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21 cosas que pasan cuando estás prometida

Ahora eres "prometida" y "la novia" a la vez. Y esto es todo lo que te va a pasar...

Araceli Ocaña | Woman.es

Casarse es, para nuestra generación, una decisión racional y que en ocasiones no cambia la vida... Pero sigue siendo un evento importante en la vida de dos personas y, a menudo, fuente inagotable de quebraderos (cuquis) de cabeza.

Esto es todo lo que suele ocurrir (y más) cuando estás prometida:

1. ¿A quién se lo dices primero? ¿Cómo?

Está tu familia, su familia, tus amigos, pero te ves obligada a hacer una categorización... ¿Quién es más cercano? ¿A quién se lo diré primero? Y sobre todo, ¿cómo hago para causar el mayor impacto posible?

2. Cómo lo cuentas en redes sociales.

Si toda tu vida 2.0 está medida, anunciar compromisos o embarazos es todo un reto: ser original es muy difícil, especialmente cuando lo quieres contar ya mismo...

3. Algunas personas se indignarán por todo tipo de cosas.

Porque no se lo contaste primero, porque lo vieron en tu muro de Facebook, porque la fecha de tu boda le viene mal, porque no le has invitado, porque le has invitado pero ya no tenéis tanta relación así que, ¿por qué lo has hecho? Indignarse es, sin ningún tipo de duda, la reacción más común ante una boda. Muy por encima del deseo de felicidad.

4. ¿Qué se elige primero?

Sea por la Iglesia, por el juzgado o por la ceremonia de la llave (sí, existe) nunca queda muy claro qué tienes que elegir antes, la boda o el convite. Y lo mejor es que nadie sabe decirte, solo pueden asegurarte que, sea lo que sea, no hay fechas disponibles hasta dentro de mucho, mucho tiempo.

5. El vestido.

Si es tan importante, ¿por qué no empezar a mirarlo ya? ¿Qué necesidad hay de esperar y que luego vayamos con prisa? Habrás visto demasiados programas de vestidos de novia como para saber que esta posibilidad es más que real. Y, además, es quees lícito quererlo YA.

 

6. ¿Me puedo cortar el pelo? ¿Y ahora?

De pronto, quieres hacer todos los cambios que normalmente te dan igual: cortes radicales, tintes de colores, piercings, tatuajes... Todo lo que, a priori, deberías meditar bien y más cuando podría afectar a tu aspecto un día que has considerado lo suficientemente importante como para contratar un fotógrafo y no tirar de filtro de Snapchat.

7. Todo el mundo quiere quedar contigo.

Y tú no tienes tiempo (y muchas veces, ni dinero). Ya os vais a ver ese día, ¿qué necesidad hay de tener citas periódicas para demostrarnos que somos amigos?

8. ¿Y si engordo?

9. ¿Y si adelgazo?

10. ¿Y si me cojo un catarro/me sale un grano irreparable/tengo gastroenteritis?

12. Todo el mundo se convierte en tu wedding planner...

"A mí no me sientes con Fulanito o no voy". Oh, gracias por hacerme la vida más fácil.

13. ... Hasta que se dan cuenta de que no es tan fácil.

Sobre todo cuando se ofrecen a ayudarte con esa manualidad DIY para los invitados que has pensado y cuando lleven 50 empiezan a recriminarte que has invitado a demasiada gente. Solución: los echas de tu casa, pierdes invitados, tienes que hacer menos manualidades. ¡Resuelto!

14. Te preguntan cómo fue la pedida de mano unas mil veces.

Y la cuentas encantada. Tienes chistes preparados y hasta sabes cuándo marcar una pausa para respirar... Y siempre te quedas con la sensación de no estar a la altura: YouTube, cuánto daño has hecho, cuántas expectativas frustradas.

En serio, ¿de qué vais?

 

15. Todo el mundo quiere ver el anillo.

Y cuando pasa el tiempo ya no lo llevas tan limpio (ni tu manicura tan cuidada).

16. ¿Y si me roban el anillo? 

 

17. Abrirás Pinterest e Instagram tantas veces como mires tu móvil.

Nunca se sabe cuándo va a saltar la tendencia 'bodil' del momento ni si alguien va a postear JUSTO lo que más necesitabas.

18. Siempre parecerá que falta una eternidad para la boda.

19. "Disfrútalo, luego pasa muy rápido".

Te lo dirán tantas veces que desearás poner relojes allá donde vayas a posar tu mirada ese día para recordarte: "Las dos y cinco, y siete, y veintiuno." Y un poco también para demostrar que el tiempo está pasando igual que cada día.

20. Competirás con otras novias que se casen cerca de tu boda.

Ah, ¿que tú también te casas? CUANTO me alegro...

21. ¿Y si salgo corriendo y desaparezco, solo por hacer la gracia?