La tenista comienza ahora su gira americana: el Open USA es su próxima meta. | GETTY

Garbiñe Muguruza: "Me gustaría protagonizar un culebrón"

Hablamos en exclusiva con la tenista española, que pronto encarará el Abierto de Estados Unidos tras su pronta derrota en Wimbledon.

Ester Aguado

Es grande, dentro y fuera de la pista. La jugadora número nueve del mundo, ganadora de Roland Garros en 2016 y de Wimbledon en 2017, es una gozada de persona: cercana, amable, femenina, natural, coherente... Aprovechamos un encuentro con los trabajadores de Caser Seguros, uno de sus patrocinadores, para acercarnos un poco a una de las mejores tenistas del mundo. Y, sí, es humana.

Después de tocar el cielo a finales de 2021, con el torneo de Maestras, no has empezado 2022 con buenos resultados...

Espero volver con mejor sensación, con mejor tenis y mejor cara de la gira americana (San José, Toronto y Cincinnati), que empiezo la semana próxima y que terminará con el Abierto de Estados Unidos.... Ya sabes que no soy la mejor en constancia, voy a rachas, a veces juego mejor y a veces no tanto, y espero que ahora cambie. Me encontré el otro día en el gimnasio de Wimbledon a Rafael Nadal -ganador de 22 grandes-, que me preguntó cómo estaba, me animó a cambiar la dinámica y me recordó que un torneo bueno varía totalmente la perspectiva. Estoy animada y con ganas de seguir jugando. Lo bueno del tenis es que cada semana hay un torneo y todo puede cambiar.

La tenista Garbiñe Muguruza, embajadora de Caser y Markus Gemperle, CEO del Grupo Helvetia Europa y presidente de Caser. | Caser Seguros

¿Intentas recuperar el tenis con el que terminaste el año pasado, cuando ganaste el torneo de Maestras?

Quizá eso es lo que me está frenando, estar constantemente comparándome con ese momento. Tengo que olvidarme un poco, jugar y ya está. Esa presión me está encogiendo. Que no te salga un partido después de todos los entrenamientos y el sufrimiento es una sensación que duele, pero ese trabajo nunca es en balde, ya saldrá. No se puede esperar que todo el mundo sea Nadal... Yo tengo unos años más de experiencia y a mí esa presión, en cierto modo, me gusta. Aunque yo siento que la gente tiene muchas expectativas y, cuando ve que no me va bien, se pregunta qué ha pasado. Es un arma de doble filo.

¿En qué momento de tu vida estás?

Me noto más asentada; como deportista, emocionalmente sé manejar mejor los momentos derrota, los momentos buenos... antes era un poco más inestable, pero ahora me noto más tranquila, mejor. Quizá sea cosa de la edad, puede sonar a tópico, pero 28 años para una deportista es la madurez, como tenemos una carrera tan corta... Me noto bien.

¿Tienes miedo de cumplir los 30?

No, miedo no. Para empezar, será el año olímpico, 2024, así que supongo que estaré centrada en otras cosas. Aunque los 30 para una mujer sí que es un punto de inflexión. Espero seguir igual, sí.

¿Qué tanto por ciento eres de corazón y cuánto de cabeza?

Creo que soy más de corazón por mi manera de ser, por cómo reacciono... siento mucho las cosas. Quizás debería ser a veces más fría... Y eso se refleja cuando juego: cuando sufro mucho se me nota; también cuando estoy muy contenta, lo demuestro demasiado. Tendría que controlar la mente, pero la verdad es que prefiero ser más natural y pensar menos, que salga lo que tenga que salir.

¿Cuál ha sido el punto de inflexión de tu carrera?

Conseguir grandes títulos, porque eso te da la certeza de que eres capaz. Lo peor es entrenar y competir sin saber si algún día lo vas a conseguir. Una vez que lo consigues, quieres que vuelva a pasar y luchas por ello. Te da seguridad en ti misma.  

Muguruza, con la copa de Maestra, lograda el pasado mes de noviembre. | GETTY

Ser un referente para los demás, ¿hasta qué punto da alas o pesa como una mochila?

Es algo de lo que no soy consciente en el día a día. Te lo recuerdan a veces, sobre todo cuando se acercan las niñas y sus madres... Ahí es cuando te sobreviene la responsabilidad: vale, vale, me tengo que comportar mejor. Aunque soy muy natural, la verdad. 

¿Qué consejo le darías a la gente que empieza?

Que hacer deporte es vital. A mí, me ha alejado de muchas otras cosas que, quizás en la adolescencia, no ayuden; también me ha obligado a ser muy disciplinada, a tener un entorno más sano, un horario menos nocturno. Es muy bueno que los niños se acostumbren a practicar deporte, ya sea individual o colectivo... que sí, es más divertido. Ya el paso a profesional debe ser muy obvio: si te gusta mucho, si tienes el talento y la capacidad... es un puzzle de cosas. Siempre recomiendo empezat y el siguiente paso tiene que estar muy claro. Yo lo sentí en su momento: esto es lo mío.

¿Y no sientes que te hayas perdido nada?

Probablemente me habré perdido infinidad de cosas con mis amigos: cines, escapadas de fines de semana, fiestas... yo siempre tenía que entrenar o competir, pero en aquel momento no lo veía como un desastre. Tenía mucha personalidad y pensaba: ¡ajá, yo tengo un partido, que es algo infinitamente mejor!

¿Sientes más presión cuando juegas con el equipo español, representando a nuestro país?

Mucho más. Cuando juego yo misma, con mi equipo, no represento a toda una nación. Entonces es cuando no puedo perder, cuando noto toda la presión. Ya no sólo pienso en mí, en ganar los puntos para la clasificación, si no en mi compañera, que tiene que jugar antes o después... pienso más.

¿Te costó la decisión de defender los colores de España y no los de Venezuela -su madre es de allí y ella nació en Caracas y su padre, español, por lo que tiene doble nacionalidad-?

No, porque en cuanto empezamos a hablarlo me di cuenta de que mis colores eran los de España, al haber crecido aquí y haberme formado como tenista en Barcelona... para mí fue muy obvio.

Las tenistas Anett Kontaveit (Estonia), Garbiñe Muguruza, Maria Sakkari (Grecia), Aryna Sabalenka (Bielorrusia), Barbora Krejcikova (República Checa), Karolina Pliskova of (República Checa), Iga Swiatek (Polonia) y Paula Badosa posan con el trofeo Billie Jean King en el Torneo de Guadalajara (WTA Finals), en la Basilica de Nuestra Señora de Zapopan de México. | GETTY

¿El halago debilita o son peores las críticas destructivas?

No creo, porque por mucho que te digan que eres la mejor, tú por dentro siempre tienes cosas que mejorar. Es agradable, sí, pero alguien perfeccionista y competitivo es difícil que se lo crea. Para las críticas hay que tener la piel gruesa y eso se desarrolla: al principio, te pueden herir, pero con el tiempo aprendes a llevarlo. Que la gente hable de ti, los medios, las redes, que nos conozcan, nos beneficia.

¿Tú te sientes querida?

Mucho, y cuando la gente es dura conmigo siento que es porque quieren que me vaya bien, que gane, tienen expectativas. Yo siento que, cuando alguien me critica, es porque le he decepcionado, porque espera más de mí, no porque me quiera mal. Sí me siento querida y apoyada.

¿Qué tiene que tener un patrocinador para que le digas sí, quiero?

Tiene que encajar con tu personalidad, tienes que estar a gusto porque, con la vida que llevamos de entrenos y viajes y competiciones, si tienes que hacer algo fuera de tu rutina, que sea orgánico. Siempre miro que sea una relación en la que las dos partes ganen: qué puedo aportar yo, y que me pueden aportar ellos, tener los mismos valores. Por ejemplo, llevo cuatro años con Caser Seguros y acabamos de renovar la alianza: me siento a gusto con ellos, hemos hecho muchas cosas divertidas con niños y otras más profundas sobre conceptos como cuidar y proteger, valores clásicos como yo, que me considero conservadora. Integramos muy bien la parte de ser una atleta con los riesgos de lesiones y viajes que tenemos. Nos hemos integrado bien.

La tenista y su novio, el modelo alicantino Arthur Borges, que trabaja para firma Tom Ford. | GETTY

¿A quién asegurarías?

A mi familia, para que no les pase nada y estén cubierto en el tema de la salud, que es lo que no tiene arreglo. Todo lo demás se compra, se vende, se trabaja para conseguirlo.

Mañana vas a grabar un anuncio y es un tema que te divierte mucho...

Vestirme, maquillarme... ¡es que estoy todo el día en chandal! La gente no se da cuenta, pero siempre estoy sudando, desastrada, con gorra y es bonito salirse de la rutina unos días al año, vestirse más femenina y hacer cosas que me divierten.

¡Femenina eres un rato, llevas las uñas más cuidadas que Rosalía! Dime que no juegas con ellas...

No, en cuanto vuelva a entrenar, me las recortaré. Normalmente, los dedos dominantes en la raqueta siempre llevan las uñas lo más cortas posibles, al ras. Yo, en cuanto tengo unos días de vacaciones, me las arreglo y las alargo, porque así me transformo (risas). Antes muerta que sencilla. 

¿Lo has tenido más difícil por el hecho de ser mujer?

Pues no lo he sentido... es que ni me lo he planteado. Con lo que he tenido, he hecho y me ha ido bien. Mis padres han sigo muy exigentes conmigo, muy disciplinados, pero al igual que con mis dos hermanos mayores. Se suponía que yo no iba a ser tenista y justo la pequeño fue la que demostró talento. Siempre tuve muy claro lo que quería hacer y fui a por ello, sin más.

Siento hacerte esta pregunta, porque parece que sólo se la hacen a las mujeres pero... ¿te ves formando una familia?

¡Por supuesto! Y teniendo hijos. No sé qué problema hay con eso ahora. Ante todo, naturalidad.

Cuéntame algo que se te dé bien y nadie sospeche...

No sé.... Soy ambidiestra, escribo con ambas manos. Se me da bien la cocina y escribir, aunque me da vergüenza mostrarlo, pero sí que hecho algún artículo puntual. Pero que no me pidan una autobiografía, no me gusta exponerme tanto y, sobre todo, dejar constancia de los momentos malos. Si tuviera algo vital que contar...

¿Y cómo pasas el tiempo muerto en hoteles y aeropuertos?

¡Veo todo tipo de series! Y me apasionan las telenovelas (risas): 'La reina del flow', 'Café con aroma de mujer'... esa es mi parte latina y me encanta meterme en los personajes. Y me encantaría participar en alguna de ellas como actriz, estoy abierta a hacer un montón de cosas, aunque con el calendario que tengo... quizás en un futuro. Yo, cuando estoy en una pista de tenis, siento que estoy actuando también. Intento tener un poco de cara de póker para no demostrar mucho a mis rivales... parte del lenguaje corporal es contener lo que puedas sentir y parecer fuerte y segura.

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¿Has pensado ya en un Plan B para cuando dejes el tenis?

Cada día pienso un poco más en ello, porque es importante ir formándose, no que llegue el día y no estés preparada. Me da un poco de vértigo, pero voy probando cosas y estoy cada día más abierta a las cosas nuevas. Antes estaba muy centrada en el tenis y ahora ya no. Podría ser cualquier cosa... me gustan mucho los negocios y ahora formo parte de una tequilera... ahí estamos, sacando un nuevo tequila, Casa del sol. Voy probando.