Scarlett Johansson

Hay actrices y actores que nos hacen ir al cine sólo por verlos. Nos gustan más allá de sus personajes, y seguimos sus andanzas y su estilo con devoción y (muy) mal disimulada curiosidad. Scarlett abre nuestra lista de favoritos.

Paz Mata

Talento, presencia, modernidad, curvas, belleza, enigma y una voz rota que parece tener muchas cosas que contar. Scarlett Johansson ha entrado en Hollywood con la fuerza de un huracán. A sus 22 años ha dejado de ser una niña prodigio para ser una realidad espléndida. Su imagen vende y en Hollywood los directores se la disputan. Woody Allen la ha convertido en su musa en sus dos películas londinenses “Match Point” y “Scoop” (On Pictures); otros, como Brian De Palma, han sabido sacar de ella ese lado glamuroso, sensual y magnético, y envolverlo en el misterioso asesinato de “La Dalia Negra”. Ahora encadena tres películas, “The Nanny Diaries”, “The Prestiges” y “Brilliant”, y vuelve a Londres para protagonizar, junto a Natalie Portman, “The Other Boleyn Girl”, un biopic sobre las hermanas Bolena, víctimas del rey Enrique VIII de Inglaterra. No para. Es una estrella que derrocha toneladas de glamur sobre la alfombra roja. El éxito, sin embargo, no parece habérsele subido a la cabeza, aunque observa el mundo a sus pies desde la ventana de una lujosa suite en el clásico Waldorf Astoria de Nueva York. Compartió desayuno, y algunas cosas más, con nosotras.
¿Además del color de tu pelo, han cambiado muchas cosas desde que nos vimos en el estreno de “Match Point”?
El color de mi pelo cambia según el personaje que esté a punto de embarcar en mi vida (risas). Ahora interpreto a la hermana de Ana Bolena, por eso voy de castaño claro. En mi vida el cambio es más dramático desde el éxito de “Lost in Translation”. No he parado de trabajar y he perdido anonimato, pero también he accedido a actores y directores de gran calibre a los que admiro mucho.
¿Cómo llevas lo de no poder pasar inadvertida por la calle?
Me resulta extraño el salir a la calle y verme perseguida por los fotógrafos para sacar una instantánea mientras compro papel higiénico, pero aún así, sigo haciendo una vida bastante normal: aún puedo comerme una hamburguesa en la barra de una cafetería y no preocuparme por si me mancho con el ketchup. Procuro evitar los sitios de moda o en los que se reúne gente famosa, porque allí, con seguridad, es donde están las cámaras indiscretas.
¿Tienes ataques de divismo?
No, no soporto este tipo de comportamiento, ni a la gente que por tener un cierto estatus trata a los demás como si fueran una alfombra. Cuando quiero algo, lo pido con amabilidad.
Woody Allen no tiene más que elogios para ti. ¿Qué significa para una actriz trabajar con él dos veces seguidas?
Significa que la fortuna ha llamado a mi puerta dos veces. Woody es un hombre imprevisible y misterioso, como lo son sus películas. Es muy listo en ese sentido, porque así es libre de hacer lo que le da la gana. Por un lado, es una persona con un gran poder de observación, serio y meticuloso en su trabajo; por otro, un tipo muy divertido, con el que puedo hablar de todo. Con él haría cualquier papel que me ofreciera.
En “Scoop” interpretas a una periodista entrometida y pizpireta...
Se supone que hago un periodismo de investigación pero con el toque humorístico y un tanto ridículo que siempre imprime Woody a este tipo de películas. A mí se me ocurrió que fuera una chica bastante normal, poco pretenciosa, sin un estilo definido. Por eso se me ocurrió lo de que llevara gafas de esas que encuentras de oferta en cualquier óptica, alguien que pudiera pasar inadvertida cuando se mete a investigar en la vida de los demás.
Te has pasado un año entero viviendo en Londres. ¿Te gusta?
Me encanta. Es una ciudad multicultural, en la que se mezcla lo tradicional y conservador con lo más hip y vanguardista; una mezcla muy atractiva para cualquier persona joven con ansias de aprender y estar al día en todo, tanto cultural como socialmente.
¿Qué haces por allí?
Cuando tengo algo de tiempo libre me gusta ir a la Tate Modern Gallery, es un museo maravilloso. Me encanta pasar ratos en las librerías, hojeando libros, ir de compras, ver mucho teatro y salir a cenar con mis amigos. En Londres hay unos restaurantes fabulosos, desde los minimalistas a los étnicos.