"Mi hija Lola y yo elegimos juntas nuestro look para las fiestas, nos gusta estrenar. Pero siempre le inculco que sea consciente de lo que tiene y lo valore", dice Juana Acosta. | Germán Sáiz

Juana Acosta, en el mejor momento de su vida

La actriz colombiana, más feliz y guapa que nunca, nos desvela cómo disfruta de estas fechas en su mejor momento personal y profesional. el anfitrión de la velada, el chef Ramón Freixa, nos invita en su restaurante Michelin a una copa y un café nespresso.

por myriam serrano fotografía germán saiz estilismo beatriz valdivia

Cuando la tienes cara a cara, no puedes apartar tus ojos de los suyos: su mirada es enigmática pero cálida y sonriente. Juana Acosta viste un palabra de honor rojo, un color que le sienta como a pocas. Al natural es aún más guapa, porque su cercanía, simpatía y dulzura son cien por cien auténticas. El archipremiado chef Ramón Freixa, a su lado, nos deja claro que –él, también– es un enamorado de la moda. Acaba de llegar de la tierra de la actriz, donde ha inaugurado From, su segundo restaurante en Colombia, y abre para Woman MF las puertas de su espléndido Ramón Freixa Madrid, galardonado con dos estrellas Michelin (ubicado en el Hotel Único). El brillo en los ojos de ambos desvela que tienen ante sí días de actividad frenética y muchas celebraciones por vivir. Con tres estrenos en el cine y nuevos proyectos, Juana disfruta intensamente de estas fechas con su marido, el también actor Ernesto Alterio, y la hija de ambos, Lola, de nueve años.

Formáis una maravillosa familia, ¿cómo habéis conseguido no exponerla y preservar la intimidad?

Siempre hemos separado nuestras carreras de nuestra vida privada, jamás hemos querido ser la pareja de moda, nos gusta protegernos y proteger a nuestra hija.

¿Eres una mujer muy familiar?

¡Sí, mucho! Vengo de una familia muy grande y unida, para mí, lo más difícil de gestionar de vivir en España siempre ha sido estar lejos de ella, por eso no me dejo atacar mucho por la nostalgia y cada vez que tengo una oportunidad viajo a mi tierra para recargarme.

¿Os toca viajar a Colombia y Argentina en estas fechas?

Algunas veces, sí, aunque depende mucho de los rodajes en los que estemos en ese momento, pero intentamos que cuadre en España para que Lola pueda estar cerca de sus abuelos. Para viajar a nuestros países preferimos las vacaciones largas del verano para tener más tiempo. Estas fiestas son muy familiares para nosotros, juntamos a nuestras familias argentinas y colombianas y nos turnamos las celebraciones: la cena navideña, por lo general, con mis suegros o mi madre, y el Año Nuevo en casa con una fiesta multicultural y multigeneracional, vienen todos los amigos que no tienen pueblo y se quedan en Madrid. Son encuentros muy divertidos; comemos, bailamos y gozamos hasta altas horas de la madrugada.

Con una niña, ¿recuperas tu espíritu más infantil?

Reconozco que soy muy fan de las navidades, me gusta el encuentro familiar y el espíritu que genera. Con Lola disfrutamos paseando, saliendo al cine o al teatro, con la iluminación navideña nocturna, unos buenos churros con chocolate y de los gigantescos árboles de Navidad ubicados por toda la ciudad.

¿Disfrutas recibiendo en casa? ¿Cocinas o encargas fuera?

Me encanta recibir, sobre todo en estas fiestas. En casa, el cocinero es Ernesto... ¡y qué cocinero! Es un chef maravilloso, así que yo le ayudo en todo y hacemos un buen tándem. Nuestra Nochevieja empieza a ser reclamada cada año por nuestros amigos, y siempre preparamos una receta riquísima de mi abuela Laura: un pernil de cerdo al horno que lleva una salsa salada y otra dulce, tiene mucho éxito.

¿Te gusta decorar la casa y la mesa?

¡Sí! En casa ponemos árbol de Navidad, que compramos en la Plaza Mayor ya por tradición. Y decoramos la mesa con flores y hojas gigantes, ¡para traer el trópico al frío madrileño!

¿Sois de mantener las tradiciones?

En casa seguimos las tradiciones españolas, Lola recibe sus regalos de Papá Noel y de Reyes, nunca ponemos pesebre, pero el árbol de Navidad no puede faltar. Y en Nochevieja también empieza a ser tradición juntar a varios amigos músicos y armar buenos conciertos hasta el amanecer.

En tus apariciones siempre dejas claro que te gusta la moda, ¿disfrutas arreglándote para estas noches?

Me gusta sentirme guapa, con Lola disfrutamos eligiendo su look y solemos estrenar algo las dos. A mí me gusta vestir de oscuro en estas fiestas y con un plus de elegancia. ¡Un lindo vestido o un traje de esmoquin nunca fallan!

No paras de trabajar… En el festival de San Sebastián tuvo muy buena acogida “Santuario”, en la que eres la etarra Yoyes.

Es un film francobelga donde interpreto a la etarra que, al volver al País Vasco después de su exilio, es asesinada por la organización delante de su hijo. En el festival de Biarritz me premiaron por este papel; estoy contenta con el resultado.

“Tiempo sin aire” narra la venganza de una madre en un conflicto bélico. Tú fuiste víctima de la guerra en Colombia y ahora eres madre, ¿ha sido muy difícil interpretar este papel?

Ha sido un personaje muy duro, sí. Tengo en cuenta mis vivencias personales para trabajar, las utilizo también para imaginar. A mí no me pasó exactamente lo mismo, pero sí que tengo una referencia de pérdida, de víctima [el padre de Juana murió de forma violenta y su hermano fue secuestrado]. Tuve que entrar en terrenos que en un pasado fueron muy dolorosos, pero las circunstancias complicadas en mi país pasaron hace años y he tenido tiempo de procesarlas, ubicarlas dentro de mí y perdonar. Eso no puede hacerlo María, mi personaje en “Tiempo sin aire”, porque no tiene las herramientas necesarias. Yo tenía una estructura familiar donde me apoyé y me conecté a la vida, no a la muerte.

Vaya racha de papeles intensos...

Pues, sí. También se acaba de estrenar “Anna”, una película francocolombiana donde interpreto a una madre bipolar con su hijo de nueve años. El padre quiere quitarle la custodia porque ella está enferma. Llevo tres películas con conflictos maternofiliales, creo que me van llegando papeles para los que ahora estoy más preparada y que llevaba esperando toda la vida. La experiencia, la edad y la maternidad nos proporcionan otro fondo, otro poso, que nos ayuda a llegar a lugares a los que antes no podíamos por falta de experiencia vital.

Te has convertido en una actriz con influencia, también en Francia, imagino que estás satisfecha de la evolución de tu carrera...

Me siento orgullosa porque he sido coherente con mis deseos. Yo tuve un éxito temprano muy joven, con 18 años, en mi tierra me volví supermediática y fue como una bofetada, todo fue muy apresurado y yo estaba un poco perdida. Cuando llegué a España quise desarrollar mi carrera con cuidado, tomando buenas decisiones, aprendiendo a esperar, a cultivarme. Ahora, con 38, estoy rodeada de excelentes representantes y he querido abrir el mercado. Soy una apasionada de mi profesión y muy trabajadora.