Lisa, fan de los audiolibros, viaja por todo el mundo para comprobar de cerca el alcance de los proyectos de Apple; aquí, en su visita a Berlín. | Olivier Hess

Lisa Jackson, vicepresidenta de Apple: "Tenemos que usar nuestra voz en las reuniones; ya no vale sentarse en la segunda fila"

La vicepresidenta de Medio Ambiente, Políticas e Iniciativas Sociales de Apple sabe que dar visibilidad a las minorías –y las mujeres que dirigen lo son– es la mejor forma de querer aspirar a ello. Esta ingeniera vital y cercana, nos recibe en exclusiva.

Ester Aguado

Tiene la agenda más apretada que un ministro: llegamos a hablar de viajar para vernos en París, Sicilia, Londres, París de nuevo y, por fin, tras un día frenético repleto de reuniones y actos solidarios, nos recibió en Berlín. La vicepresidenta de Apple, antigua asesora en temas ambientales de Barack Obama, parece lo que es: una mujer muy inteligente, vital y cercana. Te mira a los ojos y te hace saber que, en los 30 minutos que durará nuestra charla, está solo para ti, por muchos fuegos que tenga que apagar después. Y eso no tiene precio.

Hace casi una década que llegó a Apple. ¿Qué balance hace? ¿Cuál ha sido el reto más grande?

Hemos conseguido muchísimos logros. Cuando me incorporé en 2013, Tim Cook, CEO de Apple, me aconsejó invertir el tiempo necesario para conocer la empresa y vi que ellos ya habían empezado a remar a favor de la energía limpia y el cambio climático, sobre todo en sus centros de datos, algo complicado si tenemos en cuenta que trabajan 24 horas/7 días por semana, no se pueden cerrar. También vi que habían hecho un gran trabajo en cuanto al reciclaje de materiales, así que yo me limité a continuar con las innovaciones: en 2018 logramos hacer funcionar la empresa con energía 100 % limpia y en 2020 anunciamos que Apple era neutral en carbono en todas nuestras operaciones; ahora nos hemos puesto el reto de extenderlo a nuestra cadena de suministro y a nuestros clientes en cuanto a carga y uso de dispositivos Apple, para lograrlo en 2030. En docenas de países ya puedes intercambiar tu dispositivo usado por uno nuevo para darle otra vida y utilizamos el material interno de los que ya no funcionan como parte de una economía circular: en 2021, el 20 % de los productos Apple tenían material reciclado. Por otra parte, será complicado ser neutrales en carbono con algunos procesos industriales o con los viajes de avión, por eso trabajamos en compensaciones que aporten beneficios a las comunidades.

La vicepresidenta de Apple, en Creative Studios, Berlin. Lisa, que viaja por todo el mundo, charla con jóvenes desarrolladores. | Olivier Hess

Vaya, eso es mucho compromiso. A nivel más personal, ¿qué ha aprendido? ¿Ha cambiado?

No se puede trabajar en un lugar tan apasionante como Apple y no aprender. Aquí conoces a gente brillante, inteligente, apasionada que está convencida de que la tecnología se puede utilizar para mejorar el mundo. Gente que pensaba ya hace años que deberíamos comprar bosques para conservarlos, que había que usar –allá por el 2009– papel reciclado y dejar de utilizar plástico o bien encontrar una nueva forma de hacer aluminio... ¡y eso me lo decían a mí, ingeniera química, que sé que estaban hablando de reinventar un proceso que nació en el siglo XIX! Pues en los últimos años hemos invertido en i+D y estamos lográndolo: un aluminio sin carbono. Apple está lleno de esos momentos: aprendí mucho a no pensar en las limitaciones, sino en ir más allá.

Habla de la sostenibilidad como una forma de vida, ¿su compromiso con el medio ambiente está patente en su día a día?

Siempre le digo a la gente que piense en dónde vive, cómo se desplaza, qué come y qué desperdicia. Esas son las cuatro cosas en las que todos podemos aportar sin hacer un cambio enorme. Mi marido y yo elegimos vivir en la ciudad, así que tenemos fácil acceso al transporte público o al compartido, aunque solemos ir andando, vivimos en un barrio muy transitable. Conducimos un Toyota Prius muy viejo, pero un vehículo híbrido es un gran coche. Tenemos paneles solares en casa, pero uso gas natural para la calefacción y la cocina. No somos veganos, pero casi no comemos carne porque nos gusta más el pescado y el pollo. Algunos días optamos por la comida vegetariana... Y una de las cosas buenas de San Francisco es que todos estamos obligados, por ley, a clasificar nuestra basura en tres cubos: plástico, papel y compost, que se lo dan a los agricultores. Es importante reciclar y tratar de reducir los residuos.

Lisa, junto con el ex-presidente de Estados Unidos, Barak Obama, cuando trabajó con él. | Pool / GETTY

Su pasión por la ecología le viene de niña...

En los años 70, la gente se manifestaba contra la contaminación del aire y del agua. Y eso me marcó mucho cuando vivía en la Costa del Golfo, porque me preocupaban las playas y el agua del río Misisipí... me impactó un estudio que decía que tenía cientos de sustancias químicas cancerígenas.

Y, ya en la universidad, decidió estudiar protección medioambiental.

Sí, estaba en la Universidad de Tulane, cursando Ingeniaría Química y, al estudiar los procesos para crear sustancias químicas, vi que había muchas flechas que se salían de las páginas: eran los residuos que iban a parar a la atmósfera, al agua o al vertedero. Pensé que, como ingeniera, era mi responsabilidad pensar tanto en el material que fabricábamos como en el que desechábamos. Y así se me metió en la cabeza esta idea de no hacer daño, como si fuera un médico.

Usted también se encarga de la accesibilidad de los productos de Apple —que todo el mundo los pueda usar, sea cual sea su grado de incapacidad—, de las donaciones y de la iniciativa de igualdad y justicia racial de la empresa: ¿uno de los mayores retos de su carrera tiene que ver con estos puntos?

Como tengo cerebro, puedo resolver la mayoría de los problemas técnicos o científicos, pero sí que tuve problemas sociales y la conciliación fue uno de ellos. Trabajé durante 20 años para la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en Washington y en Nueva York, me casé y tuve hijos. Y tras vivir de cerca el 11S, decidí quedarme cerca de ellos, renunciar a mi trabajo. ¿Por qué nosotras siempre decidimos aceptar un puesto inferior para dar prioridad a la familia? Una mentora me animó a luchar por ambas cosas, así que me pasé al gobierno de Nueva Jersey, donde vivía —y donde conoció a Barack Obama, que era senador; años más tarde le pediría que dirigiera la EPA—.

Lisa Jackson junto a Tim Cook, CEO de Apple (tercero por la derecha). | Frazer Harrison / GETTY

Cuando se llega tan arriba, ¿qué la anima a seguir?

Es importante marcarse un objetivo y que te apasione lo que haces. Yo sigo siendo la misma defensora del medio ambiente, la misma joven científica que tiene la gran convicción, casi ética, de que nuestro deber es dejar un planeta sostenible a las siguientes generaciones. Apple y su director ejecutivo me han dejado claro que quieren servir de ejemplo en cuanto a cómo una empresa puede cambiar la trayectoria del futuro en torno al clima, los recursos y los materiales. Y eso me hace seguir adelante.

Otra de sus grandes pasiones es la cocina...

Sí, aunque también me apasionan los restaurantes de San Francisco (risas). Ya no cocino tanto como antes, pero crecí en Nueva Orleáns, cuna de la cocina criolla y suelo hacer gumbo, un plato clásico. Mi madre y mi abuela eran cocineras excepcionales... Y también me apasiona la música. Cuando vivía en Nueva Orleáns, había música por todas partes, todo el tiempo, de todo tipo, por lo que se convirtió en una auténtica afición. Me encanta Prince, crecí con él, estaba en el instituto la primera vez que lo escuché, y me sorprendió bastante. También Bruce Springsteen, que está de gira por Europa este verano, así que estoy celosa porque es de Nueva Jersey, donde he vivido durante mucho tiempo. Hay mucha matemática en la música y mucha química en la cocina.

Ya que ha nombrado el instituto, ¿de pequeña le costó encajar en la escuela al ser tan empollona?

Fui a un instituto solo para chicas de los 14 a los 18 años. Nosotras hubiéramos preferido que fuese mixto, claro. Pero, por otro lado, estuvo bien, porque hay una edad en la que las jóvenes empiezan a ser conscientes de sí mismas y no quieren ser etiquetadas como empollonas o frikis y por eso se alejan de las matemáticas o las ciencias. A mí no me pasó eso: en mi clase todas eran buenas en esas materias. Yo tuve a una pediatra cuando era pequeña y por eso creo que los modelos son tan importantes: tienes que verte representada en el mundo. Yo crecí pensando que todos los médicos eran mujeres y que las chicas que amaban las ciencias eran estupendas. Trato de animar a las mujeres a que apoyen a otras mujeres, que usen su voz en las reuniones, que se aseguren de hablar, que no se sienten en segunda fila, porque nuestra perspectiva es increíblemente importante: incluye la sostenibilidad, la inclusión de las generaciones futuras, asegurándose de que hay equidad y justicia. No es que los hombres no lo hagan, y no quiero estereotipar, pero tienes que tener tu voz en la mesa y la oportunidad de usarla.

Usted se ha convertido en un modelo para mucha gente. ¿Eso le enorgullece?

Humildemente, lo veo como parte de nuestra responsabilidad como líderes. Una amiga mía, Donna Brazil, me dijo una vez que «había que abrir la puerta y luego dejarla abierta para que otra persona pudiera pasar». No puedes ser un líder que no piense en quién viene detrás de ti: si construyes un programa y se acaba cuando tú te vas, entonces no has levantado nada. El proyecto que construimos en Apple, cuando inevitablemente yo me vaya, permanecerá, porque no es el programa de Lisa, es el programa de Apple, y eso significa que trajiste a otros líderes y los animaste a tener voz. Así que, sí, estoy orgullosa de ser un modelo a seguir, tengo modelos a seguir en mi propia vida, como mi pediatra, y también le digo a la gente: no sabes para quién podrías ser un modelo a seguir, podría ser una persona joven a la que nunca llegarás a conocer, pero espero que si me ven o me oyen, se obre el milagro... De hecho, yo trabajé 25 años como funcionaria pública, como burócrata en el gobierno, y sin embargo tengo una especie de segunda carrera ahora con Apple y tal vez una tercera algún día, así que se puede ser ambas cosas, o varias cosas a lo largo de tu vida. Puedes tener una familia, puedes triunfar en tu carrera, puedes decidir tenerlo todo, está en tu mano…

¿Cree que las mujeres lideran de forma diferente?

Sí, lo creo... Hay que tener cuidado con los estereotipos, pero yo me rodeo de líderes colaboradores, de gente variada a la que le gusta trabajar en equipo. Apple es, en gran medida, así. Si preguntas en esta empresa qué es lo que la hace ser tan innovadora, te dirán que trabajamos juntos, y que tu idea y mi idea se unen. A lo largo de mi carrera he encontrado muchas mujeres que trabajan realmente bien en ese espacio. Cuando estaba en la EPA, bromeábamos diciendo que deberíamos llamarnos WPA (Agencia de Protección de Mujeres, un juego de palabras), porque había muchas en puestos de liderazgo y que tenían una gran pasión, pero también un propósito, en torno a la sostenibilidad. Lo que las mujeres suelen aportar es menos competitividad y más colaboración, y es importante.

La exitosa y galardonada serie de Apple TV+, 'Ted Lasso'. | Apple TV+

Un líder al estilo "Ted Lasso" (Apple TV+):

Lisa se levanta a las 6 de la mañana para hacer ejercicio (Pilates, con el AppleWatch y la app Fitness+) y desayuna un batido con té matcha. Suele vestir ropa deportiva de Cynthia Rowley y lleva el pelo rizado, natural. Le gusta acabar el día sola, viendo una serie como "Ted Lasso" (Apple TV+), un entrenador que lidera de forma diferente, incluso naïf, pero efectiva y emcional.