Croacia, la bella despierta

Con más de mil preciosas islas, el mar es omnipresente en este país del Adriático que se sube ya al tren de la modernidad.

M. Victoria Aroca

Cuesta creer que Croacia sufriera una guerra hace dieciocho años y que algunas de sus más bellas ciudades fueran destruidas. Los croatas han pasado página, te reciben con una sonrisa y la mirada fija en su espléndido futuro. Con la combinación perfecta de naturaleza, ocio y cultura, recorrer el país es un placer, tanto por sus laberínticas carreteras con vistas como desde el mar, costeando. Apropiada para los nostálgicos del mediterráneo cristalino, la modernidad empieza a tomar posiciones, aún sin estropear su marchamo más tradicional.
ISLA DE HVAR
Como un mundo en pequeño, la isla de Hvar esconde las dosis justas de arte, belleza paisajística, buena oferta gastronómica y rincones donde perderse, incluso en los meses de mayor afluencia turística. A un paso de Split, desde donde se toma el ferry, tiene calas recónditas, sus campos huelen a lavanda y la capital, dominada
por el fuerte medieval, es un atractivo punto de encuentro. Con una moto de alquiler podrás recorrerla y descubrirla a tu medida.
Cómo llegar: Desde Split, en ferries locales (unos 90’). También, desde Ancona (Italia).

No te pierdas
Un paseo por el muelle, bordeando la costa hasta el monasterio franciscano a orillas del mar. Tras pasar unos relajantes minutos en el jardín, puedes volver a la ciudad para acabar en Sveti Stjepana, la plaza principal de Hvar, flanqueada por diversos cafés y restaurantes.

Shopping
Muy cerca de la plaza principal, en Matije Ivanica 4, está la tienda de Tanja Curin, diseñadora de joyas de Zagreb. Su propuesta se centra en las piedras. Sus collares de cuentas son únicos. Esta es la tierra de la lavanda: compra perfumes, jabones y bolsitas para el armario.