Londres, nuestra agenda personal

Compra, come y curiosea por las rutas escondidas de la capital inglesa. Esta ciudad es un lugar al que regresar una y otra vez.

Laura Gamundí

Aunque parezca mentira, un Londres inédito es posible. Olvida los paseos por el mercadillo de Notting Hill, el London Eye o las fish chips. Y aventúrate a descubrir la faceta oculta de una de las ciudades más multiétnicas de Europa. Siempre con un pie en la vanguardia y otro en la tradición, aún hoy Londres revela grandes sorpresas al viajero asiduo a la capital. Así lo prueba la cantidad de tiendas, galerías de arte, restaurantes étnicos y establecimientos de productos orgánicos que no han dejado de proliferar en la sombra. Pero por poco tiempo. Aprovecha la bajada de la libra y acompáñanos por este recorrido 100% confidencial. De momento.
1. Stoke Newington
Lejos del bullicio del ‘downtown’ londinense, el ritmo pausado se impone en el que es ahora el nuevo epicentro de moda: Stoke Newington. Situado en el distrito de Hackney, este peculiar barrio tiene toda su esencia resumida en su nombre. Stoke Newington significa ‘ciudad nueva en los bosques’, y aquí la coexistencia entre el campo y la ciudad se hace notar tanto en las extensas zonas verdes de Cissold Park o Victorian Park, como en las casas bajas de colores vivos o desnudas de ladrillo tradicional. Una vez hemos indagado en las numerosas pastelerías y cafés que salpican
su principal arteria comercial, Church Street (The Spence Bakery, www.thespence.co.uk) y un sinfín de tiendas retro (Ribbons Taylor, 204, Stamford Hill) de sutil encanto bohemio-burgués, llegaremos hasta Abney Park (www.abney-park.org.uk) para concedernos una merecida y contemplativa pausa. Aquí descansa un romántico cementerio-jardín de aires góticos que invita a dar largos paseos entre sus más de 2.000 variaciones de flores. Al salir, uno puede saciar el apetito en algunos de los restaurantes étnicos (Rasa, www.rasarestaurants.com) o establecimientos de productos orgánicos (Fresh Wild, 32-40 Church St) que se agolpan alrededor.
2. Islington
Este moderno barrio –uno de los primeros por donde circularon los autobuses londinenses, que en 1830 aún estaban tirados por caballos– es famoso por sus tiendas de antigüedades y cafeterías de estilo continental, pero no tanto por Clerkenwell, una zona que últimamente se ha revelado como centro gastronómico de moda gracias a restaurantes como Maison Novelli (29, Clerkenwell Green). Los amantes
de las artes escénicas deberán retener el nombre de Sadlers Wells, un teatro donde hierven las últimas tendencias en danza contemporánea. Los sedientos de compras vintage tienen en Camden Passage multitud de mercadillos y boutiques que miran al pasado. Claro que, si lo que te interesa es dar una vuelta en bici, imposible obviar su calle principal, Upper Street, y el Regent Canal con hileras de casas modernas y antiguas que se levantan a sus orillas o senderos a ambos lados del río, ideal para paseantes.
3. Chelsea y Kensington
Quienes prefieran explorar el meollo del Londres más exclusivo, deberán dirigirse a los elegantes barrios de Chelsea y Kensington. Por las calles de su zona residencial no es difícil tropezarse con nobles, príncipes o rostros famosos. Sobre todo, si uno decide desayunar unos huevos Benedict, al estilo de los ‘posh’ locales, en Tom’s Kitchen (www.tomskitchen.co.uk), lugar que cuenta con Bill Gates entre su clientela más selecta. Sus avenidas más conocidas y chic, Sloane Street o King’s Road, permitirán disfrutar de una lujosa sesión de shopping entre casas señoriales y bonitos parques donde sentarse y respirar aire puro. Antes de dirigirnos a saciar el hambre al distinguido restaurante orgánico Saf, ubicado en Shoreditch, y tras haber visitado el hotel en el que Oscar Wilde fue detenido, una parada obligada será la nueva galería de Saatchi, instalada en Chelsea después de abandonar su anterior enclave a la orilla del Támesis.
4. Hoxton y Shoreditch
Antes de convertirse en núcleo de la cultura alternativa o underground, Hoxton era el típico barrio obrero londinense de carácter industrial. Todo cambió en los 90, cuando los ‘enfants terribles’ llegaron a la zona y empezaron a colonizar el ambiente artístico, dejando a su paso un reguero de estudios de diseño y centros de arte. Una de las muestras más recientes de tan ebullente creatividad es la galería White Cube (www.whitecube.com), que ha dado cobijo a las obras más polémicas y arriesgadas de maestros de la provocación como, por ejemplo, Damien Hirst. Los fans del graffiti tendrán también la ocasión de admirar las secretas obras de Banksy que cubren algunas paredes de ladrillo de Shoreditch. Ejemplos más que notables para poder referirnos a esta zona como uno de los focos ‘arties’ por excelencia. Más info:www.visitlondon.com