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¡Buenas noticias! Comprar puede ser un deporte … Y lo dice la ciencia

Pero no siempre es así, y también lo dice la ciencia.

Paola Lei | Woman.es

Los científicos creen que las personas que podrían beneficiarse de ir de compras son aquellas que van a la caza de la ganga, y para ello aprietan el paso y corren tras la prenda en cuestión hasta que consiguen hacerse con el trofeo, liberando una cantidad de endorfinas y elevando sus pulsaciones cardiacas de un modo similar a cuando se practica una actividad cardiovascular.

Los científicos los llaman sport shopper, compradores deportistas. En un reciente estudio llamado The Thrill of Victory Women and Sport Shopping (La emoción de la Victoria. Mujeres y el Sport Shopping los investigadores identifican a un nuevo tipo de compradora (el estudio solo examina a mujeres), que es “única en sus acciones, actitudes y comportamientos”. La investigación presenta evidencias de que esas compradoras exhiben “un comportamiento similar al de los atletas de alta competición” en el modo en que interpretan la compra de gangas como un territorio a conquistar o un reto a superar”

“No es el tipo de compradora que quema la visa hasta el cansancio (de ella y de la Visa) o que ve las compras como una terapia emocional”, explica Kathleen O’Donnell, de la Universidad de San Francisco. “Estas compradoras buscan un objeto en concreto muy rebajado, al modo que lo haría un cazador, y lo consideran un logro, una meta, de un modo similar a como un atleta se plantea unos objetivos de rendimiento”.

A diferencia de los cazadores de gangas estas atletas de las compras podrían permitirse pagar el precio completo de una prenda. Su motivación no es ahorrar y no tiene nada que ver con la economía, sino con demostrar que son suficientemente inteligentes para no pagar de más y saltarse las reglas del mercado. “Están muy orgullosas de sus habilidades y hablan continuamente de las gangas que encuentran y las exhiben como trofeos conseguidos después de un largo trabajo de prospección”, dice la profesora.

Los trofeos no son los únicos paralelismos de estas compradoras con un deportista. Hay otros. Por ejemplo, siempre están entrenando para mejorar sus marcas. Su entrenamiento consiste en visitar tiendas, observar precios, medir la rotación de las prendas e intuir cuándo puede ser rebajada la pieza deseada.

Cada salida de compras puede considerarse un entrenamiento, sobre todo aquellas en las que vuelven a su casa sin una bolsa pero con los ojos brillantes de satisfacción intelectual.

Cuando finalmente, en otra salida, consiguen lo que querían, estos trofeos se convierten en parte de su identidad de compradoras. “Encontrar un chollo tiene más que ver con la gratificación inmediata, les proporciona una visión más positiva de si mismas.

De hecho siempre recuerdan sus compras más exitosas. Aquellos tesoros en los que se ahorraron más del 70% del precio original y que lograron atrapar a pesar de que había muy pocas existencias. Lo recuerdan todo con detalles muy vívidos, del mismo modo que un futbolista puede recordar los mejores goles de su carrera.

Otra características de las Compradoras deportistas es que disfrutan contando sus hazañas a todo el mundo que las quiera oír. “Es un modo de refuerzo por su hobby”, explica la autora que planea continuar estudiante a estas compradoras para determinar si sus hábitos de compras pueden tener consecuencias físicas o psíquicas. ¿Se elevan las pulsaciones cardiacas desde que entran por la puerta de la tienda? ¿Segregan la misma adrenalina que un runner tras una carrera? ¿Se segregan endorfinas? ¿Se pierde peso a causa de los sudores fríos que produce el miedo a perder una ganga? La ciencia dirá la última palabra.