Héroes del Silencio, espectaculares

Zaragoza, Sevilla y Valencia fueron las ciudades españolas elegidas para cumplir el sueño de muchos de sus fans: volverles a ver juntos en un escenario. La ansiada espera terminó el pasado 10 de octubre con una increíble puesta en escena.

Diana Oliver

El Estadio de la Romareda de Zaragoza vibró con la gira más esperada del milenio los días 10 y 12 de octubre. Una avalancha de 80.000 personas provenientes de todos los puntos de España acompañaron a sus ídolos tras 11 años de ausencia en dos conciertos que no han dejado a nadie indiferente.
Sobre un impresionante escenario, con pasarela incluida, y un montaje de luces sin igual, digno de las grandes estrellas del rock, Héroes del Silencio consiguió emocionar y poner los pelos de punta hasta al más duro de sus fans.
La emotiva "Song to the siren" abría a eso de las 9 de la noche el acontecimiento estrella de las Fiestas del Pilar.
“El estanque” y “Deshacer el mundo” fueron los primeros temas que se escucharon antes de las primeras palabras del líder de la banda. Enrique Bunbury daba las buenas noches a un estadio rebosante y les invitaba a nadar “Mar adentro”… Le siguieron “La Carta”, “Agosto” y la conocidísima “Sirena Varada”. Bunbury advirtió que tocarían canciones no habituales en sus conciertos, todo un regalazo para sus seguidores. Y así fue. “Fuente de esperanza” o “No más lágrimas” fueron algunos de los regalos que los Héroes brindaron a su público. En ambos conciertos el repertorio de temas fue muy similar.
Un impresionante Juan Valdivia hacía honor a las palabras con las que Bunbury le elogiaba cuando presentó a su banda: “Y a la guitarra el increíble Juan Valdivia”. El mayor aplauso del público en la presentación fue para él y sin duda, lo merecía.
La garganta del cantante aguantó heroica pese a que un resfriado le rondaba desde hacía unos días. Y tras un pequeño descanso, el concierto continuó su ritmo frenético.
“Avalancha”, “Apuesta por el Rock and Roll”, “Iberia sumergida” o “Tumbas de sal” fueron los temas más enérgicos del show. Un dinámico Bunbury se movía por el escenario como si no hubiese pasado el tiempo desde la última gira de Héroes del Silencio allá por el año 96. Y un público entregado cantaba sin tregua todas y cada una de las canciones entre aplausos, saltos y eufóricos gritos.
Se escucharon clamores a Héroes durante todo el concierto y pese a que en el ambiente se respiraba cierto distanciamiento entre los miembros, a ninguno de los asistentes pareció importarle lo más mínimo. Para el público verles de nuevo en un escenario era lo importante.
Uno de los momentos más emotivos de la noche se vivió cuando Enrique hizo participe al auditorio pidiendo que apagaran las luces y que únicamente los mecheros iluminaran la Romareda. En ese momento sonaba “La chispa adecuada”.
Destacar como entrañable el momento en el que una de las hijas de Joaquín Cardiel subía al escenario para besar a su padre y a Enrique Bunbury. El concierto casi llegaba a su fin.
“En brazos de la fiebre” ponía el broche final al espectáculo. Tras una breve y apenas percibida despedida una inesperada dosis de fuegos artificiales inundaban el cielo tras dos horas y media de intensos momentos.
Tras Zaragoza llegaron los conciertos de Sevilla y Valencia para seguir haciendo felices a aquellos que pese al tiempo transcurrido no les han olvidado y que, ante todo, desearían que su adiós no sea “para siempre”.