Cristóbal Balenciaga, el genio

Hasta el 26 de septiembre tienes tiempo para visitar la exposición “Balenciaga. El diseño del límite” que ofrece el Museo de Bellas Artes de Bilbao en honor a uno de los grandes referentes de la Alta Costura. 35 diseños para repasar su trayectoria y reflexionar sobre el papel de la moda en la sociedad.

Susana Fernández

Balenciaga nació en la pequeña localidad gipuzkoana de Getaria en 1895. Allí su madre trabajaba como costurera y allí, y con tan sólo 13 años, copió un vestido de la marquesa de Casa Torres. Tras este comienzo precoz, la marquesa se convirtió en su mecenas y le envió a París para que se formara en la alta costura. En 1913 abrió su propio taller en San Sebastián, que por entonces era uno de los lugares de veraneo preferidos por la aristocracia. El éxito de sus creaciones le permitió perfeccionar el oficio y le animó pronto a abrir tiendas también en Barcelona y Madrid.

Este conocimiento inicial del oficio de la sastrería marcó para siempre su concepción de la costura, basada en la perfección del corte y en la apreciación de las cualidades de los tejidos. En 1937 decidió trasladarse a la escena internacional y abrió una casa de alta costura en el número 10 de la avenida Georges V en París. En esa ciudad se convirtió a lo largo de tres décadas (hasta que irrumpe, en 1968, el prêt-à-porter y el nuevo concepto del papel de la mujer) en el referente imprescindible de la alta costura, innovando en cada colección y trabajando siempre de forma obsesiva en la búsqueda de un ideal femenino de perfección y elegancia. Balenciaga diseñó una nueva silueta femenina a partir de un sistema propio de proporciones estéticas. La silueta que él creó para sus clientas, y que hizo escuela, utiliza, como un elemento esencial en el diseño de las prendas, la distancia entre el cuerpo femenino y el tejido que lo envuelve, creando el límite sutil en el que reside la elegancia y el confort de sus modelos.