La boutique, galería, hogar y atelier se ubica en el barrio parisino del Marais.

Perfumes de estreno

Marta Bonilla | Woman.es

En el Marais parisino se encuentra el santa sanctorum de Azzedine Alaïa, un espacio presidido por una galería con una espléndida claraboya que acoge vivienda, atelier, galería de arte, boutique y un pequeño hotel de tres habitaciones, donde presenta sus colecciones. Fuera del calendario habitual de desfiles. Cuando están listas. Alaïa no entiende de plazos. Tampoco para el perfume. Parece increíble que un creador cuya trayectoria se remonta a finales de los 60, con vestidos icónicos como el modelo Houpette (1994), descubridor de Naomi Campbell –para el que desfiló por primera vez, que la acogió en su casa cuando empezaba y al que llama papá– y con musas como Iman o Jane Seymour, no se hubiera dejado seducir por la tentación de un perfume con su nombre. Desde que se anunció que lo lanzaría han pasado más de dos años: «No quería una fragancia anecdótica y trendy, sino algo que perdurara en el tiempo. Llevar su perfume es otra forma de vestir un vestido Alaïa», dice Nathalie Hellin-Hanel, directora de marcas BPI.

UN AROMA A FLOR DE PIEL

Sus vestidos de tejidos elásticos esculpen el cuerpo, te hacen sentir bella, sensual y poderosa. «Una mujer vestida de Alaïa no vuelve sola a casa», le gusta decir al diseñador con un sentido del humor que, asociado a su discreción, le convierte en un hombre entrañable que sonríe tímidamente, por mucho que sea el anfitrión y protagonista de la fiesta que celebra el lanzamiento de su perfume. Una party con acento español a cargo de su amiga, la bailarina y coreógrafa Blanca Li, y un grupo flamenco que hicieron bailar a toda la prensa internacional. Su fragancia respira Alaïa: «Tenía que proporcionar una primera impresión de frescura, porque perfumarse es como refrescarse, un gesto natural.» También reflejar calidez. Buscaba el olor del agua fría sobre la cal caliente, que le recordara el que desprendían los muros cuando su abuela echaba agua en su Túnez natal. A partir de esa idea, la perfumista Marie Salamagne creó «una fórmula con notas frescas, acuáticas, minerales –de pimienta rosa, freesia, peonía– a la que se añadió una nota animal rodeada de almizcle, menos inocente. Más carnal».

NUEVO TOTEM DE KENZO PARA TRIBUS URBANAS

Nuevos códigos, irreverencia, mestizaje, tribus, arte urbano... Son términos que definen el lanzamiento de perfumes Kenzo. Tres fragancias unisex –cítrica, floral y afrutada– que aspiran a conquistar a los millenials que sueñan con las últimas zapas, que no miran el precio de los nuevos cascos pero que no han encontrado aún un perfume a su medida. Totem Kenzo (55 €/50 ml).