Lisboa, moderna y cercana

Directores de cine como Wim Wenders y escritores como Enrique Vila-Matas han sucumbido al espíritu de esta ciudad con encanto en plena ebullición.

Lisboa es una de esas ciudades en las que mirar al suelo vale tanto la pena como observar su peculiar entramado de edificios. El azulejo, que decora interiores y fachadas, adorna también la calzada de muchas de sus calles, de la Avenida Liberdade a las calles de Baixa, el barrio que nos dirige al Tajo, a través de la popular plaza de Comercio. El río, aunque escondido en muchas zonas de la ciudad tras altas colinas, le añade personalidad. Es en una zona de su ribera, la situada junto a la estación Santa Apolónia, donde se encuentra la punta de lanza de la modernidad lisboeta, la que ha transformado los viejos almacenes en los restaurantes, tiendas de diseño y delicatessen más chics de la ciudad. Sin la fuerza de capitales como París, Londres o Roma, Lisboa aguarda tranquila pero engancha porque su atractiva renovación no ha modificado ni un ápice su alma. Es cosmopolita. Nos lo dicen sus habitantes que disfrutan de sus nuevas tiendas, locales y museos, a la vez que preservan rincones, lugares y tradiciones. Dividida en distintos barrios con talantes diversos y muy definidos, Lisboa merece un buen calzado porque aunque su metro recorra las siete colinas, es a pie como mejor conoceremos su esencia. Ciudad de tempo lento, hay que entrar en ella sin armar escándalo, empezando por la plaza del Marqués de Pombal hasta conocer la de Rossio, Figueira y los Restauradores, para llegar luego a Baixa, un barrio con las fachadas literalmente forradas de azulejo, y adentrarnos poco a poco por calles más laberínticas como las del Chiado, zona conocida por sus teatros y porque es allí donde se encuentra el popular café A Brasileira de Pessoa. Merece la pena Bairro Alto, de ambiente más trendy, y por supuesto la Alfama, antiguo barrio de pescadores donde encontramos bares y tiendas detenidas en el tiempo.
Junto a la belleza del Mosteiro dos Jerónimos y de la torre de Bélem se levanta el museo Berardo de arte contemporáneo, recién inaugurado. En el Centro Cultural Culturgest hay una interesante programación y en su espectacular auditorio se puede asistir a buenos conciertos por un módico precio. También hay que perderse por la clásica Fundación Gulbenkian… Y al anochecer, el fado.
Diseño y moda
Su situación al extremo atlántico de Europa ha dificultado que los diseñadores más jóvenes puedan darse a conocer. Sin embargo, se cuece aquí buen diseño en cuanto a moda e interiorismo. A su promoción ha contribuido, entre otros, el Centro Português de Design. En moda, nombres como los de Alexandra Moura o Filipe Faísca empiezan a sonar más allá de sus fronteras.