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Benito Peral: "Está creciendo más la ansiedad, que se relaciona con el futuro, que la depresión, que mira al pasado"

El psiquiatra Benito Peral aborda en su libro 'Psicología urgente para la vida cotidiana' las situaciones y conflictos más comunes a los que tenemos que hacer frente a diario. Algunos tan habituales que te resultará extraño haberlos obviado hasta ahora. Y hay soluciones.

Clara Hernández

¿Cómo podríamos ser más sanos y felices? ¿Pensamos demasiado en el futuro? ¿El trabajo es una fuente de satisfacción, o una tortura? ¿Cómo se superan las crisis de pareja y cómo hay que afrontar en esta, por ejemplo, el nacimiento del primer hijo? ¿Cómo de distintas son las generaciones que poblamos el planeta y cómo de difícil es que nos entendamos? Estas son algunas de las cuestiones que plantea el libro 'Psicología urgente para la vida cotidiana' (Pinolia) del psiquiatra Benito Peral, quien también nos invita a reflexionar sobre si somos personas-problemas o personas-solución y, general, sobre muchas de las problemáticas que nos encontramos día a día.

Hay una cosa clara: "El hecho de comprender cómo funcionamos nos permitirá ser más felices y relacionarnos mejor", afirma Benito Peral. Hablamos con el autor: 

"Lo único que tenemos es el presente", leemos en el libro. ¿Perdemos demasiado tiempo pensando en el pasado y el futuro? 

El pasado es experiencia y memoria, y el futuro es esperanza, expectativas y proyectos, por lo que ambos son necesarios para vivir. Sin embargo, si uno está mirando constantemente al pasado, eso lleva a un estado de melancolía y tristeza, y si uno está pensando constantemente en el futuro, esto le obliga a vivir con un grado de incertidumbre, lo que llama a la angustia. La temporalidad nos tendría que situar fundamentalmente en el presente pero teniendo en cuenta la experiencia del pasado y la memoria, y teniendo una posición, ojalá, optimista ante el futuro. 

¿Y en qué punto estamos?

Actualmente, por los casos que veo en la consulta, y tras haber sufrido una pandemia mundial, parece que han crecido los más los trastornos de ansiedad, el temor y la incertidumbre, que tienen que ver con el futuro, que los trastornos depresivos, que normalmente miran al pasado. 

Portada del libro 'Psicología urgente para la vida cotidiana' de Benito Peral. | Pinolia

¿La pandemia ha dejado también alguna lección? 

La pandemia ha dejado atrás mucho dolor y la pérdida de seres queridos, pero también enseñanza y una cura de humildad. Nos ha hecho darnos cuenta de que lo que tenemos no es algo fijo sino efímero, que se puede perder en cualquier momento, y eso puede contribuir a que valoraremos más lo que tenemos, las pequeñas cosas de la vida.

Mencionas el 'mindfulness', ¿este tipo de filosofías nos pueden ayudar en la sociedad actual?

El 'mindfulness' no es nada nuevo, sino las estrategias de sabiduría oriental que invitan a tomar conciencia del presente. Lo que pasa es que los norteamericanos son capaces de darle un nuevo formato a cosas que ya están inventadas desde hace mucho y hacerlas de manera pragmática,  en eso son auténticos artistas.

¿Y el 'slow life'?

En un mundo tan acelerado, el hecho de que haya personas que, lejos de vivir en la vorágine de la prisa, se propongan hacer las cosas más sencillas de forma parsimoniosa, es, sin duda, positivo. Ojalá que pudiéramos salir del mundo de la velocidad. El estrés que este genera crea patologías. Hay que hacer las cosas despacio. 

El trabajo es otro de los protagonistas de tu libro.  ¿Es la principal fuente de autorrealización… o de insatisfacción?

Es curioso porque la palabra trabajo viene de la palabra latina 'tripalium', que significa potro de tortura. El trabajo puede ser una tortura para personas que no desarrollan su vocación pero las personas que trabajan en lo que les gusta son personas afortunadas para las que el trabajo es una fuente de satisfacción. Por eso es tan importante encontrar la vocación. Además, tendríamos que cuidar el ambiente laboral: hay ambientes saludables y otros tremendamente nocivos. Luego hay personas adictas al trabajo, que hacen del trabajo su única fuente de autoestima y es un error: aunque el trabajo en nuestra sociedad  nos define, no podemos ser únicamente nuestro rol profesional, tenemos que tener otros roles y actividades.

Y luego, frente al exceso de trabajo, está el defecto…

El paro puede plantear trastornos psíquicos importante, las personas que están desempleadas son mucho más vulnerables a la depresión. Cuando uno está en esa situación, debe procurar estar activo, seguir aprendiendo, hacer algo útil: una cosa es estar parado y otra cosa en el paro.

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También te refieres a crisis en la convivencia, como en la parejas coincidiendo con el nacimiento del primer hijo.  ¿Nadie se libra?

No todo el mundo pasa por ahí pero el nacimiento del primer hijo supone un cambio grande en la convivencia de la pareja. En el periodo en el que han vivido sin hijos han mantenido una dinámica determinada y de pronto el bebé, por un lado, les une mucho porque es una responsabilidad común pero también puede afectar a muchas parcelas, incluso al de las relaciones íntimas.

¿Hay solución?

Cuando esto ocurre, lo primero que hay que hacer es comprender en lugar de enjuiciar. Saber que es una situación pasajera de cambio, que existe una adaptación y que si la pareja es fuerte y les une un sentimiento de amor, se va a superar.

También haces alusión a las distintas generaciones, que son además muy diferentes entre sí. ¿Estamos condenados a no entendernos?

Ha habido épocas en la historia de la humanidad donde las generaciones eran bastante iguales entre sí. Por ejemplo, un joven de los años 40 no tenía valores ni un estilo de vida muy distintos a los de sus padres o, incluso, abuelos. Hoy en día las generaciones cambian cada 15 años: si entre dos personas no hay una diferencia de edad superior a 15 años, viven en mundos similares pero cuando la diferencia es mayor, todo cambia. Actualmente las generaciones son tremendamente distintas entre ellas: no tiene nada que ver un adolescente, con sus valores o el uso de la tecnología, con un anciano. Para un anciano el adolescente sería casi un extraterrestre.

¿Y que consecuencias tiene que eso sea así?

Que la sociedad es muy compleja. Cuando hay pocas diferencias, la sociedad es calma. Además, vivimos en una sociedad en la que se valora mucho la juventud, y eso es maravilloso porque la juventud es la fuerza y el futuro, pero no valora a los ancianos que son la sabiduría y la experiencia, y no se les cuida adecuadamente.  Es un problema que tenemos y que cada vez será más común porque la sociedad está envejeciendo.

Otra frase: los hombres buscan soluciones y la mujer comprensión. ¿Así somos?

Los aspectos dicotómicos absolutos suenan tajantes pero en términos relativos es algo que he percibido durante años en mi consulta: cuando un hombre viene a la consulta y me plantea un problema, exige una solución y si no se la das antes de que se acabe la primera sesión, probablemente no vuelva. Cuando una mujer acude a una consulta percibo que lo primero que ella quiere es ser escuchada, comprendida, no que a la primera de cambio le digas lo que tiene que hacer o le des consejos en los que ella ya ha pensado antes probablemente. Si hubiera que hacer una generalidad, diría que los hombres quieren de entrada que les proponga vías de estrategia racionales mientras que la mujer lo primero que quiere es sentirse comprendida, escuchada y atendida.

Alguien que, cómo tú, domina y orienta sobre cómo podemos conocernos mejor para ser más felices, ¿es más feliz que el resto?

Aunque la palabra felicidad siempre me ha parecido muy grande y, tal vez, la felicidad completa no sea alcanzable, sí creo que soy feliz. Y que conocerse a uno mismo, saber cuáles son las fortalezas y debilidades de uno, y asumirlas hacen la vida más fácil.