Woman Business, el podcast de la revista Woman.  | Jorge Arévalo

Irene Cano, META: “Es un problema que la filosofía y la programación no sean materias troncales: para los trabajos del futuro será fundamental el pensamiento crítico”

Es la principal responsable en nuestro país de Meta (que agrupa a Facebook, Instagram y WhatsApp) y como tal vive -al menos en parte- en el futuro. Su consejo para estar preparadas ante la nueva era de internet: que el cambio te pille moviéndote.
 

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Irene Cano ha forjado su carrera en empresas tecnológicas (“soy una corredora de fondo”, dice): Orange, Yahoo, Google… Y se ha convertido en la máxima responsable para España y Portugal de Meta, esa palabra que agrupa a tres de las plataformas más populares de la nube: Facebook, Instagram y Whatsapp, y que aún mencionamos con una extrañeza que ella no comparte. “Llevamos ya mucho tiempo refiriéndonos a nosotros mismos como ‘metamates’”, asegura. El futuro, de hecho, es su zona de confort. “No me estresan el cambio ni la incertidumbre, al contrario, me gusta gestionarlos; creo que de la incertidumbre siempre salen oportunidades que los demás desconocen y te dan una ventaja competitiva. El truco está en ver su parte positiva”. Sin duda, es la actitud adecuada para un puesto de responsabilidad en la empresa que está construyendo el internet del futuro.

“La gente está acostumbrada a que en internet se lancen y se retiren productos con mucha rapidez; pero Meta es un producto a 10 años vista, y hay mucha impaciencia. Nosotros tenemos claro que es un proyecto a largo plazo, que estamos construyendo el internet del futuro y que hay que invertir en las infraestructuras: como los cables submarinos o la posible creación de un data center en Talavera de la Reina”. ¿Y después qué pasará? ¿Cómo será ese metaverso? “Estamos trabajando en la construcción del internet 3.0 o experencial; pasaremos del móvil a los nuevos dispositivos, y con ellos a las experiencias sensoriales en 3D, con sonido espacial y una sensación de presencia hasta ahora desconocida. Esto será clave para industrias como la sanitaria o la del entretenimiento”. La pandemia, paradójicamente, nos ha situado más cerca de ese futuro. “Ha acelerado el proceso de digitalización de las empresas, sobre todo de las pymes. Durante la crisis sanitaria, las redes sociales han sido un puente hacia la economía móvil para muchas empresas que no tenían acceso a ellas y, sobre todo, han sido un flotador para que pudieran sobrevivir”.

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La privacidad es uno de los caballos de batalla en esta transformación. “Hemos aprendido mucho, en nuestra trayectoria, sobre proteger y garantizar la intimidad de nuestros usuarios. Todos los servicios que desarrollamos tienen la privacidad en el centro, porque además la fidelidad de los usuarios depende de que se sientan seguros en ese sentido”. Otro punto clave es la lucha contra la desinformación, que, para Meta, es una estrategia con tres pilares: eliminar, reducir e informar. “Gracias a la inteligencia artificial, eliminamos cada día más de un millón de cuentas falsas que ni siquiera llegan a estar online. También reducimos la distribución de noticias que se verifican como no veraces mediante un ecosistema de ‘factcheckers’; e informamos a los usuarios para que ellos mismos decidan qué ven, cómo lo ven y con quién lo comparten”.

Pero ¿estamos preparados para esta nueva revolución tecnológica? Sobre todo, ¿lo están nuestros jóvenes? “Nadie viene preparado. Los jóvenes tienen una formación de la que nosotros carecíamos al salir de la Universidad, pero se tienen que preparar para el mundo laboral como hicimos todos. Son nativos digitales, sí; pero la mayor parte de los trabajos que existirán dentro de diez años los desconocemos ahora, así que van a pasar por el mismo proceso de adaptación que afrontamos nosotros”. En esa preparación para el futuro, Irene Cano asegura que la formación del pensamiento crítico será fundamental. “Es un problema que programación o filosofía no sean materias troncales, como en otros países, porque ayudan a formar ese pensamiento crítico; eso pone a nuestros hijos en una posición complicada a la hora de competir contra el talento global”.