Azafatas de vuelo de Emirates en el interior de uno de sus aviones. | Emirates

¿Cómo es trabajar como azafata en Emirates, una de las aerolíneas más top del planeta?

Volamos con Emirates y conocemos el Centro de Entrenamiento en Dubai donde la compañía forma a su tripulación y donde nada se deja al azar. 

Clara Hernández

No todas las aerolíneas son iguales. El edificio C del Centro de entrenamiento de Emirates, en Dubai, donde se forma a las azafatas y auxiliares aéreos de la compañía que ha sido distinguida durante cuatro años consecutivos (de 2017 a 2020) como la mejor del mundo por el Travellers’ Choice de Trip Advisor y que acostumbra a ocupar los primeros puestos del ránking elaborado por SkyTrax, se asegura de que esto sea así. Términos como 'hospitalidad' (en su sentido más riguroso), 'innovación' o 'unidad’ (también exclusividad y excelencia) se escuchan por los pasillos, que esos días son un hervidero de nuevos candidatos que caminan con prisa localizando sus clases con la espalda muy recta y enfundados en sus uniformes provisionales (actualmente la línea mantiene abierto un proceso de reclutamiento de nuevo personal en varios países).

Auxiliares de vuelo de la compañía Emirates.  | Emirates

Una vez que se demuestra que se cuenta con los requerimientos iniciales (más de 1,60 cm de altura; educación mínima de Bachillerato, inglés fluido, ningún tatuaje visible  con el uniforme puesto y un año de experiencia en atención al público) y superar arduas entrevistas personales, los elegidos a convertirse en los futuros azafatas y azafatos de Emirates deben someterse una formación que profesores y alumnos coinciden en calificar de "intensa". En total, ocho semanas (siete de formación y una de iniciación) en las que los candidatos han de enfrentarse y aprender a reaccionar ante emergencias de todo tipo: desde fuego, humo, turbulencias, aterrizajes forzosos y evacuaciones exprés por toboganes, a urgencias médicas (todo puede ocurrir a varios metros sobre el suelo, incluso partos; de hecho, dos bebés han nacido en un vuelo de Emirates). Asimismo, han de aprender cómo  presentar la comida y cómo ofrecerla (no es lo mismo "repartir comida que servirla", subrayan).

Todo tiene unas pautas y un protocolo para que el servicio resulte exquisito.

Menú en la clase Business del Boeing 777-300 de Emirates. | Emirates

La interactuación con el pasajero y la estrecha conexión que se establece con este (la aerolínea tiene a gala "lograr que el viajero se sienta en casa, especial" gracias a una atención que, en primera clase, está completamente personalizada) es otra de las claves de esta compañía que ahora implementa nuevos programas para llevar su conocida hospitalidad "al siguiente nivel". La Psicología, la tecnología y la riqueza cultural de sus propios trabajadores, así como una formación exigente que analiza desde los gestos más adecuados para comunicarse con el pasaje (mejor movimientos de brazos con las palmas hacia arriba), al lenguaje (ha de ser positivo) y una presencia impecable son aquí fundamentales.

La homogeneidad es otra de las reglas. La manicura (del mismo color que el uniforme o en tonos nude o francesa), los labios (naturales o en rojo-Emirates, siempre mate. ¡Prohibido gloss!), el eyeliner (que nunca puede ir acompañado por sombras, y al revés) o la sutil máscara de pestañas así como el cuidado de la piel, el recogido del pelo, el pañuelo blanco que pende del sombrero con los 7 pliegues perfectos que representan los 7 emiratos que forman el país, así como los zapatos planos o de tacón sensato que se utilizan a bordo (fuera del avión, se puede optar por zapatos de tacón más alto) están sometidos a una ardua inspección para que la imagen de Emirates, repleta de acentos y colores distintos (la compañía cuenta con más de 160 nacionalidades) funcione como una unidad perfecta y una imagen común. Un solo frente.

Servicio de bar en el 'Lounge' de un avión de Emirates. | David Copeman

¿Algunas técnicas? Llamar al pasajero por su nombre, facilitarle la comunicación en su propio idioma, cuidar el trato al máximo, tener en cuenta sus necesidades. Ser amables. "Lo importante es cómo hacemos sentir al cliente", subrayan los instructores de protocolo. Más allá, en una sala, chef reputados muestran como presentar un apetitoso menú gourmet en una bandeja o cómo servir el caviar; en otra, una experta revela los secretos de la exfoliación de la piel o la importancia de la hidratación mientras otro grupo de estudiantes se enfrentan a un simulacro de accidente lleno de realismo (en el centro de entrenamiento existen réplicas del interior de los aviones de Emirates, en medio de piscinas, que recrean turbulencias feroces y humos indeseados).

Al final, todo tiene su recompensa. Para la española Olga Guillamón Ferris, que dejó su trabajo de militar para enrolarse en la tripulación de Emirates hace 16 años, este trabajo la ha aportado experiencias increíbles. Como cuando un coro viajó a bordo de un vuelo que venía de Sudáfrica. "Acababan de competir en un concurso internacional de canto. Empezaron a cantar, parte del pasaje se unió y fue mágico". Porque los vuelos son ecosistemas en los que "pasa de todo", sonríe. Desde pedidas de mano a miles de pies de altura, a comienzos de lunas de miel…

Olga Guillamón Ferris, azafata senior de Emirates y miembro de su departamento de 'Leadership'. | C. H.

Sonríe también cuando recuerda su proceso de selección. "Trabajaba para el Ejército y tuve una lesión en el extranjero. Me estaba recuperando cuando mis compañeras me dijeron que Emirates había venido para un 'open day'. Estaban como locas. Nada más llegar me sorprendió la cantidad de gente que había. Nos invitaron a un café y nos pusieron un vídeo sobre la compañía y cómo era vivir en Dubai. Acabó el vídeo, nos miramos todas y dijimos: ¿Dónde se firma aquí?". 

Para envidia de sus amigas, Olga Guillamón superó el proceso de selección, aprobó la formación y comenzó a volar, aunque decidió pedir una excedencia de dos años de su trabajo de militar para poder tomar una decisión sobre su futuro profesional más adelante. Cuando pasaron los dos años, no quiso ya marcharse de Dubai: "Pensaba ¡aún hay muchos sitios a los que no he ido!". Hoy valora de la compañía "las oportunidades que da una vez dentro". Actualmente, además de ser personal de cabina senior, trabaja en 'leadership' y ha trabajado en el departamento de seguridad, explica desde una sala no muy alejada de la azotea del edificio de entrenamiento donde se divisa el impactante skyline dubaití.

El avión Airbus 380, con dos pisos, de Emirates. | photolibrary.com

"Aquí todo tiene que ser lo último y lo mejor. El vuelo es una experiencia", revela sobre una de las consignas de Emirates que ella misma ha comprobado como trabajadora y como pasajera en uno de los vuelos Business a los que tiene derecho anualmente, y donde recomienda probar las delicias más exóticas del menú.

Un vuelo Madrid-Dubai con Emirates (la aerolínea también vuela, en España, desde Barcelona) nos sirve para comprobar en qué reside la diferencia: desde la amplitud de la clase económica y la comodidad de los asientos (según los usuarios de Trip Advisor, la mejor en cuanto a "espacio para las piernas"), a una Business Class (donde nosotras estamos viajando) de asientos totalmente reclinables sobre los que se puede dormir plácidamente sin compañeros contiguos.

Compartimento en 1 clase en un vuelo de Emirates. | Emirates

¿No tenemos sueño? Hay muchas opciones para nuestro billete Business: saborear los aperitivos, la copa de champán de bienvenida y el menú, que va cambiando y del que, ese día, nos enamora su sopa de tomate asado con tomillo y chalotas (deliciosa y superdigestiva) y el solomillo con setas porcini. Después, disfrutar de la selección de 5.000 canales con películas y series (la compañía saca sobresaliente en entretenimiento en el ránking de SkyTrax) o estirar las piernas y dirigirte a la sala VIP para probar una copa de vino francés o un refresco a cualquier hora.

Más allá, la 1ª clase promete convertir tu vuelo en "lo más parecido a volar en jet privado" con compartimentos que se aíslan completamente con puertas correderas hasta transformarse en suites de lujo, con distintas iluminaciones, todo tipo de tecnología para adelantar trabajo y, algunas de ellas (situadas en elAirbus A380 de la compañía), con ducha-spa.

Sin duda, una experiencia.