Una pequeña historia

La experiencia de Leticia, una niña de Camerún, demuestra que las casualidades y la generosidad existen. Ambas permitieron que recuperara la vista.

El Centro de Salud deBakou atiendea 10.000 personas.

Leticia vino al mundo con un problema de cataratas congénitas. Nació en una remota aldea de Camerún, así que prácticamente estaba condenada a ser ciega para el resto de sus días. Pero el destino le tenía preparada una grata sorpresa. Una mañana de abril de 2005 se cruzó en su camino con Rosa Mena, una de las enfermeras españolas que trabajaba en el proyecto de cooperación ‘Es posible construir juntos’, en el Centro de Salud que el Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona (COIB) tiene en Bakou, un pequeño poblado de 10.000 personas al norte del país africano. Dicho proyecto comenzó a materializarse en el año 1999, cuando el sacerdote de Bakou y presidente de la ONG Kentaja, Michel Djaba, tuvo la oportunidad de compartir un almuerzo con Miquel Fernández, coordinador del curso de cooperación del COIB. En esa conversación, Djaba expuso la denostada situación de la sanidad en su aldea, lo que hizo reaccionar de inmediato a Fernández. ¿El primer logro? Aunando esfuerzos se construyó un centro de salud en Bakou. Hasta él se trasladan cada año varias enfermeras catalanas con el fin de formarse y conocer cómo se trabaja en un país en vías de desarrollo. De ese modo fue como la vida cambió para muchos cameruneses. Entre ellos, Leticia.

Una cariñosa acogida

Cuando Rosa Mena se encontró a la pequeña, se interesó por sus problemas de visión y trasladó su inquietud a sus compañeros. En 2006, un equipo de médicos de la Fundación Barraquer se desplazó a Bakou para efectuar revisiones de la vista y operaciones en un improvisado quirófano. Pero a diferencia de otros pacientes, Leticia necesitaba anestesia total y se corría un riesgo alto, pues no había, en caso de necesitarlos, equipos de reanimación. Fue entonces cuando desde el COIB se valoró la posibilidad de traerla a España para someterla a una intervención. Una vez en nuestro país, Leticia, de seis años, fue operada en dos fases en la Clínica Barraquer. Durante su estancia en Barcelona contó con el apoyo de otras enfermeras, como Mercè Cámara, que la acogió en su domicilio. ¿El desenlace? La niña ha recuperado parcialmente la vista y ya va a la escuela, cosa que hubiera sido imposible de no haber existido la solidaridad y empeño de mucha gente. Más información: www.coib.org

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