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Lourdes Rodríguez Fernández-Freire: "El vitíligo es una enfermedad visible, pero sus consecuencias más profundas muchas veces son invisibles"

Hablamos, de la mano de Incyte con la dermatóloga y Presidenta de la Sección Andaluza de la Academia Española de Dermatología y Venereología ( AEDV), sobre esta patología que afecta aproximadamente al 0,5-2% de la población mundial.

Mujer con vitíligo

Mujer con vitíligo / LightField Studios

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Woman para Incyte

¿Qué es el vitíligo?, ¿cómo y a qué edad se manifiesta?

El vitíligo es una enfermedad inflamatoria crónica de origen autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error a los melanocitos, las células responsables de producir el pigmento que da color a nuestra piel. Como consecuencia, aparecen manchas blancas bien delimitadas en distintas zonas del cuerpo.

Puede manifestarse a cualquier edad, aunque aproximadamente la mitad de los casos comienza antes de los 20 años. También es relativamente frecuente su aparición en la infancia y adolescencia, etapas en las que el impacto emocional puede ser especialmente significativo.

¿Existen otros síntomas además de las manchas?

La principal manifestación son las manchas despigmentadas, que generalmente no producen dolor ni picor. Sin embargo, algunos pacientes refieren sensibilidad cutánea, picor previo a la aparición de nuevas lesiones o cambios en la coloración del cabello, las cejas o las pestañas.

No obstante, el síntoma más importante muchas veces no es físico, sino emocional, debido a la visibilidad de las lesiones.

¿Es habitual diagnosticarlo en nuestro país? ¿Cuánto puede tardar un paciente en recibir un diagnóstico?

El vitíligo afecta aproximadamente al 0,5-2% de la población mundial, por lo que no es una enfermedad rara. En España los dermatólogos estamos muy familiarizados con su diagnóstico.

En la mayoría de los casos, cuando el paciente consulta al especialista, el diagnóstico suele ser relativamente rápido porque las lesiones son muy características. Sin embargo, algunas personas pueden retrasar la consulta durante meses o incluso años por desconocimiento o por pensar que se trata simplemente de un problema estético.

Lourdes Rodríguez Fernández-Freire, dermatóloga y Presidenta de la Sección Andaluza de la Academia Española de Dermatología y Venereología ( AEDV)

Lourdes Rodríguez Fernández-Freire, dermatóloga y Presidenta de la Sección Andaluza de la Academia Española de Dermatología y Venereología ( AEDV) / d.r.

¿Es contagioso o hereditario?

No, el vitíligo no es contagioso bajo ningún concepto. No se transmite por contacto físico, ni por compartir objetos ni por convivir con una persona afectada.

Respecto a la herencia, existe una predisposición genética. Sabemos que determinados genes aumentan la susceptibilidad a desarrollar la enfermedad, aunque no significa que vaya a heredarse de forma directa ni inevitable. Habitualmente intervienen también factores inmunológicos y ambientales.

¿Cómo afecta a la calidad de vida o a la salud mental del paciente recibir un diagnóstico de vitíligo? ¿Qué sintomatología refiere en consulta?

El impacto psicológico puede ser muy importante. Aunque el vitíligo no compromete la salud física ni la esperanza de vida, sí puede afectar profundamente a la autoestima, la imagen corporal y las relaciones sociales.

Muchos pacientes describen sentimientos de vergüenza, inseguridad, ansiedad o miedo a la mirada de los demás. En algunos casos pueden aparecer síntomas depresivos o aislamiento social. Por eso, hoy entendemos que tratar el vitíligo implica cuidar tanto la piel como el bienestar emocional de la persona.

¿Qué otras comorbilidades pueden estar asociadas al vitíligo?

Al tratarse de una enfermedad autoinmune, existe una mayor asociación con otras patologías de origen inmunológico. La más frecuente es la enfermedad tiroidea autoinmune, especialmente la tiroiditis de Hashimoto.

También puede asociarse, aunque con menor frecuencia, a alopecia areata, diabetes tipo 1, anemia perniciosa o algunas enfermedades autoinmunes sistémicas. Por ello, el dermatólogo realiza una valoración integral de cada paciente.

¿Cómo se aborda la enfermedad? ¿Y el componente psicológico?

El tratamiento debe ser individualizado según la extensión, localización y evolución de las lesiones.

Disponemos de tratamientos tópicos, fototerapia y, en determinados casos, terapias sistémicas. En los últimos años se han incorporado nuevos tratamientos dirigidos a mecanismos específicos de la enfermedad que están cambiando el pronóstico de muchos pacientes.

Pero tan importante como tratar la piel es acompañar emocionalmente al paciente. Escuchar, informar adecuadamente y, cuando es necesario, trabajar junto a profesionales de la salud mental forma parte de una atención integral.

¿Cuáles son los últimos avances?

Estamos viviendo un momento especialmente esperanzador en el manejo del vitíligo. El mejor conocimiento de los mecanismos inmunológicos implicados ha permitido desarrollar tratamientos más específicos y eficaces.

Entre los avances más relevantes destacan los inhibidores de JAK, una nueva familia terapéutica que ha demostrado resultados muy prometedores en la repigmentación de determinadas áreas, especialmente cuando se combinan con fototerapia.

Además, la investigación continúa avanzando hacia terapias cada vez más personalizadas.

¿Se esperan nuevos tratamientos a futuro?

Sí. El futuro es muy prometedor. Actualmente existen múltiples líneas de investigación centradas en modular la respuesta inmunitaria, prevenir la progresión de la enfermedad y conseguir repigmentaciones más completas y duraderas.

Cada vez comprendemos mejor los mecanismos biológicos que desencadenan el vitíligo, y eso nos acerca a tratamientos más eficaces y adaptados a cada paciente.

¿Por qué es tan importante darle visibilidad?

Porque el desconocimiento sigue generando estigmas. Muchas personas continúan creyendo erróneamente que es una enfermedad contagiosa o exclusivamente estética.

Dar visibilidad al vitíligo ayuda a normalizarlo, favorece el diagnóstico precoz, reduce prejuicios y permite que quienes conviven con la enfermedad se sientan comprendidos y acompañados. La información rigurosa es una herramienta fundamental contra el estigma.

¿Existe mayor prevalencia de vitíligo en mujeres o, más allá de la frecuencia, es su impacto emocional y social especialmente relevante en ellas?

La prevalencia es similar en hombres y mujeres. Sin embargo, las mujeres suelen consultar con mayor frecuencia y, en muchos casos, expresan un mayor impacto emocional derivado de las exigencias sociales relacionadas con la imagen física.

Esto no significa que afecte menos a los hombres, sino que las repercusiones psicológicas y sociales pueden manifestarse de forma diferente. Por ello, es importante abordar cada caso desde una perspectiva individual y libre de estereotipos.

¿Cómo impacta el vitíligo en la autoestima y la identidad de las mujeres, y qué papel tiene hoy la dermatología en acompañarlas más allá del tratamiento de la piel?

La piel forma parte de nuestra identidad y de la manera en que nos presentamos al mundo. Cuando una enfermedad visible altera su apariencia, puede afectar a la confianza personal, la feminidad percibida o la relación con la propia imagen.

Afortunadamente, la dermatología moderna ha evolucionado hacia una visión mucho más humana e integral. Hoy no solo tratamos manchas; acompañamos personas. Nuestro objetivo es mejorar la salud de la piel, pero también ayudar a que cada paciente recupere seguridad, bienestar y calidad de vida.

El verdadero éxito terapéutico no consiste únicamente en lograr repigmentación, sino en que la persona vuelva a sentirse cómoda consigo misma y pueda desarrollar su vida con plena normalidad.

El vitíligo es una enfermedad visible, pero sus consecuencias más profundas muchas veces son invisibles. Por eso debemos tratar la piel, pero también escuchar, comprender y acompañar a quienes conviven con ella.