Puente del Pilar: Nantes (Francia)

Rincones que te devuelven a tiempos en los que no había prisas; jardines y parques frondosos que invitan a dulces paseos; agua del color del jade en un río, el Loira, que ya se entrega al Atlántico solícito.

Elena Marquínez

Eso es Nantes. Y en sus alrededores, toda una lección del arte de vivir: viñedos, campiñas, pueblos de aire italiano, mercados con mucho sabor y la grandeur de los castillos medievales. El plan perfecto para una fuga romántica.
Nantes, la ciudad en la que nació Julio Verne, es una fiesta tranquila que invita al relax. No hacen falta conocimientos de botánica para disfrutar del Jardín de las Plantas; ni tampoco históricos para visitar el Castillo de los Duques de Bretaña, y adentrarse en un pasado protagonizado por Doña Ana (sagaz figura política que fue reina de Francia dos veces). Otro de los lugares míticos es la Catedral gótica de St. Pierre y St. Paul, que parece nueva a pesar del incendio que casi la destruye en 1972. Por no hablar del Pasaje Pommeraye, que ha servido de telón de fondo a numerosas producciones de cine de Hollywood y de Europa.
De excursión
El Marais de Poitevin, Venecia en verde.
Situado entre el océano Atlántico y las llanuras calizas del sur de Vendée y las de Aunis, el Marais es un amplio territorio por el que pasan distintos ríos. Tras la canalización y la construcción de diques, se ha convertido en un seductor laberinto de canales. Las vacas que pastan en las islas llegan hasta allí en balsas. Si te cruzas con una, tiene preferencia.
Clisson, perfume de Italia.

El Valle de Clisson nos permite viajar a través del tiempo. Partimos del siglo XI a través de sus callejuelas, casas y un castillo imponente. Tras las guerras de Vendeé muchos pueblos se convirtieron en ruinas. Y los hermanos Cacault y Frédéric Lemot introdujeron el estilo italiano en la reconstrucción. Grandes villas, mercado tradicional, el puente de St. Antoine sobre el río Sévre y la iglesia de Notre-Dame.
Vouvant y el hada Melousina.
Este pueblo, rodeado de murallas, está considerado como uno de los más bellos de Francia. Cuenta la leyenda que Mélousine era un hada, que los sábados por la noche se convertía en sirena. Hizo prometer a su esposo que no la vería nunca ese día. Pero él incumplió su palabra y ella, atormentada, salió volando por la Torre del Homenaje, otro de los monumentos de parada obligatoria si visitas esa zona.
Lo que hay que ver
Castillo de Goulaine.
Impresionante exterior y espléndido interior con sus muebles y tapices. Alberga el Museo de Galletas LU y un invernadero de mariposas tropicales vivas, de espectaculares colores. Tel. (33) 02 40 54 91 42. E-mail: chateau.goulaine@online.fr
Castillo Du Cleray-Sauvion.
Los hermanos Sauvion son los responsables de un Muscadet (el vino blanco de la región) impecable. Bodegas con olor y sabor, y viñedos alrededor del castillo tratados con mimo. Tel. (33) 0 2 40 36 22 55. E-mail: sauvion@sauvion.fr
Embarcadero de la Motte Rouge.
Barco Panorámico Nantais. A orillas del Erdre, se asoman mansiones y grandes propiedades construidas en el siglo XVIII, enclavadas en parajes idílicos. Tel. (33) 0 2 40 54 02 95.