Las 7 claves del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia

Las películas proyectadas en el XIV Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia muestran la realidad del mundo y dan la solución para acabar con las desigualdades: la educación y la empatía.

'Among the believers'

'Among the believers'

/ D.R.

Refugiados que cruzan el Mediterráneo desde Siria en busca de paz, niñas yemeníes que luchan contra el matrimonio forzoso al que las someten o la denuncia del feminicidio que sufren las mujeres guatemaltecas. Estas son algunas de las historias reales que se han contado en el el XIV Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia, celebrado en la capital guipuzcoana del 15 al 22 de abril. Cada año, la ciudad se convierte en una plata-forma para proclamar la igualdad y la defensa de los derechos de hombres, mujeres y niños. Se trata de una oportunidad estupenda para saber qué pasa en el mundo. También para coger ideas con las que ayudar a convertirlo en un lugar mejor y para empatizar con el resto de ciudadanos del mundo. Estas son algunas de las claves de lo que se ha visto en esta edición.

1. El Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia es un termómetro perfecto para hacerte una idea de como están los derechos humanos en el mundo. Y, sí, no están muy bien las cosas pero hay mucha más gente de lo que piensas trabajando para mejorarlas. Por ejemplo, los movimientos ciudadanos de Pakistán que se levantan contra el yihadismo y a favor de la paz en grandes manifestaciones que recuerdan mucho a las que se hacen en contra de la guerra de Irak hace años por toda Europa. La mayoría de los paquistaníes quiere la paz y queda muy bien reflejado en el documental ganador del Premio Amnistía Internacional de esta edición, ‘Among the believers' (Entre los creyentes), de Hemal Trivedi y Mohammed Ali Naqvi, donde además, se señala la clave de la solución al fundamentalismo, la educación. Una idea: Si el dinero que se gasta en armamento y en la lucha contra el terror se invirtiera en escuelas gratuitas donde dieran de comer a los niños (como hacen las escuelas coránicas extremistas), probablemente se daría un golpe mortal al yihadismo sin derramar una gota de sangre. El Premio del Público donostiarra se ha decantado en esta edición por ‘10 años y divorciada’, un filme sobre el matrimonio infantil dirigido por la cineasta yemení Khadija Al-Salami  en el que narra su propia historia -fue casada a los 11 años- y la de Nojud, una niña que se hizo célebre por conseguir que un juez de su país le concediera el divorcio a los 10 años.

2. A diferencia de otros festivales, el de Donostia cuenta con el apoyo de Amnistía Internacional una garantía para todos los defensores de los derechos humanos. La organización entrega cada año el Premio Amnistía Internacional y además realiza actividades destinadas a difundir sus campañas. Este año han hecho hincapié en la iniciativa ‪#‎YoAcojo, que denuncia los atropellos que están sufriendo las personas refugiadas y reclama un lugar seguro para ellas o la recogida de firmas para pedir la liberación del director de cine iraní Keywan Karimi, condenado a un año de prisión y a 223 latigazos. A Karimi, se le acusa entre otras cosas de dar la mano a una mujer con la que no estaba casado. 

"The Crossing"
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3. Cada año, el festival otorga el premio del Festival de Cine y Derechos Humanos a la labor profesional de un director reconocido. Este año el galardón ha recaído en Tony Gatlif, realizador argelino considerado la voz de los olvidados y quien mejor ha sabido reflejar la realidad que vive el pueblo gitano. En una emotiva rueda de prensa, Gatlif recordó la difícil situación que vive esta comunidad en países como Francia. “El pueblo gitano no tiene armas, no hace daño. Se han perdido años y años de trabajo por la integración por discursos populistas como el de Sarkozy o Manuel Valls. La situación se ha degradado y la política ha construido un enemigo ideal para un político populista como Sarkozy.  Ahora los franceses están asustados de los gitanos. Es el enemigo perfecto porque no tienen organizaciones propias, no tienen jefes y sirven para calmar el pánico de los franceses. Y lo mismo se está haciendo con la refugiados que llegan a Europa, a Lesbos”, explicó el director argelino afincado en Francia.

4. Se trata de una oportunidad única para ver documentales de todo el mundo. Con varias sesiones cada día, las colas que se forman ante el cine Victoria Eugenia llegan a rodearlo casi. La respuesta de los donostiarras a su certamen cinematográfico es verdaderamente impresionante. Entre las películas que más afluencia de público han tenido se encuentran el esperanzador documental ‘Mañana’, realizado por la actriz Mélanie Laurent y el activista Cyril Dion y que incluso despertó el aplauso del público durante la proyección. Esta historia, que se estrena el 29 de abril en España, que cuenta las alternativas sostenibles que existen para la crisis ecológica, económica y política causadas por el modelo productivo actual. Otro documental que despertó gran atención y que merece la pena ver es ‘The Crossing’, de George Kurian, que cuenta las vicisitudes para conseguir asilo de un grupo de refugiados y refugiadas sirios que podrían ser tu mismo. Otro documental muy recomendable es ‘La Prenda’, de Jean-Cosme Delaloye, sobre los feminicidios en Guatemala y que cuenta la historia de dos mujeres que luchan contra la impunidad en uno de los países más violentos del mundo. Para Violeta Assiego, activista, coordinadora del Equipo de diversidad de Amnistía Internacional y miembro del jurado de esta edición del festival, este filme es “especialmente significativo porque refleja muy bien cómo la violencia se ensaña muchas veces con las mujeres de una manera que no lo hace con los hombres. En las guerras y conflictos armados ellas son objeto de abusos específicos como parte de las armas de guerra. Por eso es muy importante que haya siempre en la medida de lo posible un enfoque de género en el festival”. Entre las películas de ficción relacionadas con los derechos humanos que se han proyectado cabe destacar ‘Land of mine’, de Martin Zandvliet, que cuenta la historia de unos niños nazis que se convierten, también, en víctimas de la guerra tras finalizar la Segunda Guerra Mundial y ‘Mediterránea’, de Jonas Carpignano, que narra la historia de dos hermanos inmigrantes que consiguen llegar a Europa desde Burkina Faso para descubrir que el sueño de una vida mejor tiene un sabor muy amargo. 

Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia
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5. Los debates en directo tras algunas de las proyecciones suponen un atractivo más de el festival. En algunos de ellos se puede departir directamente con director de las películas como Mabel Lozano, que mantuvo un fluido diálogo con los espectadores de su documental ‘Chicas Nuevas 24 horas’, todo un mazazo en la conciencia que pone encima de la mesa el drama de la trata de mujeres. La realizadora emocionó al público asistente cuando dijo “las víctimas de la trata están aquí, en nuestro país y las compran y venden todos los días”.

6. La voluntad de generar conciencia del festival se traduce en sus programas especiales para niños y jóvenes, una esperanza de formar a adultos comprometidos y conscientes de la realidad de otros países, otras culturas. Así, más de 3.000 niños han asistido a las matinales de cine para los centros educativos, talleres de guitarra o la tradicional sesión de Musika Parkean & Picnic, una comida que se celebra frente a la Casa de la Paz y los Derechos Humanos. Entre otros filmes se han proyectado ‘Bram Barrabas’, de Anna van der Heide que cuenta la historia de Bram, un niño de siete años que está deseando hacerse mayor. Por su parte, ‘Girlhood’, de Céline Sciamma, narra la historia de una adolescente oprimida por su entorno cuya vida cambia al conocer a tres chicas de espíritu libre. Por último, Coco, el pequeño dragón, de Hubert Weiland y Nina Wels, es una película animada sobre un dragón volador que no consigue, precisamente, volar.

7. Realizan un extraordinario trabajo por la igualdad que se traduce, entre otras cosas, en que casi la mitad de las películas proyectadas en esta edición están dirigidas o codirigidas por mujeres, incluyendo la ganadora. “Por supuesto que queremos dar un impulso claro a las obras de cineastas mujeres, pero las películas seleccionadas lo han sido por su calidad. Todas las obras que se proyectan en el festival cumplen con las exigencias más altas. Lo que pasa es que cada vez más realizadoras consiguen dirigir sus proyectos cinematográficos con resultados tan buenos como los que hemos podido ver en esta edición. Ya no hay excusas para la desigualdad”, explicó Josemi Beltrán, responsable de la unidad de cine de Donostia Kultura y jefe de programación del Festival de Cine y Derechos Humanos.

Muy importante no podemos olvidar que las mujeres y las niñas son las que más sufren en muchas ocasiones por no decir en todas la peor parte de las violaciones de los derechos humanos. En 'La prenda' reflejaban muy bien como esa violencia se ensañan muchas veces con las mujeres de una manera que no lo hace con los hombres. "Ellas además en las guerras y conflictos armados son objeto de abusos específicos como parte de las armas de guerra. Por eso es muy importante que haya siempre en la medida de lo posible un enfoque de género”, explica Violeta Assiego, activista, coordinadora del Equipo de diversidad de Amnistía Internacional y miembro del jurado de esta edición del festival.

El enfoque de igualdad de género dentro del festival no está explícitamente reflejado, no hay un enfoque que el público que no está informado quizá no perciba esa igualdad que seguro que el festival quiere reflejar. Quizá es un tema en el que todos estamos aprendiendo y que siempre es necesario mejorar.

"Chicas nuevas"
D.R.

 

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