El Palacio de Congresos de Nieto y Sobejana y La Torre del Agua de Enrique de Teresa en el recinto de la Expo.

Zaragoza: Expo, diseño y mucho más

La capital del Ebro acoge la cita del verano: tres meses de fiesta y espectáculo. Seis personajes del arte y la cultura nos muestran la ciudad desde diferentes ángulos.

M. Victoria Aroca

Si en algo están de acuerdo autoridades y ciudadanía es en la oportuna elección del tema ‘Agua y desarrollo sostenible’, como foro de debate en torno al que se celebrará, del 14 de junio al 14 de septiembre, la Exposición Internacional de Zaragoza 2008. Si la Expo de Sevilla fue la última celebrada con la concepción decimonónica de que cada país mostrara sus mejores logros, esta será la primera en invitar a una reflexión común sobre un tema vital para la supervivencia del planeta. Concienciar a la sociedad civil es el primer paso, y qué mejor manera que desarrollar en un atractivo recinto, contenidos, espectáculos, expografía y tribuna de debate que reúna sensibilidades y propuestas sobre la adecuada gestión de este bien que constituye un derecho para toda la humanidad.
Reflexionar sobre el agua
Situada en el Meandro de Ranillas, junto al Ebro, la Expo de Zaragoza 2008 se desarrollará en 75 áreas en las que, mediante nuevos lenguajes, se ofrecerán los modelos de actuación de los 130 participantes. Conoceremos planteamientos, ideas, concepciones y prácticas de países muy distintos, tanto desarrollados como los que están en vías de desarrollo y también valoraremos los análisis de instituciones y organizaciones no gubernamentales.
En nuestro país, el tema del agua ha ocupado primeras páginas de diarios en los últimos meses con ideas sobre trasvases, reutilización, desalinización, barcos cisterna, etcétera, pero más de 1.000 millones de personas sufren todavía en el mundo la carencia de agua potable…
Alexandra Jiménez
Acaba de estrenar su segunda película, ‘Fuera de carta’, y aprovecha un alto en el rodaje de ‘Los Serrano’ para descubrir la Expo con Woman.
Pasar por Zaragoza le resulta ya muy difícil porque sus padres viven en Santander y sus abuelos en Tarazona, así que sus visitas son cada vez más esporádicas. Dejó la ciudad a los 17 años para irse a bailar al Ballet Nacional de Cuba con Alicia Alonso, y a su vuelta ya enganchó con Madrid. «Mis recuerdos de Zaragoza están ligados al Estudio de danza de María de Ávila –nos cuenta–, todo lo he vivido ahí. Pasaba el día con mi hermana en la barra de danza. Ni siquiera salíamos a medio día y comíamos lo que nos llevábamos en un tupper.» El largo recorrido en autobús, desde su casa a las afueras de la ciudad hasta llegar al centro, marcaba la ruta de un destino que acabo siendo distinto al que esperaba. «Me encantaba la danza y quise seguir la estela de mi hermana, que continuó la carrera y ahora da clases en Escocia. Sin pensarlo mucho, creí que la danza era mi vida.» Una lesión en su pie derecho cambió la ruta, «lo que consiguió en realidad fue ponerme la elección más fácil, porque en ese momento la interpretación empezaba a atraerme ya mucho.»
Optimista y dinámica
De su ciudad echa de menos su casa, sus abuelos y sus amigos que están desperdigados por medio mundo: «La mayoría de ellos se han dedicado a la danza y eso, en España, signifi ca que te has de buscar la vida fuera. A pesar de vernos poco, me alegra saber que todos estamos haciendo lo que queríamos.» Ella lleva cuatro años sin dejar de trabajar. África, su personaje en ‘Los Serrano’, está imparable, ha estrenado su segunda película, ‘Fuera de carta’, con Fernando Tejero, Javier Cámara y Lola Dueñas, y aún saborea su reciente éxito en el teatro con ‘Pequeño juego sin consecuencias’. El poco tiempo libre que le queda lo dedica a profundizar sus conocimientos de inglés y francés. Prefi ere no hablar del futuro pero se prepara concienzudamente porque algún día le gustaría dirigir sus propios proyectos. Alexandra es optimista y dinámica así que valora la Expo 2008 en positivo: «Es una motivación para Zaragoza y Aragón, una herramienta de transformación que abre nuevos campos con posibilidades impresionantes.»

La guía de Alexandra
En la calle Francisco de Vitoria, donde estaba la Escuela de Danza de María de Ávila, pasó muchas horas y se la conoce al dedillo. Allí, en el número 32, está la Heladería Presco (el helado de yogur es su favorito) y dos restaurantes estupendos: El Mangrullo (en el número 19. Tel. 976 214 929) y El Trastevere (en el número 17. Tel. 976 215 893) . Para comer un buen ternasco nos dirige «a los alrededores de las calles Alfonso I y Jaime I, donde hay mucho donde elegir». Y dos clásicos: «callejear en el casco antiguo e ir de cañas por El Tubo».