Cómo elegir tu color de pelo

Si en la peluquería te suenan a chino palabras como Dip-Dye, Balayage, Shatush, Babylights... es que necesitas un intérprete para que aprendas una lección en terminología y puedas convertirte en la reina del pantone capilar ¡adelante!

Ana Parrilla

Con el lenguaje propio de un código secreto que practican exclusivamente los miembros de un club de elite; así se expresan los profesionales en los salones de peluquería. Pero por eso no te preocupes, ya que cada firma desarrolla las mismas técnicas de coloración, sólo que tienen diferentes maneras de decirlo; es el modo de personalizarlas para adaptarlas y presentarlas de esa manera tanto a sus clientas como a los medios. En resumen, todas las técnicas de coloración están basadas, de una u otra forma, en estas tres categorías: coloración permanente, tono sobre tono y decoloración...a partir de ahí, el universo del color se expande hasta el infinito y más allá.

Tono sobre tono
Qué es: los tintes tono sobre tono contienen agentes oxidantes que penetran en el tronco capilar sin alcanzar el corazón y pigmentos coloreados que se superponen a los pigmentos naturales.
Para quién: para las primerizas que se inician en el mundo de la coloración, quieren un resultado natural sin arriesgar y las canas aún no son un problema.
Pros: más brillo y cuerpo sobre todo si tu pelo es lacio y apagado. No tienes que preocuparte por el efecto raíz ya que no aclara más de un par de tonos la base natural del cabello.
Contras: la duración. A partir del sexto lavado, el color se va perdiendo paulatinamente y las canas vuelven a aparecer.
Qué necesita: champús y mascarillas que mantengan y fijen el color, el brillo natural del cabello y que tengan una base lavante suave.

Coloración permanente
Qué es: una modificación del pigmento natural del cabello. Los agentes oxidantes presentes en su fórmula penetran directamente en la fibra capilar provocando un cambio de color.
Para quién: si quieres cambiar radicalmente de look, aclarar de tres a cuatro tonos, aportar reflejos o acabar con las canas que ya son multitud.
Pros: no desaparece con los lavados, es el más cubriente (canas) y el color elegido se mantiene intacto; a excepción de los rojizos que pierden mucha intensidad hasta el momento del retoque.
Contras: Los cabellos se deshidratan y fragilizan. Por otro, el temido efecto raíz obliga a pasar por el salón de peluquería cada tres semanas como mucho.
Qué necesita: tratamientos específicos, ricos en nutrientes y agentes hidratantes. Puedes y debes abusar de ellos ya que tu fibra capilar ha sido agredida y necesita cuidados extras para recuperarse.


Qué es: un proceso químico en el que el peróxido de hidrógeno descompone la melanina dando una apariencia más clara al cabello. Se usa para cambios radicales (de morena a rubia) en la totalidad del cabello, o a modo de mechitas para aclarar ciertas zonas.
Para quién: para todas. Castañas, morenas y rubias pueden apuntarse a esta técnica. Si tienes el cuero cabelludo graso unas mechas aquí y allá pueden solucionar el problema ya que la decoloración frena la producción sebácea.
Pros: la variedad de aclarado controlado en el que puedes elegir desde el rubio nórdico pasando por un barrido efecto rayos de sol o mechas californianas. Dan un aspecto más joven e iluminan la cara.
Contras: la decoloración total no está aconsejada en melenas largas y si abusas de las mechas, terminarás cayendo en el efecto tinte.
Qué necesita: conservar el brillo y que el color conseguido no migre hacía un antiestético panocha o peor aún, un tono verdoso. La decoloración aumenta la porosidad del cabello: abusa de la hidratación y la protección.

Ahora bien, los términos con los que se interpreta las diferentes técnicas de coloración varían ¡y mucho!. De este modo, mechas, transparencias y reflejos "de toda la vida" se convierten en términos tan sofisticados como "Balayage", "Babylights" "Limelight", "Light Shadows", "Dip Dye", "Splashlights" o "Shatush". Teniendo en cuenta que ya sabes a que se refieren términos tan populares como las "mechas californianas", pasamos a contarte algunas otras técnicas con las que te puede apetecer modificar tu color de pelo para comenzar este nuevo año con un look renovado.

Balayage: denominación del proceso de pintar directamente al cabello sin necesidad de utilizar papel de aluminio. Con esta técnica, las secciones coloreadas serán colocadas artísticamente alrededor de la cabeza, ofreciendo el aspecto de hebras naturales bañadas por el sol.

Babylights: basada en la técnica del balayage, se juega con 3 o 4 tonalidades en degradé para realizar las mechas a mano alzada, con pincel o con los dedos emulsionando tinte en aquellas secciones o mechones a realzar los reflejos de color y listas. Se aplica un poco más de producto en las puntas para que quede un degradé suave que quede integrado perfectamente en la melena.

Dip-Dye: se caracteriza por un ligero degradé de medios de a puntas que puede ser muy sutil, casi imperceptible; o todo lo contrario. Todo depende del resultado que se quiera obtener. Normalmente se hace sobre un par de tonos más claros que el cabello natural.

Limelight: una técnica destinada a bases medias y oscuras. Se utilizan diferentes tonos superpuestos para lograr un color intenso y flexible Ciertas partes de la melena se aclaran para lograr un corte que varía en función de tus peinados y movimientos.

Light Shadows: los mechones más claros se reservan para la parte frontal y, los más oscuros, a la parte trasera de la melena. El peluquero aplica estos tonos de manera vertical fundiéndolos en el pelo para evitar un efecto raíces.

Splashlights: o Flashlight, más arriesgadas que las californianas; consisten en fabricar una gran mecha transversal, aclarando una parte de la cabellera de extremo a extremo. Así que, una vez decolorada una franja de la melena en un tono muy contrastado con la base, los cambios de tono no son nada sutiles, todo lo contrario.

Shatush: exclusiva de los salones John Master Organics. Tampoco debe confundirse con las mechas californianas, porque lo único que ambas técnicas comparten es que proponen raíces más oscuras y puntas más claras, pero el resultado es completamente diferente. Como no es propiamente un color, es imposible elegir una tonalidad concreta, aunque para realizarlo debe tenerse en cuenta la tonalidad ya presente. En cabellos rubios se queda un tono súper natural, mientras que en cabellos oscuros aparecen a la luz del sol destellos de acuerdo al color natural del pelo.

Gloss/Glaze: un tratamiento personalizado por cada salón que se aplica después haber dado el tinte para impulsar el brillo y que el cabello quede con el tono de tinte deseado por más tiempo.