Tónico facial: El producto de belleza más incomprendido que no debería faltar nunca en tu rutina de belleza

Usar el tónico facial como último paso de la limpieza del rostro no es una opción, es una obligación si quieres cuidar, de verdad, tu piel. Te contamos para qué sirve y sus beneficios

Tónico facial
D.R.

Seguro, que más de una vez te has cuestionado para qué usar un tónico facial si ya lavas bien la cara y la enjuagas con agua. Seguro, también, que no ha sido una, ni dos, sino muuuuuuchas veces, las que me te has saltado este paso. Y seguro, igualmente, que algún tónico ha muerto de aburrimiento (y caducado) por falta de uso en el último rincón de tu baño. A mi también me llevó mi tiempo entender la necesidad de añadir este gesto a la rutina de limpieza. Pero lejos de ser un mero subalterno, este producto debe ser honrado por méritos propios.

La primera vez que me puse en manos de la facialista Diana Montoya aprendí dos cosas importantes. La primera, la trascendencia de unos sencillos movimientos de drenaje para mejorar las bolsas y reducir el surco nasogeniano. Y la segunda, que el tónico es imprescindible por mucho que te enjuagues la cara con agua abundante, o precisamente por esto. “Siempre que haya limpieza con agua, hay que aplicar después un tónico para reequilibrar la piel”. ¿La razón? Una cuestión de pH. Lo corrobora Eva Saralegui, terapeuta de The Beauty Concept. “Esta loción es fundamental para el cuidado del cutis, ya que contribuye a restablecer el pH del rostro después de haber sido sometido a una limpieza”. “A menudo, prosigue, nos olvidamos de que tras la limpieza facial, el pH de la piel queda desestabilizado y la consecuencia directa es la pérdida de agua”. Se explica: El cometido de estas fórmulas es mantener el pH ácido de la piel porque si sube a niveles alcalinos pierde agua y, en consecuencia, la barrera protectora cutánea se verá debilitada, lo que provocará deshidratación, sequedad , oxidación celular y por tanto envejecimiento prematuro.

Si es tan importante, ¿por qué es tan incomprendido, entonces? En opinión de Eva Saralegui, en la mayoría de casos es puro desconocimiento. “Probablemente hemos oído toda la vida que sirve para regular el pH, pero si no sabemos que lo que es, qué pasa si se altera y qué problemas va a generar eso a largo plazo en la piel, evidentemente no le vamos a dar la importancia necesaria”. Esto es en el caso del tónico, pero en cada paso de una rutina de belleza es importante saber qué productos debemos utilizar y esencial saber el porqué.

El tónico facial juega un doble papel para completar la rutina de limpieza; por un lado, acaba con los restos de la leche limpiadora y, por otro, proporciona luminosidad, suavidad, vitalidad e incluso hidratación. Pero, advierte la terapeuta, no te confundas, porque aunque elimine restos de impurezas no es un limpiador, y nunca debe sustituir a éste. Por otro lado, aunque lo tuyo sea la práctica de la doble limpieza, eso no te exime de utilizar después un tónico. “En una rutina de doble limpieza con un aceite el orden correcto sería: primero el limpiador con base oleosa y después el limpiador con base acuosa (jabón, gel, espuma), finalizando siempre el ritual con el tónico por los motivos ya comentados: para retirar posibles restos de los productos previos, reequilibrar la piel y prepararla para la cosmética posterior” .

Lo ideal es aplicarlo directamente sobre la piel y, al contrario de lo que se cree, no es necesario eliminar el exceso con un pañuelo de papel, porque un tónico bien formulado aporta muchos beneficios. Este es solo uno de los falsos mitos que circulan sobre él. Se puede aplicar con la mano, del interior al exterior, ejerciendo ligeras presiones, como taponando; o con un algodón, con un gesto similar y sin arrastrar ni frotar. “Eso sí, comenta la especialista, antes de aplicar la crema debes esperar a que se seque para beneficiarte de todas sus propiedades regeneradoras y nutritivas”. Un pequeño gran gesto para optimizar los tratamientos posteriores. Ahí es nada.

Pero, ¿qué le debemos exigir a un buen tónico? “Para mi debe ser refrescante e hidratante. Luego, dependiendo del tipo de piel que tengamos puede tener otras características. Para las grasas, por ejemplo, si lleva ingredientes seborreguladores, no astringentes, aportará un plus importante a la rutina facial”. Y es que lo mismo que hay distintos tipos de cremas, sueros e incluso fórmulas limpiadoras, existen también diferentes tipos de tónicos para adaptarse a las circunstancias particulares de cada rostro. “Un tónico para una piel sensible será más calmante y refrescante o más hidratante para las pieles secas y deshidratadas, mientras que para las más apagadas o pigmentadas, lo idóneo es optar por fórmulas revitalizantes y unificadoras”.

Aun así, ante la gran oferta de productos, no siempre resulta fácil elegir. El consejo profesional siempre será la mejor baza para acertar. De lo contrario, ante la duda, la terapeuta de The Beauty Concept, recomienda, entonces, buscar un tónico para todo tipo de pieles, porque, por ejemplo, usar un producto astringente en una piel que no es grasa puede perjudicar más que ayudar. Y avisa: ¡Ojo, también, con elegir un agua termal! Puede que resulte refrescante y suave, pero ¿Qué pasa con la regulación del pH? “Fijaos siempre en que tengan esta función ya que es realmente lo indispensable”. Cada producto sirve para lo que sirve, y en esto también conviene diferenciar los tónicos de las lociones o esencias, una categoría de productos relativamente nueva adoptada de las rutinas orientales. A modo de resumen, para diferenciarlos: el tónico es el último producto a utilizar en la fase de limpieza de nuestra rutina, y las lociones son el primer producto de la fase de tratamiento, previo a la aplicación del sérum, contorno de ojos, crema, protector…De hecho, aunque la textura líquida de estas sea más similar a la del tónico, su fórmula está más próxima a la de los sueros.

¿Con alcohol o sin alcohol? Porque esta es otra y como asegura Eva Salagueri este tema da para mucho. Hay diferentes tipos de alcoholes con diferentes funciones y características. En las fórmulas para pieles grasas suele estar presente por sus características astringentes y antimicrobianas y en productos con alto contenido vegetal se utiliza como solvente. También es un ingrediente que se utiliza por su efecto refrescante. Si el producto lleva o no alcohol ha de figurar en el listado de ingredientes y puede aparecer con diferentes nombres: alcohol etílico o etanol, alcohol denat…. De esta forma, siempre que esté presente de una manera adecuada, sí al tónico con alcohol, en términos generales, pero en el caso de las pieles sensibles, al ser un producto que nos e enjuaga, es mejor evitar este componente.

Ha quedado claro, el tónico facial es esencial tras la limpieza del rostro para contrarrestar el efecto del agua en el pH cutáneo. Pero, ¿qué pasa si en la rutina de limpieza lo que usamos es un agua micelar -lo que implica que no enjuagamos la piel con agua-? ¿Hace falta aplicar un tónico? “Personalmente mi respuesta es sí, complementas la limpieza ya que el tónico termina de retirar impurezas. Para mi gusto su capacidad de regulación de pH siempre es mejor, aunque el agua micelar que utilicemos también lo regule. Pero no todas tienen esta facultad, y lo dicho, el tónico puede, además, aportar otros beneficios añadidos. En resumen: siempre tónico.

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