México colonial

Cual exploradora, sigue esta ruta llena de encanto. Una joya histórica como pocas.

Hay vida más allá de Cancún. Sin desmerecer sus playas ni los monumentos mayas, el México colonial es un lugar mágico que bordea los límites norte-central y oeste de Distrito Federal, lugares donde se asentaron los españoles en el siglo XVI. Son varios los estados que aún conservan vestigios de las colonias, pero los más importantes son: Zacatecas (a unos 600 km al norte de D.F.), Guanajuato (a unos 370 km al noroeste de la capital), Guerrero (a dos horas, al oeste) y Querétaro (a hora y media, al norte). El recorrido puede hacerse del norte al centro o a la inversa. Para ir de un lado a otro te aconsejamos alquilar un coche o viajar en la red de autobuses mexicana (www.visitmexico.com).
GUANAJUATO
Esta hermosa ciudad, que lleva el mismo nombre del Estado al que pertenece, es una
de las nueve capitales mexicanas nombradas Patrimonio de la Humanidad. Disfruta de su ambiente estudiantil y piérdete por su red de diecisiete túneles. ¡Es como viajar en el tiempo! Por cierto, si tienes suerte, te encontrarás con Enrique Bunbury: un fan del lugar.
Qué visitar: El Templo de San Cayetano, el de San Francisco, La Alhóndiga, el Teatro Juárez, el Callejón del Beso, el Museo-Casa de Diego Rivera y la Universidad.
Dónde dormir: El Mesón de los Poetas es céntrico, coqueto y barato (Positos, 35). Si quieres sorprender a alguien –aunque cueste un pelín más–, alójate en Misión Guanajuato (Camino Antiguo a Marfil, km 2,5). En todo caso, recomendamos desayunar algún día en su restaurante.
Dónde comer: Date el lujo de probar las delicias del chef Bricio Domínguez en El Jardín de los Milagros (Alhóndiga, 80). Por la noche, una cena informal, tradicional y asequible en Truco 7 (Truco, 7).
De copas: Toma una cerveza bien fría en la cantina La Botellita (Jardín Unión, 4) o pide un mojito mientras bailas salsa en La Dama de las Camelias (Sopeña, 32), un lugar genial por su ambiente bohemio. Si lo tuyo es el tecno y el dance, ve a El Capitolio (Plaza de la Paz, 62).
No olvides: Subir al mirador de Guanajuato, donde se sitúa el monumento al Pípila. Para combatir el calor, compra aguas frías en los puestos ambulantes con sabor de arroz, piña o flor de hibisco.