Un truco para reducir las calorías del arroz a la mitad

Arroz light
lucyborbelyova

A veces, es verdad, los trucos de toda la vida funcionan... Pero sobre todo porque están basados en descubrimientos de la ciencia. Así que, si es directamente la ciencia la que hace tales descubrimientos, depositaremos una fe ciega en ellos.

Por ejemplo, el que se ha presentado en la 249th National Meeting Exposition de la American Chemical Society (la asociación científica más grande del mundo): hay una manera de cocer el arroz que reduce a la mitad las calorías del mismo, un eficaz descubrimiento llamado a luchar contra uno de los males del siglo XXI, la obesidad.

¿El secreto? El almidón (altamente presente en este alimento), que puede ser de dos tipos: digerible o indigerible. El digerible, al pasar por el hígado se metaboliza como glucosa y otros azúcares simples que pasan a la sangre (y si no se utilizan se acaban convirtiendo en grasa). Esto no ocurre con el indigerible y ahí reside el secreto del experimento: en transofrmar digerible en indigerible... ¿Fácil?

Pues, al parecer, sí, y se puede reproducir en casa (al fin y al cabo, no altera el sabor, quizá solo un poco la textura): lo que hicieron los investigadores (en Sri Lanka, donde tuvo lugar el descubrimiento) fue añadir una cucharadita de aceite de coco a agua hirviendo. Después añadieron arroz (de alta calidad) a la mezcla y lo cocieron durante 40 minutos (aunque señalan que podría haberse hecho en 20 minutos). Después, lo dejaron enfriar durante 12 horas. El resultado fue un arroz reconvertido con diez veces más almidones no digeribles.

Químicamente significa que el aceite entra dentro de las moléculas de arroz, cambiando su composición y lo hacen resistente a las enzimas digestivas (menos calorías llegan al organismo) mientras que el proceso de enfriamiento ayuda a reconvertir el almidón. Recalentar el arroz una vez terminado, por cierto, no afecta al resultado.

Así que, del laboratorio a la cocina, directamente, este truco puede utilizarse desde ya, mientras que los investigadores buscan el arroz que mejor responde al proceso (y así conseguir los resultados más óptimos) y si puede realizarse también con otros tipos de aceites.

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