El día que el rock se vistió de cuero y cómo Elvis cambió la historia de la música

El artista se puso en manos del estilista Bernard Lansky para hacer historia desde su primera aparición en 'El show de Ed Sullivan Show' hasta el final de sus días

Un retrato de Elvis Presley en 1965

En la pasada gala MET, Kim Kardashian se convirtió, como viene siendo habitual, en 'trending topic' de la noche debido a la indumentaria que escogió para cumplir con el 'Gilded Glamour' del código de vestimenta que exigía el evento. A pesar de que muchos no lograron comprender dónde la 'influencer' encontró el paralelismo entre la Edad de Oro de Nueva York y el vestido que Marilyn Monroe llevó para cantar el 'Cumpleaños feliz' más sensual y famoso de la historia, sí consiguió iniciar un debate sobre los límites de la mitomanía.

Porque, aparte de que la haya llevado puesta en una ocasión tan especial como puede ser el aniversario de un presidente, ¿qué es lo que hace que una prenda sea reconocible y asociada a una persona en particular? ¿Todo el mérito lo tiene el artista? Sobre eso ahonda uno de los capítulos de 'Rock & Arte' (Redbook Ediciones, 2022), un libro que trata de explicar a través de carátulas, películas, fotografías, moda y objetos todo sobre la iconografía de la música en general y del rock en particular. Lo hace ofreciendo un recorrido que parte de la década de mediados de los 50, cuando Elvis Presley y las películas 'Rock Around The Clock' y 'Rebelde sin causa' se volvieron imprescindibles para el desarrollo personal de los jóvenes.

Portada de 'Rock & Arte', publicado por Ma Non Troppo (2022)
Ma Non Troppo

Entonces, las posesiones eran una parte fundamental de la vida de estas personas, temáticas que lograban colarse tanto en largometrajes como la protagonizada por otro icono, James Dean, como en las canciones del Rey del Rock and Roll. No es casualidad que hablara sobre zapatos, coches y chicas, como tampoco que cada una de las prendas que llevara sobre el escenario pasaran a la posteridad como parte de su identidad, única e inimitable.

El encargado de aquello fue Bernard Lansky, responsable de su estilismo, así como el de otras de las figuras icónicas del momento. Podría decirse que fue cosa suya el hecho de que ahora recordemos a otro coetáneo como era Johnny Cash como el eterno hombre de negro o a Roy Orbison, cantante de 'Pretty Woman' por sus gigantescas gafas de sol y su tupé; indumentarias sin las cuales hoy no podríamos reconocer a estos artistas, cuestiones musicales aparte.

La actriz Ann Margret con el cantante Elvis Presley
Getty Images

Sorprende especialmente que en la película 'Elvis', estrenada este año, dirigida por Baz Luhrmann y actualmente disponible en HBO Max, apenas se haga mención a la ropa que hizo que Elvis Presley se convirtiera en el rey en mayúsculas. La cinta no repara en quien creó aquellos pantalones ajustados que volvieron eufóricas a las miles de jovencitas que habían visto en sus padres el vivo retrato del American Way Of Life y lo cierto es que con ese pequeño gesto, el artista logró cambiar la perspectiva de la música, en la que fue un abanderado de lo sexual y lo explícito.

Hasta entonces, los denominados 'crooners' únicamente lo expresaban de forma implícita, disfrazando canciones con versos de amor y ejerciendo un perfil contrario en lo personal, donde sus amantes se multiplicaban y sus líos de sábanas se asemejaban más a las historias de Kenneth Anger en 'Hollywood Babylonia' que las películas románticas que protagonizaban (como, por ejemplo, Frank Sinatra o Dean Martin). Pero eso no se contaba y pesaba más ver a un joven que se pintaba los ojos y se colocaba el pelo con el famoso formato de cola de pato de los 'teddy boys'.

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Además de por su aspecto físico, Elvis no pasó desapercibido por su vestuario, cosa que debió desde el primer día hasta el último a Bernard Lansky, el sastre que escogió aquellos sugerentes pantalones para sus primeras actuaciones en 'El Show de Ed Sullivan', que sí se muestran en el largometraje del también director de 'Moulin Rouge'. "Cuando Presley se hizo famoso, entendí que tenía que separarlo del resto de músicos a los que vendía ropa: en el escenario y en la televisión, Elvis tenía que parecer único", comentó este sastre en su momento, tal y como recoge la publicación de Ma Non Troppo.

Desde luego que lo consiguió y, gracias a que una persona tan influyente como el cantante de 'Hound Dog' escogía sus creaciones, su establecimiento en Beale Street de Memphis no dejó de atraer curiosos que querían llevar el mismo estilo que Elvis. Con el paso del tiempo, este se fue transformando, sin perder su esencia y la sexualidad implícita de sus tejidos, a veces de un brillante raso, otras de cuero. Ejemplo de ello es el conjunto de piel negra que escogió para volver loco al público en el famoso '68 Comeback Special. Esta actuación, por cierto, también marcó su regreso a los escenarios tras haber pasado por el servicio militar y dedicarse después al 'soft cinema' en el que el Coronel Parker le había integrado para recuperar su fama.

Elvis no llevó este estilismo por azar. Lo hizo porque su equipo sabía que solo vestido de aquella manera podría resurgir de unas cenizas provocadas por la explosión de la 'British Invasion' y solo destacando aquellos atributos que enamoraron inicialmente a las jóvenes sería capaz de volver a ser su dios en la tierra. Este traje concretamente lo diseñó Bill Belew para IC Costume Company, que seguía la pauta marcada por Lansky, donde abundaban los cuellos largos y puntiagudos y los pantalones de campana, prendas que sin duda siempre asociaremos al también conocido como Elvis 'pelvis' que desafió la censura de la puritana televisión americana de finales de los 50. A partir de entonces, su colaboración con Belew se intensificó (suya fue la idea de enfundar al artista en los 'jumpsuits' que hoy se siguen multiplicando en las bodas no oficiales de Las Vegas), pero nunca abandonó su trabajo con Lansky.

Teniendo en cuenta que aún hoy perdura la esencia de Elvis Presley en todo el mundo y, especialmente en su país natal, ¿cómo es posible que en la cinta no se haga mención al insuperable trabajo de este sastre también nacido en Memphis? El trabajo de Miuccia Prada, encargada de devolver a los fans del cantante algunos de sus diseños más icónicos en la película con Prada y Miu Miu es sorprendente por la fidelidad que reproducen sus trajes (y también los de Priscilla Presley), pero se echa en falta la figura de quien comenzó todo y fue actor de buena parte del éxito de Presley.

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