Montpellier vibra al sol

La juventud de su población, sus 300 días soleados al año y el encanto de sus terrazas con el sabor de la Francia del Sur la convierten en una fiesta.

Isabel Loscertales

Como esas personas optimistas, hay algunas ciudades que consiguen contagiarte
su energía. Es el caso de Montpellier, la efervescente capital del Languedoc Roussillon (en el sur de Francia), que presume de que el 30% de sus 250.000 habitantes no ha cumplido los treinta años. Con una histórica tradición universitaria –la gótica e impresionante Facultad de Medicina es la tercera más antigua de Europa–, acoge cada año a miles de estudiantes que mucho tienen que ver con la vitalidad de la ciudad. Si a eso añadimos que la región es un destino playero low cost (con precios mucho más competitivos que la elitista Costa Azul), el resultado es el de una ciudad que bulle con su amplia oferta cultural y de ocio: conciertos, exposiciones, gastronomía, cafés y vida nocturna hacen de Montpellier una fi esta diaria. Destino ideal para una escapada, por su proximidad a España y sus reducidas dimensiones, lo más aconsejable es explorar a fondo el centro histórico, peatonal en su práctica totalidad. Empieza el día desayunando en una de las terrazas de la Plaza de la Comédie, el centro neurálgico con la Ópera al fondo, y sé testigo de cómo se despereza la ciudad: pronto los músicos pondrán banda sonora al día, los mercadillos callejeros expondrán sus delicias, y la noria comenzará a girar.

Lánzate a callejear sin miedo a perderte y déjate sorprender por el encanto de calles como la estrecha Bras de Fer (observa el brazo de hierro de la farola que le da nombre) y por sus innumerables plazas: en cada una de ellas hubo antes una iglesia que fue destruida por la guerra de religiones. Algunas de visita casi obligada son la de Saint Roch, con un espectacular trampantojo y una iglesia dedicada al famoso santo cuyo perro le salvó la vida (y que, contrariamente a lo que se piensa, sí tenía rabo); la plaza de Sant Ravy (muy acogedora para comer), o la de Petit Scel, en la zona de Saint Anne, donde trabajan los luthiers fabricando artesanalmente los violines Stradivarius. Un paseo por la comercial calle Foch te llevará desde el Arco de Triunfo hasta el mercado Halles Castellane: aprovecha para comer unas ostras y llevarte unos quesos de St. Pelardon, regaliz y vino de la región. Al atardecer, acércate al barrio de estilo neoclásico Antigone, proyectado enteramente por Ricardo Bofill, donde podrás rematar el día en una de sus discotecas de moda a orillas del río Le Lez.

¡Ve volando!
Air Nostrum acaba de inaugurar su vuelo directo Madrid-Montpellier, con tres vuelos semanales: ida los martes, jueves y sábados a las 11 horas; vuelta los martes y jueves a las 13.15 horas y sábados a las 13.35 horas. www.airnostrum.es
■ Prepara tu viaje con detalle visitando la web de turismo de la región: www.sunfrance.com/es y la de Montpellier.