Turín está de moda

Una profunda transformación la ha convertido en una joya por descubrir. Industria, arquitectura, tradición, arte moderno, cocina... acompáñanos en ‘una giornata’ de placeres estéticos.

Myriam Serrano

Por una vez, olvida Milán, incluso la moda. Turín, hasta hace poco conocida como la sede de la Fiat y de la Juventus, se erige como una de las ciudades emergentes de Europa y muestra orgullosa su titularidad como Capital Mundial del Diseño 2008. Una digna anfitriona para inaugurar esta celebración, que se estrena este año, con el objetivo de reconocer las ciudades que utilizan el diseño desde un punto de vista social, cultural y económico para restablecer su imagen.
Así, tras su renovación para acoger los Juegos Olímpicos de Invierno en 2006 –en los que cambió por completo ‘de rostro’, como en su día ocurrió con Barcelona– ahora se convierte Ñ living escapada Centro gastronómico en un laboratorio de grandes temas, como la reconversión industrial, el desarrollo o la ecosostenibilidad. Sin duda, una buena excusa para visitarla este verano, lejos de otras rutas turísticas más concurridas del país.
La ciudad ha tomado en los últimos años un nuevo ímpetu en el ámbito de las artes escénicas, lo que la convierte en referente. Ha conseguido tomar la delantera a Milán, situándose a la vanguardia de la arquitectura, el arte o la música electrónica. Algunos ejemplos se verán en exposiciones y muestras: ‘Olivetti, un recorrido por el nacimiento y la decadencia de un sueño industrial italiano’ (hasta el 13/7), ‘Flexibility, o cómo emplear el diseño en las metrópolis modernas’ (hasta el 12/10) o ‘la Trilogía del Automóvil, sobre la historia del diseño y la producción automovilística’ (hasta el 23/11). El programa está sujeto a cambios, por eso es mejor consultar la web oficial (www.torinoworlddesigncapital.it). Para entender la ‘fiebre’ por el diseño hay que remontarse al pasado futurista de Giacomo Matte- Trucco en la Fiat. El Lingotto, en su día la fábrica más grande del mundo, alberga en el techo una pista de pruebas construida por el ingeniero entre 1916 y 1923, considerada la primera obra futurista en el mundo. La recordarás si has visto la persecución de minis en ‘The Italian Job’.
A la tradición de la industria se une la influencia histórica que ha dejado múltiples edificios y palacios barrocos. El Palazzo Madama, sede del Museo Municipal de Arte Antiguo, es uno de los tesoros de su patrimonio artístico. Todo ello junto a la cara más moderna, debida a los recientes Juegos Olímpicos. Su emblema, el arco rojo parabólico de Benedetto Camerana, tiende un puente entre un pasado de esplendor y un presente prometedor.
Buenos hoteles
Para alojarse, los hoteles de diseño que proliferan en la ciudad son una de las opciones más sugestivas. Ultramoderno: Le Meridien (Via Nizza 230. www.starwoodhotels.com). Con galería de arte propia: Boston Art Hotel (Via Massena 70. www.hotelbostontorino. it). Un museo del cine Dos zonas de visita obligada: en el centro, la espectacular Mole Antonelliana, que hoy aloja el Museo Nacional del Cine. Y en la antigua zona industrial de la ciudad, el Parco Dora, un pulmón verde con modernas construcciones y edificios emblemáticos.
El mejor Vitello
En el acogedor Vitel Étonné preparan el mejor ‘vitello tonnato’, el típico plato de ternera asada fría con atún, mahonesa y alcaparras (Via San Francesco da Paola, 4). Antes de ir a comer, o al anochecer, prueba un ‘punt e mes’ (aperitivo con vermut negro).
De los coches a los Juegos Olímpicos
Las construcciones con motivo de los JJOO de Invierno de 2006, de arquitectos como Arata Isozaki (que diseñó el Palasport) o Benedetto Camerana (autor junto a Hugh Dutton del Puente Olímpico) han dotado de modernidad a la ciudad. Y si después vas de compras, pásate por Born in Berlin (Via delle Orfane, 30).