El parque de Tiergarten es el pulmón verde de Berlín. No olvides tomar algo en el bar AM NEUEN SEE, al lado del lago.

Berlín con Daniel Brühl

En breve estrenará película en España. Mientras llega el ansiado momento, el actor nos descubre los rincones favoritos de su ciudad.

Es un chico afortunado. A sus recién cumplidos 28 años se acaba de comprar el coche de sus sueños (un descapotable naranja, modelo Peugeot 304, de 1970) además de una casa con tres terrazas en pleno Prenzlauer Berg, el actual barrio de moda de Berlín.
Daniel nos lo explica con la ilusión de un niño con zapatos nuevos, con unos ojillos que también se le iluminan cuando confiesa que ya tiene entradas para la final de la Copa del Mundo de fútbol (el campeonato tiene lugar estos días en Alemania). Pero el espíritu jovial y desenfadado que muestra mientras nos detalla sus últimas adquisiciones, cambia por un aspecto maduro y serio cuando habla de “Salvador”, su última película y la primera que realiza con capital cien por cien español.
Tienes un historial profesional con varios filmes reconocidos por la crítica europea. Y, sin embargo, parece que a “Salvador”, de Manuel Huerga, le tienes un respeto especial...
Desde que decidí ser actor siempre he querido trabajar en el cine español porque he crecido con esa cultura, pues mi madre es de Lleida. Pero no quería hacerlo a cualquier precio, así que he estado esperando la película oportuna. Cuando me ofrecieron el papel de Salvador –Puig Antich, el último preso político ejecutado en España mediante el garrote vil– me dio mucho miedo porque se trata de un personaje real, muy importante para la historia catalana y nacional, y me pareció un poco fuerte que ese fuera mi primer protagonista en el país.
No hay muchas películas españolas que se centren en el final del franquismo, posiblemente porque todavía vive mucha gente que creció en esa época y se tema a las críticas. En ese sentido, ¿no crees que “Salvador” supone una gran responsabilidad?
Siempre es más difícil rodar pasajes de la historia reciente. En Berlín también pasa: hay muchos más filmes centrados en la Segunda Guerra Mundial que en los últimos veinte años. Se necesita tiempo para asumir lo que ha pasado y para verlo en la distancia. Supongo que “Salvador” no se librará de las críticas pero creo que el tema se trata con dignidad. Me sorprendería que me tiraran tomates (ríe).
No te gusta demasiado que te etiqueten como ‘actor político’ pero te lo estás ganando a pulso: “Good Bye Lenin”, “Salvador”, “Los educadores”...
Me interesa cualquier género siempre y cuando la historia sea buena. Ha coincidido que lo que me han ofrecido tenía tintes políticos, pero me encantaría hacer comedia: para mí es lo más difícil; la Champions League del cine.
¿Pero tú crees eso de que los jóvenes de hoy forman una generación X, falta de ideales?
Pienso que vivimos tiempos complicados porque no tenemos objetivos claros por los que luchar. De ahí que reciclemos el pasado y nos empapemos de todo lo que nos suena a retro.
La reunificación de Berlín, a pie de calle, ¿es algo virtual?
Sí, suena un poco dramático, pero ahora hay un muro invisible. Cuando hablas con la gente te das cuenta de que sigue existiendo un país dentro de este país. Los del Este no tienen mucho interés en conocer el Oeste y viceversa. Pero, al mismo tiempo, ahí reside el encanto de la ciudad, porque está llena de contrastes culturales e históricos.
Hablan de ti como uno de los jóvenes talentos europeos más solicitados, ¿para cuándo el salto a Los Ángeles?
Esperaré un buen proyecto. De todos modos, jamás me he planteado trasladarme allí: un actor europeo nunca acaba de formar parte de ese círculo. Pero te codeas con actores norteamericanos. ¿Qué tal te has llevado con John Malkovich en el reciente rodaje de “In Transit”, en San Petersburgo? Es muy inteligente y se siente bastante europeo. Está entre dos mundos.
Cómo llegar : EasyJet tiene vuelos desde Madrid y Barcelona todos los días. www.easjet.com

Turismo de Berlín
www.berlin-information.de
La capital de los centros
Es lo primero que hay que saber para moverse por Berlín: la ciudad tiene tres corazones alrededor de los cuales late toda la vida cultural, política y social. El de la zona Oeste es Breitscheid, donde está la iglesia del Káiser Guillermo.
El del Este es Alexander Platz, donde se puede ver la Torre de Comunicaciones. El tercer punto, justo en medio de los dos anteriores, es Postdamer. En el pasado, esta plaza fue tierra de nadie. Aún hoy se puede observar una línea roja que señala el emplazamiento del antiguo Muro.
Huye de los tópicos
«No es cierto que los berlineses sean cerrados; la gente es muy simpática y abierta. Su sentido del humor es un poco más duro que el español, pero a mí me gusta», comenta Daniel. Otro de los estereotipos que encorsetan al berlinés es la rigidez. Nada más lejos de la realidad: comprueba con qué tranquilidad tardan en servirte en cualquier restaurante... La vida en Berlín se disfruta de forma relajada.
Estilos de Shopping
En Berlín no se puede ir a comprar sin planificarlo previamente porque las calles comerciales están muy lejos unas de otras. Lo mejor es saber qué se quiere. Así, si prefieres grandes diseñadores, deberás trasladarte al barrio de Charlottenburg, en el área Occidental; si lo tuyo es el prêt-à-porter, tu lugar es Mitte, ideal para jóvenes preocupados por vestir a la última. Finalmente, si buscas algo más alternativo, como ropa de segunda mano, dirígete a Prenzlauer Berg o Keuzberg, ambos en el Este.