El libro de los Tous

La historia de esta pareja, Salvador Tous y Rosa Oriol, cuya joya, un oso, les ha convertido en la marca de joyería más controvertida de la historia contemporánea.

El libro de los Tous

Viven en la misma calle de la misma ciudad, Manresa, en la Cataluña industrial más profunda, y las suyas son sagas con oficio y beneficio. Él, Salvador Tous, es el hijo del relojero. Ella, Rosa Oriol, la hija del zapatero. Se casan y crecen en la misma proporción como familia y como empresa dando vida a una joya que ya es todo un símbolo.

Si una pieza de joyería ha despertado opiniones y controversias, ésta es el oso Tous.

Mientras unos le adoran otros lo rechazan, pero el animal, de formas simples y redondeadas, supera todas las expectativas. La familia ha intentado desterrarlo en varias ocasiones, pero el propio comprador lo reclama y la demanda les obliga a sacarlo de nuevo de la jaula. Tras él hay colecciones de joyería, bolsos, gafas, pañuelos, ropa de casa, perfumes… La más reciente incorporación, un kit completo de maquillaje. La marca ha pasado de ser un referente de relojería-platería de una ciudad de provincias, a serlo por haber expandido sus tentáculos por el mundo asentándose en dos pilares. El primero y principal es ser una empresa familiar. Pasan por broncas y discusiones, pero la ropa sucia la lavan intramuros. El segundo pilar es haber transformado un concepto ancestral de joyería: de adquisición patrimonial a pieza de uso y consumo. El sector no les perdona la revolución que han organizado: la joya convertida en complemento de moda.

Este libro (escrito por Anna R. Alós y publicado por la editorial La esfera de los libros) cuenta el camino recorrido desde que tomaron las riendas del negocio familiar a mediados de los años 60 hasta la actualidad. Y es que hoy, al inicio de 2008, el hijo del relojero y la niña del vecino se han convertido en poco más de treinta años en un fenómeno social y en un negocio de dimensión internacional. A tenor de lo visto y oído, al oso le quedan aún bosques por los que perderse.

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