3 posturas de yoga, 5 actividades y 2 recetas para combatir la tristeza o apatía

Aunque estas emociones son igual de válidas que la alegría, cuando dejamos que tomen el control, puede que transformen por completo nuestro estado de ánimo. Para ello, te proponemos esta forma activa de hacer frente a esa tristeza o apatía que a veces nos quiere ganar la batalla. 

Posturas de yoga
Posturas de yoga / Istock

Que la tristeza o la apatía nos invada, no es nada fuera de lo común. Pero que tome el control y las riendas de nuestra mente y cuerpo, ya requiere prestar algo de más de atención. A propósito del estreno de la esperadísima Del Revés 2, la segunda entrega de la saga en la que las emociones son las protagonistas, vamos a hablar sobre una de ellas en profundidad. O quizás, dos. Tristeza y la “recién llegada”, a la que han llamado ennui y con la que hacen referencia al aburrimiento o apatía tan tediosa en ocasiones. 

“La tristeza es una de las seis emociones básicas del ser humano, junto al meido, la ira, el asco, la felicidad y la sorpresa. Se trata de una emoción adaptativa, no es ni buena ni mala y suele ser pasajera, aunque si la alimentamos, puede llevarnos al desequilibrio, e incluso a la depresión”, explica Anna Alfaro en su maravilloso libro ‘Yoga para equilibrar tus emociones’, en el que aborda en un capítulo completo a esta emoción a través de las prácticas de yoga y otras actividades de meditación activa. 

Tristeza y aburrimiento, emociones de 'Del Revés 2'

Tristeza y aburrimiento, emociones de 'Del Revés 2'

/ Cortesía de iMDB

La tristeza es una reacción psicológica a algo que nos ha hecho daño, nos ha herido o nos ha causado malestar. Algo que no ha salido como esperábamos o un cambio que no nos ha gustado. “Se dice que es la emoción opuesta a la alegría y causa un dolor emocional o estado afectivo que nos lleva al decaimiento”, dice Alfaro. Pero esto no resta valor a esta emoción que, hay que recordar, es igual de válida que las demás (y necesaria). 

Y en este contexto, también hay que hablar de la apatía, que para Anna es “una manifestación de la tristeza en la que nos sentimos indiferentes y con poco entusiasmo, sin ganas de hacer nada, desmotivadas, sin interés ni ilusión”. Algo que han querido transmitir en la película de Pixar a través de Ennui (no haremos más spoilers). 

Cuando la tristeza provoca la llegada de la apatía, dejamos de hacer. Perdemos la iniciativa, el interés, las ganas y a menudo asociamos todo esto con la desesperanza y, en definitiva, a un tedio insoportable. 

Pero no todo es tan malo cuando nos invade la tristeza. “Se dice que ante los estados de ánimo negativos, estamos más lúcidas para procesar información, somos más racionales y nuestra memoria es más ágil”. Así que aquí están algunas de esas razones que avalan la validez de la tristeza: nos invita a reflexionar, a prestarnos atención, a cuidarnos, a asimilar nuestras circunstancias…

“La tristeza va y viene. Es incómoda, pero hay que enfrentarse a ella sin huir, sin buscar distracciones para no sentirla” Y sin huir de ella la abordaremos a través de prácticas sanas y activas. 

Posturas de yoga para abordar la tristeza

Si hay algo por lo que puedes empezar, es por integrar estas asanas de yoga para acoger estas emociones de la manera más amable posible. Entre ellas, posturas en las que el cuerpo se repliega por completo hacia delante o posturas para fortalecer todo el cuerpo y gestionar la tristeza a través de la confianza. 

Posturas de yoga

Posturas de yoga

/ Istock

Paschimottanasana (pinza)

“Este tipo de posturas en las que nos replegamos hacia adelante nos ayudan a observarnos, escucharnos y quedarnos en un estado emocional, dejándonos sentir. Son posturas perfectas para la instropección”, dice Alfaro. En esta asana, el cuerpo se repliega hacia delante desde las caderas, dejando que el pecho se acerque a las rodillas y que las manos lleguen hasta donde lleguen. Si puedes, hasta los pies. Mantén, eso sí, la espalda recta y si no puedes, puedes flexionar las rodillas ligeramente. Recuerda construir las posturas en las inhalaciones y exhalaciones. 

Entre los beneficios de esta asana no sólo está la observación plena para poder identificar las razones de nuestra tristeza o apatía, sino que también se ayuda a la estimulación de la digestión, alivia dolores de cabeza, fatiga, es un estiramiento ideal para la columna, hombros y músculos isquiotibiales y ayuda a tratar problemas de tensión alta e insomnio. 

Guerrero II

Guerrero II

/ Istock

Virabhdrasana o guerreros I y II

Son otras dos asanas que, según Anna Alfaro, ayudan a gestionar la tristeza. “Esta postura busca expresar el guerrero espiritual que todas llevamos dentro, de ahí que sea perfecta para gestionar la tristeza, ya que nos fortalece y nos aporta confianza, seguridad y autoestima”. 

Pero además, nos ayuda a mejorar la coordinación, el equilibrio y estabilidad y fortalece brazos, hombros, espalda y piernas. Es una asana ideal para mejorar nuestra resistencia y un estiramiento de cuerpo al completo. Eso sí, son asanas que requieren de una gran concentración. Pero el resultado, es una explosión de energía, fuerza y confianza que merece la pena. 

Paseos por la naturaleza para abordar la tristeza

Paseos por la naturaleza para abordar la tristeza

/ Istock

Otras prácticas para abordar la tristeza

Recetas, meditación, actividades… hay muchas cosas que puedes hacer para trabajar estas emociones sin llegar a soluciones extremas. 

Bebidas calientes y reconfortantes

Preparar y tomar lentamente una buena bebida caliente, también tiene efectos reconfortantes en nuestro cuerpo y mente. Cuando lo hagas, hazlo en calma, procura traer tu respiración y consciencia al momento presente y no hagas nada más. 

Té de manzanilla

Té de manzanilla

/ Istock

Té de manzanilla con miel y limón

La manzanilla es conocida por sus propiedades relajantes y antiinflamatorias, mientras que la miel y el limón añaden un toque de dulzura y vitamina C, respectivamente.

Ingredientes:

  • 1 taza de agua
  • 1 bolsita de té de manzanilla
  • 1 cucharada de miel
  • 1 rodaja de limón

Cómo prepararlo

  1. Calienta el agua hasta que hierva.
  2. Coloca la bolsita de té de manzanilla en una taza y vierte el agua caliente sobre ella.
  3. Deja reposar durante 5-7 minutos.
  4. Retira la bolsita de té y añade la miel.
  5. Exprime la rodaja de limón en el té y remueve.

Chocolate caliente con vainilla y canela

El chocolate caliente es un clásico reconfortante. Esta versión añade un toque de vainilla y canela para un extra de calidez que te hará sentir mejor que bien. 

Ingredientes:

  • 2 tazas de leche (puede ser leche de almendra, soja, o cualquier alternativa que prefieras)
  • 2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/4 cucharadita de canela en polvo
  • Una pizca de sal

Cómo prepararlo

  • En una cacerola pequeña, calienta la leche a fuego medio hasta que esté caliente, pero no hirviendo.
  • En un tazón, mezcla el cacao en polvo, el azúcar, la canela y la sal.
  • Añade un poco de leche caliente a la mezcla de cacao y revuelve hasta formar una pasta suave.
  • Vierte la pasta de cacao de nuevo en la cacerola con la leche caliente y mezcla bien.
  • Añade el extracto de vainilla y continúa calentando hasta que la mezcla esté bien caliente.

Alfaro, en su libro, propone ideas como el té chai con bebida vegetal o simplemente, un vaso de bebida vegetal de avena casera. Igual de deliciosas y reconfortantes.

Meditación activa

Desde los paseos por la naturaleza, respaldados por miles de personas y hasta con nombre propio (Shinrin yoku o “baño forestal”) a las prácticas de la escritura sin juicios. 

ESCRITURA LIBRE

“Te propongo que cuando te sientas triste, apática, sin ganas de hacer nada, cuando no entiendasa lo que pase pero te sientas realmente mal, cojas libreta y bolígrafo y escribas”, propone Alfaro. Sin análisis, sin juicios, dejándote llevar por lo que tu mano haga y escriba. Desahógate en el proceso. 

Estos ejercicios de escritura libre son muy poderosos y liberadores, aunque en un primer momento no sepas ni con qué letra empezar. Y es que no se trata de pensar en qué escribir, sino de escribir para, después, pensar. 

Algunas preguntas que puedes responderte a través de la escritura, para empezar, pueden ser: 

  • ¿Cómo te sientes?
  • ¿En qué parte de tu cuerpo sientes más tus emociones?
  • ¿Hasta cuando quieres seguir así?
  • ¿Cómo quieres vivir?
  • ¿Qué crees que ha desencadenado esta emoción?

EL EJERCICIO

Y si hay otra gran actividad para combatir la tristeza de forma activa es, sin lugar a dudas, el ejercicio físico. Un paseo a buen ritmo, una carrera, un paseo en bici… pequeñas actividades que pongan a tu sistema nervioso a trabajar, a tu sistema circulatorio en funcionamiento y a tu mente, en calma.

Acuarela

Acuarela

/ Istock

LA ACUARELA

Otra actividad que ayudará a calmar tu mente por la fluidez del agua, por la ligereza y el movimiento libre que toma el pigmento que depositas con tu pincel en una pequeña gota, es la acuarela. Pero antes, vamos a marcar la norma fundamental: NO HAY NORMAS. 

No busques la perfección. Ni siquiera busques hacer un dibujo con sentido. Simplemente, deja fluir todos los elementos. Y no, tampoco tienes que tener un material súper profesional. Sirven las acuarelas escolares y sucias que tus hijos tengan por casa y cualquier hoja en blanco. Si están muy sucias y mezcladas, ponlas bajo el grifo durante unos segundos hasta que veas que comienzan a verse los colores limpios. 

Con un pincel, agua limpia y pigmento, experimenta. Con más agua, menos agua, moviendo la hoja o sólo con el pincel. ¡Incluso con los dedos! Céntrate en el momento, observa y respira. Es absolutamente mágico. 

Agradecer nos ayuda a combatir los estados de apatía y tristeza y a centrarnos en lo bueno y positivo que hay en nuestra vida”, dice Anna. Y es que, tenemos tan activo el piloto automático, que nos olvidamos de agradecer esas pequeñas cosas que tan bien nos hace: desde el café de la mañana, tan rico y activo que nos da la vida a primera hora, a esa persona que tanto se preocupa por nosotros; a ese viaje que tanta ilusión nos hace o a habernos despertado con la sensación de estas completamente descansadas. Agradecer por cada día que brilla el sol y nos llena de energía o incluso, por ese pequeño tallo nuevo que ha salido en la planta del salón. Agradecer es la primera piedra y la piedra angular de un buen estado de ánimo. De un buen humor y de las buenas vibraciones. Y en definitiva, es lo que queremos, ¿no? 

Si no sabes por dónde empezar… hazlo por aquí. 

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