Iberdrola | JL Recio

“Si se apoya y visibiliza el deporte femenino no habrá tanta desigualdad”

Con tan solo un 10% de visión a causa del albinismo, que aumenta a un 20% con gafas, Adiaratou Iglesias es campeona paralímpica, mundial y europea, de atletismo adaptado

Woman.es para Iberdrola

A orillas del río Níger, en el sudoeste de Malí, se encuentra Bamako. Esta ciudad vio nacer en 1999 a Adiaratou Iglesias. Por aquel entonces no lo sabíamos, pero años más tarde se convertiría en atleta y representaría a España en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, donde obtendría una medalla de oro en la prueba de 100 metros y una de plata en los 400 metros.

La joven atleta nació con albinismo, un trastorno genético que produce una reducción o ausencia total de pigmento melánico de ojos, piel y pelo. Debido a ello, solo cuenta con una visión del 10%, que aumenta hasta el 20% con el uso de gafas. Todavía hay muchos países donde ser mujer no es fácil. Pero ser mujer y albina en un país como Malí puede ser muy peligroso. Por eso, cuando era adolescente, la familia de Adiaratou la mandó a Logroño con un familiar suyo. Terminó en un centro de menores, donde estuvo dos años, hasta que Lina Iglesias la acogió y se mudó con ella a Lugo.

Pasión por el atletismo

Desde los 7 años le gusta el atletismo. “Estando en Malí, un día vi en la televisión a unas chicas corriendo y pensé que eso era lo que quería hacer yo también”, reconoce Adiaratou Iglesias. Pero hasta 2014 no pudo empezar. “Cuando me fui a vivir con Lina, le conté que me gustaba el atletismo y me llevo a unas pistas que teníamos cerca de casa”. Con tan solo un 10% de visión, la atleta ha cosechado un gran palmarés. “Yo nací con esta discapacidad visual. No sé cómo es ver mejor de lo que veo, sé que sorprende cómo lo hago, pero realmente de tanto practicar ciertas cosas lo he mecanizado”, admite la deportista.

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Para seguir mejorando en su carrera profesional, Adiaratou se ha trasladado a Madrid, a la residencia Joaquín Blume para deportistas de alto nivel. “Está siendo una experiencia inolvidable, sabía que iba a haber más trabajo y mucho sacrificio, pero realmente estoy muy contenta”. Aquí entrena de lunes a sábado, unas 2,5 horas de media al día. Además, la joven está estudiando fisioterapia en la Escuela de la ONCE.

La joven atleta sabe que es necesario seguir impulsando el deporte femenino. “Si se apoya y visibiliza el deporte femenino no habrá tanta desigualdad”, admite. En este sentido, Iberdrola es una empresa clave en el apoyo al deporte femenino en España que lleva desde 2016 trabajando en impulsarlo y darle visibilidad.

Adiaratou es una de las embajadoras de Iberdrola y agradece que su apoyo al deporte femenino. “Tener un apoyo como Iberdrola te ayuda a seguir adelante. Tienes un apoyo económico y una familia que te empuja a seguir. Para mí, Iberdrola ha significado apoyo y un impulso para que el deporte femenino siga creciendo en el futuro”.

Aunque llegó muy joven a España, Adiaratou reconoce que “llegar hasta donde estoy ahora, en Malí hubiera sido imposible por ser mujer y por ser albina”.