¿Cómo influyen la salud hormonal y los hábitos de vida en tu fertilidad?
Comprender el funcionamiento de tu cuerpo y detectar a tiempo alteraciones como el síndrome de ovario poliquístico puede ayudar a mejorar las probabilidades de embarazo. Nos lo cuenta el equipo médico del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza.
Cómo influyen la salud hormonal y los hábitos de vida en tu fertilidad. / D.R.
Cada vez más mujeres se preguntan cómo cuidar su salud reproductiva, ya que esta no depende de una única causa, sino de diversos factores como las hormonas o los hábitos de vida, entre otros. Conocer el funcionamiento del cuerpo y cuándo acudir a un especialista puede ser clave para tomar decisiones informadas sobre la maternidad.
Se estima que entre un 10 y un 15% de las parejas en edad fértil tienen dificultades para lograr la gestación y, en muchos casos, existen alteraciones hormonales o metabólicas implicadas. “Conseguir un embarazo requiere de una estrecha interrelación entre cerebro, ovarios y útero. Cuando este equilibrio se altera, los ciclos pueden volverse irregulares, la ovulación no se produce correctamente y la posibilidad de embarazo disminuye”, explica Antonio Urries, director de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza.
Causas que influyen en la fertilidad de la mujer
La salud hormonal es un factor clave. Para la doctora Jéssica Marqués, ginecóloga de la Unidad de la Mujer del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza, “es un pilar fundamental del ciclo menstrual, ya que está regulado por el eje hipotálamo-hipófisis–ovario que coordina la producción y liberación de hormonas, como los estrógenos y la progesterona”. En este sentido, para lograr la gestación es necesario que el ovario madure un ovocito de calidad, se produzca un pico hormonal que desencadene la ovulación y el endometrio esté preparado para recibir el embrión. Por su parte, la doctora Isabel Giménez, ginecóloga de la Unidad de Reproducción Asistida del centro, explica que “la hormona folículo estimulante (FSH) es la encargada de iniciar el estímulo de los folículos, la hormona luteinizante (LH) desencadena la ovulación, los estrógenos hacen crecer el endometrio y la progesterona prepara el endometrio para un posible embarazo. Por ello, es fundamental un equilibrio entre estas hormonas implicadas en el ciclo menstrual para que todos los procesos fisiológicos se sucedan con normalidad y la fertilidad no disminuya”.
Otro aspecto importante que afecta a la calidad ovocitaria es la edad. “A partir de los 35 años aumenta la proporción de ovocitos con alteraciones cromosómicas, lo que reduce las probabilidades de embarazo”, detalla la doctora Marqués. “Además -añade-, se produce un descenso más acusado de la cantidad de estos”.
También influyen el estilo de vida (tabaquismo, sobrepeso, sedentarismo o una alimentación poco equilibrada); el estado metabólico y hormonal (resistencia a la insulina, alteraciones tiroideas e hiperprolactinemia), y algunos antecedentes médicos como cirugías ováricas o tratamientos oncológicos. Para el doctor Antonio Urries, cuidar la fertilidad no es “pensar únicamente en técnicas complejas, sino en hábitos y rutinas”. Mantener un peso saludable, seguir una dieta mediterránea rica en alimentos frescos, practicar ejercicio regular, evitar el tabaco y el alcohol y cuidar el descanso son factores que pueden marcar una diferencia.
Patologías frecuentes relacionados con la infertilidad
Entre los trastornos hormonales más habituales, destaca el síndrome de ovario poliquístico (SOP), que afecta entre al 8% y 13% de las mujeres en edad reproductiva y es una de las principales causas de infertilidad por falta de ovulación. Esta afección suele asociarse a un exceso de andrógenos, alteraciones del ciclo menstrual y, con frecuencia, a la resistencia a la insulina. Sus síntomas pueden incluir reglas irregulares o ausentes, acné o aumento de vello.
“En fertilidad, el principal problema del SOP es que muchas mujeres no ovulan de forma regular, lo que reduce las oportunidades de embarazo en cada ciclo. Sin embargo, tener este síndrome no significa esterilidad”, señala el doctor Antonio Urries. La primera fase del tratamiento se centra en realizar algunos cambios en el estilo de vida. “Por ejemplo, pequeñas pérdidas de peso en mujeres con sobrepeso pueden conseguir que reaparezca la ovulación”, advierte. Además, se indican fármacos para inducir la ovulación y, cuando hay resistencia a la insulina, medicación específica para mejorarla. En algunos casos, es necesario recurrir a técnicas de reproducción asistida. “El objetivo es individualizar el tratamiento y acompañar a cada mujer o pareja en su proceso, teniendo en cuenta su situación médica y su momento vital”, concreta.
“Por otro lado -continúa-, en consulta también encontramos con frecuencia trastornos tiroideos, la hiperprolactinemia y problemas metabólicos como la resistencia a la insulina. Asimismo, aparecen cuadros como la insuficiencia ovárica precoz o la endometriosis, que aunque no sean únicamente problemas hormonales, se relacionan con una menor reserva y peor funcionamiento ovárico”.
Enfoque integral y tratamientos personalizados
Es recomendable consultar con un especialista cuando el embarazo no llega tras un tiempo razonable. “Concretamente, se aconseja acudir a la consulta del especialista tras un año de relaciones continuadas sin conseguir un embarazo y, si se es mayor de 35 años o presenta algún factor de riesgo como la endometriosis, algún antecedente de cirugía ovárica, abortos, tratamientos oncológicos o ciclos menstruales irregulares, después de seis meses”, señala Isabel Giménez.
En la Unidad de Reproducción Asistida del centro hospitalario, realizan un estudio integral de la pareja al inicio en el que la parte hormonal y metabólica tiene un peso importante. “En este sentido, valoramos la reserva ovárica, la función tiroidea, la prolactina, el metabolismo de la glucosa y la insulina, entre otros parámetros. Con esta información, diseñamos un plan personalizado a medida de cada paciente: desde recomendaciones de estilo de vida hasta tratamientos de inducción de ovulación, inseminación intrauterina o fecundación in vitro, según el caso y la edad”, explica el doctor.
La Unidad afronta estos tratamientos desde un enfoque humano, acompañando a las pacientes en todo el recorrido y combinando rigor científico con cercanía. Además, uno de sus pilares esenciales a la hora de abordar estas patologías es hacerlo desde un punto de vista integral. El equipo médico está formado por biólogos, embriólogos clínicos, ginecólogos expertos en fertilidad y psicólogos que trabajan en estrecha coordinación con las unidades de Obstetricia y Ginecología, Urología y Andrología, Endocrinología, Medicina Interna, Microbiología, Inmunología y Diagnóstico por Imagen, entre otras especialidades. “Esta perspectiva es fundamental cuando tratamos problemas de salud hormonal complejos, pacientes con enfermedades crónicas o pacientes que necesitan apoyo emocional durante el proceso”, concluye Antonio Urries.