Algo se mueve en São Paulo

Es la urbe más dinámica y creativa del planeta. Un arrollador laboratorio de ideas y fuente de inspiración.

M. Victoria Aroca

Observa su skyline y decide por dónde empezar a bebértela sorbo a sorbo.

Seguramente no es el Brasil que imaginas, pero la sorpresa es de vértigo. Los diez millones ochocientos mil habitantes de esta megalópolis se sienten paulistas hasta la médula, aunque algunos no lleven allí más de dos generaciones. Las comunidades de Japón, Corea, Italia, Alemania, Portugal, España, América o del noreste del país se cuentan por millones –Liberdade es la mayor colonia japonesa fuera de su país– y esa mezcla convierte São Paulo en un frenesí acogedor. La moda, el diseño y el arte, incluido el dramático, están en plena efervescencia. Abren nuevos teatros, la calle convive con el arte urbano, la moda se renueva de lo sensual al minimalismo, los jóvenes diseñadores encuentran su sitio y la oferta cultural es amplia, tanto desde las instituciones como desde la iniciativa privada. Prepárate para ver propuestas distintas porque la naturaleza se cuela por los rincones, y desde el asfalto surgen remansos donde pasear, ver, oler y tocar… Nos enamoramos en tan solo cuatro días.

LUNES
São Paulo merece digerirse en pequeñas dosis para no quedar KO, y es mejor dejar el centro histórico para cuando le hayamos tomado un primer pulso. Empezar a pie por la Avenida Paulista, de casi tres kilómetros, y la Rua Faria Lima, nos ayudará a entender el centro de los negocios, aprovechar para visitar el Instituto Tomei Ohtake y a disfrutar, después, del barrio bohemio de Vila Madalena, donde viven y trabajan artistas, diseñadores e intelectuales y donde, gracias a los bajos alquileres, proliferan talleres, galerías y atractivas propuestas artísticas como la Cueva de Batman, una calle cuajada de grafitis. Al anochecer, cuando el tráfico fluye, puedes coger un coche y circular por la ciudad iluminada hasta el puente de Octavio Frías: impactante.

MARTES
Familiarizados con esta ‘jungla’, profundiza en su contundente arquitectura de hormigón. Tiene adjetivo: brutalista. Tres de los mejores museos parten de ese concepto estético: el MASP de Lina Bo Bardi, el MUBE, del premio Pritzker Paulo Mendes da Rocha, y la Pinacoteca do Estado, reforma del mismo autor. Después, respira en el parque de Ibirapuera. Cualquier día es bueno –400.000 personas lo invaden el fin de semana–. Obra paisajística de Burle Marx, Oscar Niemeyer diseñó tres propuestas arquitectónicas para él: la Oca –centro de exposiciones–, el Auditorio, y la gran marquesina, bajo la que saltar con la BMX, patinar o deslizarse con el skate. Su impresionante vegetación cuenta también con eucaliptos, que sin ser árboles autóctonos, absorbieron las tierras anegadas sobre las que se construyó.

MIÉRCOLES
Te mereces un día de shopping y estás en el lugar adecuado. La moda y el diseño van a salir a tu encuentro con nombres ‘made in Brasil’ que no olvidarás. De Gloria Coelho, Carlos Miele o Lino Villaventura a ‘templos’ más sofisticados como Loja Havaianas –nunca unas chanclas dieron para tanto– o Melissa, por cuya fachada han pasado artistas sorprendentes como Zaha Hadid o Karim Raschid. Esta temporada, la galería de arte de São Paulo Choque Cultural es la encargada de ‘decorar’ la fachada y las paredes de la zapatería más famosa de la ciudad. Situada en la lujosa Oscar Freire, en esta calle y sus alrededores –no hay que olvidarse de Rua Bela Cintra– se encuentran las mejores tiendas de moda. Si preferimos moda alternativa y asequible, volveremos a Vila Madalena y entraremos en Ronaldo Fraga o Uma.

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