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Valentino o el arte

La historia de amor y arte entre John Cage, compositor y figura principal del 'avant garde' de posguerra, y Merce Cunningham, coreógrafo y bailarín, fue el eje central de la propuesta de Valentino, una oda al arte, delicada y firme, donde Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli no perdieron de vista la identidad de la firma.

Olga Tamarit | Woman.es

Las fronteras entre el arte y la moda. Dónde empieza lo puramente estético y cuándo una colección se convierte en producto de mercado. Algunos diseñadores optan por renunciar a lo estrictamente comercial y disipar las fronteras entre lo uno y lo otro. La escuela de Amberes - con Dries van Noten y Ann Demeulemeester a la cabeza- demostró que el oficio de diseñador tenía vocación y metodología artística. 

"Pensamos que la moda es cultural", explicaban poco antes de comenzar el desfile Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli. Los directores creativos de Valentino han querido romper - a su manera - la idea de belleza al uso asociada a la firma italiana.

Valentino se arriesga con una colección que entronca con su esencia y que a la vez se aleja de estándares. La música, interpretada en vivo con partitura de John Cage, acompañó a las más de 80 propuestas que desfilaron para la nueva temporada.

Vimos vestidos de noche con piedras preciosas y cristales bordados. Pronunciados escotes y transparencias delicadas, siguiendo la tradición de la firma. Pero también se buscó la vanguardia y esta temporada se traduce en formas más simples; los vestidos en algodón fluido, sedas en color champagne y verde botella o vestidos en terciopelo amarillo. También abrigos impecablemente adaptados a la silueta y otros en cuero con patrones más amplios y rupturistas.

Un paso adelante, el de Valentino, que confirma que en París las cosas están cambiando.