija Adoptiva de la capital aragonesa, un reconocimiento que “deja constancia del afecto de la ciudad” por la princesa de Asturias y “valora lo que representa para la capital aragonesa y toda España y agradece su vinculación con la ciudad”.

Cuando tenía la misma edad que la princesa, su padre ya recibió este título durante su estancia en la Academia Militar de Zaragoza.

La princesa Leonor recibe su título como Hija Adoptiva de Zaragoza

La princesa Leonor recibe su título como Hija Adoptiva de Zaragoza

/ Gtres

La Medalla de Aragón

Por último, en La Seo del Salvador de Zaragoza, la princesa ha recibido la Medalla de Aragón, una concesión que aprobó el Ejecutivo autonómico en Consejo de Gobierno, y que según recoge el decreto de concesión de este reconocimiento, “se ha hecho merecedora del afecto general del pueblo aragonés y ha mostrado una especial sensibilidad hacia esa tierra”.

La princesa Leonor en Zaragoza celebra su día grande

La princesa Leonor en Zaragoza celebra su día grande

/ Gtres

Para todas estas condecoraciones, la hija mayor de los reyes ha lucido su uniforme del Ejército de Tierra, compuesto por una chaqueta y un pantalón de color verde caqui (también existe una versión de falda, pero ella ha elegido el pantalón). Aunque habitualmente se combina con una gorra de plato, ella lo ha llevado con la conocida como boina de combatiente rojo grancé, un distintivo que le reconoce como combatiente en el Ejército de Tierra.

Uno de los detalles que más llama la atención son los cordones que cuelgan desde el hombro hasta quedar prendidos en la zona del pecho. También llamados cadeteros, este atributo del uniforme militar que tiene un intenso color rojo y termina en unos conos de metal que en otros países se usan para asistir a los superiores y tomar notas. De hecho, es un distintivo de ciertos oficiales y soldados de las fuerzas armadas de muchas nacionalidades. 

Según cuenta el diario Heraldo partiendo de la web oficial de la Academia General Militar, para entender el origen de estas cuerdas trenzadas hay que remontarse hasta la Guerra de Flandes, cuando las tropas españolas lucharon en el siglo XVI bajo el mando de Fernando Álvarez de Toledo, Duque de Alba conocido como “Duque de Hierro". 

Cuenta la historia que, como medida contra la falta de valentía e iniciativa de parte de sus tropas se planteó ahorcar a sus miembros, lo que provocó que los soldados se colgaran del cuello una cuerda con un clavo como símbolo de su resentimiento. En cambio, dado que después demostraron con acciones su valía, estos cordones pasaron a convertirse en un símbolo de distinción.

Se llevan desde entonces sobre una de las hombreras del uniforme y desde ahí cuelgan por el pecho hasta unirse junto a los botones en el centro de la chaqueta o camisa.

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