Puente del Pilar: Covaleda (Soria)

Imagina un auténtico paisaje de otoño. Una carretera en la que, a cada lado, los pinos centenarios, los robles y las hayas se alzan majestuosos con sus hojas pintadas de amarillo, naranja, granate, marrón y verde. Donde se escucha el rumor de los arroyos transparentes, y donde te alcanzan espontáneos aromas de tomillo y romero.

Elisa Romero

Así son los alrededores de Covaleda, un pequeño pueblo atravesado por el río Duero, situado entre la Sierra de Urbión y la de Resomo, en la provincia de Soria. Un paisaje donde la frondosa naturaleza se muestra en todo su esplendor y donde hay un aire tan puro que a los urbanitas, al principio, hasta nos cuesta respirarlo. Covaleda es en sí mismo un destino y un punto de partida. Porque desde allí uno puede trasladarse, recorriendo distancias cortas, a infinitos lugares con encanto.
De excursión
Vinuesa. Esta pequeña villa, conserva la arquitectura típica de la comarca de Pinares.
Salduero. Sus atractivos se centran en la arquitectura popular y la estructura de sus calles, que conservan el sabor de antaño.
Castroviejo. Es muy interesante su entorno, rico en cuevas naturales, en rocas de rebuscadas formas y yacimientos arqueológicos.
Lo que hay que ver
La Laguna Negra. Se trata de un gran hoyo de aguas oscuras y calmas, rodeado de pinares, que contribuyen a potenciar el halo fascinante y enigmático que desprende. Con suerte, en otoño, ya se deja ver con nieve, lo que hace que su belleza se acentúe.
Pico de Urbión. Subir a lo alto de esta montaña (a 2.229 metros de altitud) es toda una experiencia sensorial. Sobre todo, cuando se contempla el paisaje o se bebe del agua cristalina del nacimiento del río Duero.
Cañón de Río Lobos. Fue declarado Parque Natural en 1985, y zona Especial de Protección de Aves, dos años después.