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Ciberviolencia machista, o por qué las mujeres podrían dejar de hablar en Twitter

El 25N es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Una de cada 10 mujeres ha sufrido violencia de género digital, un fenómeno creciente que atenta a la libertad de expresión femenina. Hacer redes y denunciar es fundamental, pero también adaptar el Código Penal a los delitos del siglo XXI.

Paka Díaz | Woman.es

Si hace un año en WOMAN hacíamos una radiografía sobre la violencia de género, hoy analizamos su versión digital. Según el Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE), una de cada 10 mujeres ha sufrido, desde los 15 años, alguna forma de ciberviolencia de género. Envío de pornografía no solicitada, difusión de datos privados, ciberacoso, amenazas de violación, insultos a través de las redes sociales… Una presión brutal que, además, se puede ejercer las 24 horas de día. El EIGE además señalaba que es “un fenómeno creciente que afecta de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas, con graves repercusiones en la vida 'real' de las víctimas".

Esta misma semana, la portavoz de Compromís en la Comisión de Políticas de Igualdad de Género y LGTBI de las Corts, Mònica Álvaro, presentaba una propuesta al Gobierno de España para trabajar en una regulación específica contra la ciberviolencia de género. En un comunicado, la diputada señalaba que “en las redes sociales hay un vacío legal en cuanto a la igualdad entre mujeres y hombres, un vacío en un espacio donde se tienen que garantizar también los derechos de ambos y donde se tienen que promover el respeto mutuo y los valores de igualdad”.

El Ministerio de Interior ha advertido que, en los últimos seis años, se han duplicado las víctimas de delitos sexuales relacionados con la tecnología, en los que el 86% de víctimas son mujeres, mientras que entre los menores, el 70% de las víctimas de ciberacoso son chicas, según un estudio de la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña. El anonimato y un vacío legal que genera una, al menos aparente, impunidad, juegan a la contra de quienes quieren vivir en paz en las redes sociales.

De todas ellas, Twitter se lleva la palma en cuanto a quejas por violencia. El reguero de famosos que la abandonan, hartos de odio y agresiones verbales, es continuo. Los últimos en irse han sido Ada Colau, James Rhodes, Javier Ambrossi y Dulceida. Entre los más jóvenes, es Tik Tok en la que los jóvenes perciben más violencia. “Pero la realidad siempre es mayor de lo que puedan decir los datos”, advierte Trinidad Donoso-Vázquez, coordinadora de la línea de género del Grupo de Investigación en Educación Intercultural (GREDI), “cuando empezamos en 2014, los chicos y las chicas nos decían que, además del bullying, el 90% de las conductas de maltrato se daban ‘online’, aunque, entonces, aún no se registraban como tales”.

Doctora en Ciencias de la Educación y profesora de Universidad de Barcelona Donoso-Vázquez es, además, la autora y coordinadora, junto a Ángeles Rebollo-Catalán, del libro ‘Violencias de género en entornos virtuales’ (Ed. Octaedro). “Internet difunde y amplia una estructura social discriminatoria y ejerce una violencia sistémica. En en internet no hay cuerpo, pero hay género”, explica y además subraya: “a la gente joven siempre les recuerdo que internet es eterno, lo que se sube ahí queda, para siempre”.

La experta en género recuerda que por sus carasterísticas –el anonimato, la impunidad, la extensión infinita del impacto–, el mundo digital es el escenario idóneo para expandir la violencia de género. “Los maltratadores están usando el mundo online para ejercer sus violencias. El mensaje no es contra una, sino contra todas. Dan un aviso a las mujeres: colócate en la posición que tienes que estar y no te apartes porque si lo haces, iremos contra ti”, analiza.

El triángulo de la ciberviolencia

En ‘Violencias de género en entornos virtuales’, Trinidad Donoso-Vázquez explica quién es quien en la ciberviolencia y porqué es fundamental que las personas no sean meros observadores, sino que apoyen a la víctima. “Hay un triángulo de la ciberviolecia de género: el agresor, la víctima y los observadores. Pero hay que dejar las cosas claras: si cuando ves una agresión no haces nada, pasas a ser un cómplice”, explica la educadora.

D.R.

Sin embargo, actuar, apoyar a la víctima marca una diferencia enorme. “Hemos comprobado que cuando una persona es atacada en internet y siente que se le apoya, esas víctimas sienten una victimología menos depresiva y ansiosa, se sienten menos rechazadas y les baja menos la autoestima. Por tanto, se sienten más fuertes”, aclara. En las investigaciones, además, Donoso-Vázquez señala que entre las chicas hay un porcentaje alto de ayuda a la víctima, un 64% de las jóvenes, mientras que entre los chicos baja al 30%. “Sin embargo, cuando los jóvenes se definen a sí mismos como como vulnerables, aumentaba la proporción de ayuda a las víctimas hasta rondar el 50%”, apunta, “romper ese triángulo e implicar a todos en detener la violencia es fundamental!”.

Machismo digital

“Las redes sociales son la multiplicación grotesca de la sociedad, y si esta aún tiene comportamientos machistas de forma generalizada, por supuesto se ve reflejado en ellas, con el agravante del anonimato o de esa falsa sensación de impunidad con la que muchas personas escriben desde sus cuentas de Twitter, Instagram o Whatsapp”, apunta Beatriz Uriarte, abogada penalista y socia del área de procesal-penal en Ospina Abogados y experta en delitos de violencia de género y delitos sexuales.

A los viejos delitos de siempre, se suman nuevas formas de violencia sexual incluso más peligrosas, al ser difíciles de detectar y complicadas de combatir. Para luchar contra ello, debemos apostar por una adaptación de las leyes y el Código Penal a los tiempos actuales, y mayor educación en tecnologías de la comunicación”, señala Uriarte, “no es comprensible combatir delitos del siglo XXI con herramientas del XIX. No solo los delincuentes van por delante de las leyes, sino que es complejo ajustarlo a la legislación actual, que se ha quedado obsoleta”.

La abogada penalista Beatriz Uriarte. | D.R.

Sin embargo, Uriarte añade que “la cuestión es que los acosadores dejen de hacerlo, ya sea por educación o por respeto a las leyes, no que las mujeres nos tengamos que preparar para soportar la presión y el acoso” y recuerda que “la efectividad de la justicia penal es parte esencial de una estrategia de seguridad para los usuarios. Desde la investigación, la fiscalización y la adjudicación de delitos, a la obtención de evidencia electrónica relacionada con ellos. Y en eso, tenemos aún mucho que trabajar”.

Identificar la ciberviolencia y denunciar

Uriarte señala que es necesario que “las mujeres sepamos identificar en lo que consiste la violencia sexual, una conducta que amenazan o vulneran tu derecho a decidir voluntariamente sobre tu sexualidad suponiendo coacción hacia tu persona” y, si sufres acoso 'online', 'stalking' o delitos contra la intimidad en las redes sociales, “se debe denunciar siempre. Los abogados penalistas no somos solo una apoyo emocional en esos momentos, sino la mejor guía para que el proceso judicial pueda resolverse favorablemente para la víctima”.

Aunque entiende que “es más fácil decirlo que hacerlo, ya que los procedimientos de denuncia aún no son todo lo ágiles que deberían y en muchos casos recaen en una revictimización de la denunciante”, la abogada penalista insiste en la necesidad de acudir a una persona experta en la materia porque suelen ser “casos complejos, con versiones contradictorias en muchas ocasiones, y es necesario tener la suficiente experiencia para no cometer errores que perjudiquen a tu cliente en un futuro”.

La manosfera, una realidad escalofriante

Aunque los 'trolls' y los 'haters' puedan parecer que están aislados, no es así. Hay un movimiento en webs, blogs, foros y otros espacios virtuales, incluidas por supuesto las redes sociales, que se llama la manosfera y promueve creencias antifeministas y sexistas y culpan a las mujeres, y en concreto a las feministas, de todos los males que existen en la sociedad. “Se dedican sistemáticamente a los ataques ‘online’ a mujeres y al colectivo LGTBIQ. Todo está conectado de una manera impresionante. El mensaje es, ‘vuelve a tu rol, no queremos que hables tanto o que te posiciones en el espacio público porque es es nuestro’. Hay foros dedicados solo a esto”, explica Trinidad Donoso-Vázquez.

Aunque suene a ciencia ficción trasnochada, la manosfera es real y va ganando terreno mientras ejerce ciberviolencia machista de todo tipo, desde insultos a amenazas o comentarios humillantes. “Hay redes de hombres cuyo único objetivo es acabar con los avances en igualdad. En el tema del canon de belleza femenino cuando alguien se aparta de él, hay un ataque masivo y muy extremo”, confirma Donoso-Vázquez, que alerta de ello a los jóvenes en las conferencias sobre ciberviolencia de género que les da.

¿Denuncio o bloqueo?

Muchas veces, ante esos ataques de ‘haters’ y ‘trolls’, es complicado saber cómo reaccionar. ¿Es mejor denunciar, bloquear o hacer ambas cosas? Trinidad Donoso-Vázquez recomienda mejorar las competencias digitales, y tener unos buenos antivirus y filtros de seguridad y recuerda que “una mujer que sufra ataques en internet no debe borrarlo todo, porque cuando se denuncia las pruebas son necesarias”.

Trinidad Donoso-Vázquez, autora y coordinadora del libro ‘Violencias de género en entornos virtuales’ (Ed. Octaedro). | D.R.

Además, la experta en género anima a rodearse de una red de compañeras que ayuden y que rodeen a la mujer acosada. “No dudes en pedir ayuda, hay que establecer estrategias de redes. El movimiento feminista es muy extenso y siempre va a haber compañeras que te van a apoyar en redes sociales. Entre nosotras nos cuidamos y protegemos en lo posible”, explica.

Libertad de expresión en peligro

Una de las peores consecuencias de la ciberviolencia es que puede coartar la libertad de expresión de mujeres y niñas. “Si las mujeres dejar de comunicarse libremente, esos hombres que atacan habrán ganado. Sus ideologías quieren que siga todo igual, como en el pasado, que no haya avance en ninguno en el sistema sexo-género. Ellos vencen cuando la mujer se calla”, advierte Trinidad Donoso-Vázquez, “pero no debemos olvidar que lo primero que debe de hacer una mujer es protegerse, por tanto, todo el apoyo y respeto a cualquier mujer que decida hacerlo”.

Por eso, porque no se puede dejar toda la responsabilidad sobre las mujeres y niñas, para luchar contra la ciberviolencia de género son imprescindibles leyes actualizadas que garanticen nuestros derechos y que se visibilice el apoyo en redes sociales de toda la sociedad, con un compromiso permanente y sin mirar hacia otro lado. Para lograr así, entre todas las personas, acabar con la violencia machista también en su versión digital.

DICCIONARIO DE LA CIBERVIOLENCIA

Ciberacoso: insultos, humillaciones y amenazas recurrentes, también puede combinarse con el envío no solicitado de mensajes, fotografías y videos de carácter sexual.

Sexting: difusión no consentida de videos o imágenes de contenido sexual, aunque hayan sido obtenidos con consentimiento en su momento.

Sextorsión: se trata de una forma de chantaje en la que amenazan con difundir contenidos sexuales de la víctima.

Revenge porn: difusión de material audiovisual íntimo de la expareja en plan venganza por haber terminado la relación.

Stalkerware: consiste en el uso de Apps ocultas instaladas en el móvil de la pareja con el fin de espiar y controlarla.

Grooming: se produce cuando un adulto contacta con menores, muchas veces haciéndose pasar por menor a su vez, para ganarse su confianza y tener actividad sexual con ellos