Siena con Marta Etura

Son bellas, cálidas, naturales. Pero también gozan de un fuerte carácter. La actriz y la ciudad se ven las caras y se reconocen.

MARTA FLORES / SILVIA RADEMAKERS

Han pasado diez años desde que Marta Etura decidiera irse a Madrid para estudiar interpretación. Entonces, su padre le advirtió: «En esa profesión trabaja sólo un uno por ciento de las personas que quieren dedicarse a ella.» Marta le respondió con una pregunta: «¿Y por qué no voy a formar parte yo de ese uno por ciento?» En el estreno de su primera película, su padre se le acercó orgulloso y le soltó: «¡Qué bien hija, porque no daba un duro por ti!» La actriz de Donostia sonríe al explicar estas anécdotas: «Me encantó su franqueza y el hecho de que siempre he tenido su apoyo, aunque al principio le costara entenderme.» De eso va, precisamente, su última película, “Remake”, un conflicto generacional que el director del filme, Roger Gual, resume en esta frase: «La mitad de la vida nos la estropean los padres; la segunda mitad, los hijos.» Con la excusa del estreno, nos vamos a debatir éste y otros temas en mitad de los hermosos paisajes de la Toscana. Chicas con suerte.
¿Estás de acuerdo con la afirmación de Roger?
Estropear es un verbo de connotaciones negativas, pero él lo ha utilizado en un tono irónico. Teniendo eso en cuenta, sí, creo que es una verdad como un templo. Te guste o no te guste, el tiempo que pases con tus padres te influirá, inevitablemente, el resto de tu vida. Pero es absurdo echarse las culpas los unos a los otros porque es una consecuencia. Cada cual tiene que aprender a vivir con el legado de la generación anterior.
¿Comenzamos a entender a nuestros padres cuando logramos verlos como personas?
Sí, por supuesto. A mis 27 años soy capaz de comprender muchas cosas que antes me parecían fatal. Cuando mis padres se separaron, por ejemplo, yo era una adolescente sin experiencia. Ahora que sé lo que es el amor, la fidelidad o la traición, puedo entenderlos mejor. ‘Shopping’ de última hora
En cartelera hay otro film que lleva tu nombre. El de “Azul oscuro, casi negro”. Por cierto, ha sido el gran triunfador del Festival de Málaga 2006. ¿Qué color es ése?
Pues, el que pone en evidencia que las cosas no son blancas o negras, que hay muchos matices. En esta película de Daniel Sánchez Arévalo se habla de que uno debe reconocer sus límites para ser feliz. Y para ello se ha de saber diferenciar entre lo que uno quiere y lo que necesita. Además de estos dos largos, acabas de ser seleccionada como actriz revelación en el Festival Internacional de Cine de Berlín, y hay por ahí una reciente nominación a los Goya.
¿Cómo vas de ego?
Creo que lo tengo controlado (ríe). El éxito es un veinte por ciento de suerte y un ochenta por ciento de sudor, esfuerzo y trabajo. Eso soy yo, una currante.
‘Top secret’
COSAS QUE NUNCA TE DIJE
* Es muy crítica consigo misma. «A veces tiendo a ser destructiva; me cuesta mucho verme en la pantalla grande. Debería encontrar un término medio.»
* Confiesa ser ordenada y meticulosa y difícilmente podría compartir piso con una persona que no lo fuera: «Soy muy despistada y el orden es una forma de protegerme. Así, no me vuelvo loca ni me cabreo.»
* En el amor es una mujer práctica: «Lo único que le exijo a mi pareja es que me haga sentir bien cuando estoy con ella. Que me facilite la vida y que yo se la haga fácil a él.»
* Si vas a discutir de algún tema con ella, ve preparado: «Sé escuchar a los demás, pero si tengo las ideas claras sobre la cuestión que estamos tratando, defenderé mi opinión a capa y espada.»
* Ha tenido sobre su mesa muchos papeles para interpretar a la novia de... o a la amiga de... «Eso pasa mucho en España –comenta–, porque la mayoría de los directores y guionistas son hombres. Por eso, demasiado a menudo los personajes femeninos son irreales, no tienen ningún contenido.»
* Le gusta la música electrónica y prefiere meterse directamente en una discoteca que ir copeando y charlando de bar en bar.
* Como buena vasca, le apasiona comer bien y se muere por los dulces: la convencerás con un bizcocho borracho.
* Tiene fobia al autobús: «Cuando al principio lo cogía para venir a Madrid me daba la sensación de que lo dejaba todo atrás, a mis amigos y a mi familia. Por eso me provoca miedo y angustia.» Cultura enogastronómica
¡A COMER!
En Siena el vino y la alimentación son casi una religión. Reserva mesa en la Trattoria da Gano (Pantaneto, 146) si gustas de algo tradicional; en Il Mesto di Gaetano (Fiorentina, 81) si te apetece marisco; y en la Compagnia dei Vinattieri (Terme, 79) si buscas buena cocina y ambiente moderno. Compra pasta en la Antica Drogheria Manganelli (di Città, 71-73); pasteles, en Nannini (Banchi di Sopra,22); y vinos, en la Enoteca Italiana.
¡LOS REGALOS!
Contenta a tu novio con la ropa de diseñadores italianos de Cortecci o Franchi (calle Banchi di Sopra). A tu madre, con una de las joyas de piedras semipreciosas de Corinne (Rossi, 97). Para papá, abrecartas artesanales de Il Papiro o una pieza de anticuario de Saena Vetus, ambos en Via di Città. Si un sienés te invita a su casa, llévale flores naturales: tienen gran afición por ellas. Garden Cap (Termini, 88) es tu tienda.
¡MUCHO ARTE!
Rodeada de murallas medievales, Siena sitúa su centro neurálgico en la Plaza del Campo. Allí se celebra la fiesta del Palio (una carrera de caballos en la que compiten los diferentes barrios de la ciudad). Visita también el Duomo, el Palacio Público y el Complejo Museal de Santa María della Scala. Las distancias en Siena son cortas, así que cálzate tus zapatillas y recórrela a pie. Acabado el día, descansa con un té entre las manos en Tea Room (Giustizia, 11).