¿Pintura o foto?

El Thyssen dedica una exposición al fascinante arte hiperrealista.

Isabel Loscertales

Obras pictóricas planteadas con tal realismo y minuciosidad que a veces cuesta distinguirlas de las fotografías. Es el denominado hiperrealismo, que surgió a finales de los años 60 en Estados Unidos a cargo de un grupo de artistas que pintaban objetos y escenas cotidianas usando la fotografía como base para la realización de sus obras.

Del 22 de marzo al 9 de junio, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid recoge en la muestra “Hiperrealismo 1967-2012” tanto a los grandes maestros de la primera generación (Richard Estes, John Baeder, Robert Bechtle…) como a sus continuadores europeos y a su influencia en algunos pintores contemporáneos.

Un estilo artístico que sigue causando admiración por la perfección de sus detalles. Son obras generalmente de gran formato pintadas con tal precisión y exactitud que los propios lienzos producen una impresión de calidad fotográfica, pero realizadas mediante un proceso creativo completamente opuesto a la inmediatez de la instantánea fotográfica. Paisajes urbanos, restaurantes, botes de Ketchup, superficies metálicas y espejos, coches… Un arte para documentar el mundo que, lejos de intentar competir con la fotografía, trata de reflexionar sobre nuestra percepción de la realidad, la objetividad y autenticidad. Imperdible.