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Ángela Baldellou: “La arquitectura debe recuperar la conexión con la sociedad”

Experta en arquitectura medioambiental, directora del Observatorio 2030 y una de las poquísimas mujeres directivas de un sector, el de la edificación, en el que la presencia femenina es inferior al 9%. ¿Se pueden tener credenciales más impresionantes? Bueno, sí: su meta es construir ciudades más humanas y sostenibles.

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Ángela Baldellou es una mujer de múltiples talentos. Arquitecta, licenciada en Ciencias de la Información, Publicidad y Relaciones Públicas, doctora, directora del Observatorio 2030. Y tiene un objetivo en mente a la altura de sus muchos títulos: “Mi meta es dejar un mundo mejor a mis hijos; y, en general, a todo el mundo”. Y piensa conseguirlo diseñando nuevas ciudades, más humanas, sostenibles y eficientes.

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Baldellou, además de arquitecta, es licenciada en Periodismo. Y ella lo ve coherente. “La arquitectura es una forma de comunicar -dice-. Por eso no nos produce la misma sensación entrar en un museo, una iglesia o un edificio de oficinas. Y por eso los arquitectos también tenemos que hacer una reflexión y recuperar esa conexión con la sociedad, que se ha perdido”. Ahí está el gran reto: diseñar edificios que conecten con nuestra existencia, con nuestra sociedad. “Las decisiones que se toman en arquitectura y en planificación urbana afectan a nuestro modo de vivir durante generaciones. Hay que hacerlas con una mirada integral y a largo y medio plazo”.

Esa es su filosofía, recuperar la arquitectura como parte del tejido vivo de nuestra sociedad. Pero ¿cómo se logra algo así? ¿Cómo deberían ser esas ciudades del futuro, acogedoras y humanas, que sueña esta arquitecta? “Seguras y sostenibles -dice Baldellou sin dudar-, no solo en lo medioambiental, también en lo social y económico. Las ciudades tienen que hacer que sus ciudadanos se sientan parte de ellas. Tienen que ser un entorno integrador en el que la gente pueda trabajar, vivir y desarrollar su proyecto vital en las mejores condiciones posibles”.

Históricamente, explica, esto se ha intentado de diferentes maneras. Hemos pasado por la descentralización de los centros de trabajo, las zonas industriales, las comerciales y residenciales y eso ha generado un tráfico intenso y dependencia del coche. Ahora el modelo es la “ciudad de los 15 minutos”, en la que todo lo esencial se encuentra, como mucho, a esa distancia. “Pero la verdad es que hay muchos modelos de ciudad -concluye-. Y cada una debe tener su identidad, según sus valores culturales. No es lo mismo la ciudad mediterránea que la centroeuropea, por ejemplo. Y ha habido un colonialismo histórico que ha intentado replicar las ciudades occidentales en otros contextos y no ha funcionado. No hay más que ver el fracaso de las ciudades en África”.

Las ciudades son, además, el principal hábitat humano en estos momentos. “El 80% de las personas vivirán en entornos urbanos; y aquí es donde se producen también más desigualdades. Por eso hay que acoger a la gente que viene, porque viene con esperanzas de hacer una vida mejor en ciudades y de aportar, pero también cuidar el equilibrio territorial”.

En este contexto urbano, la vivienda tiene una importancia fundamental. “Debería ser uno de los pilares del Estado del bienestar. Es ese último reducto de dignidad de las personas: donde estamos seguros, donde está nuestra privacidad, donde nos podemos desarrollar. Es algo más que cuatro paredes y un techo”. En ese sentido, Baldellou es muy consciente de las dificultades que encuentran los jóvenes para acceder a esa independencia, a esas viviendas. “Probablemente, es un problema también laboral de en términos de salario, precariedad o seguridad laboral. El 82% de los jóvenes españoles de entre 16 y 29 años no puede emanciparse. Hay que solucionarlo”.