Susanna Tamaro

La escritora del alma ha vuelto con una de sus obras más terapéuticas.

Susanna Tamaro

Autora inclasificable, mujer tímida, ciudadana solidaria, compañera racional y pesimista, pero capaz de grandes dosis de humor. Susanna es diferente, al igual que sus obras, que conducen siempre a la reflexión. A sus 50 años presenta Escucha mi voz (Seix Barral), la continuación, doce años después, de su ópera prima: Donde el corazón te lleve.

¿Era mucha responsabilidad continuar un trabajo de tanto éxito?

Durante esta década, muchos lectores me han escrito pidiéndome noticias de Marta, la protagonista del libro. Nunca respondí; para mí, el libro estaba cerrado. Pero la muerte de mis padres me obligó a hacer balance y entonces descubrí que el personaje había seguido viviendo dentro de mí: me bastó abrir aquella casa de Trieste para que el libro empezara a fluir sin apenas esfuerzo.

¿Tardó mucho en escribirlo?

Estuve tomando apuntes durante dos años, pero cuando me puse manos a la obra, acabé el libro solo en tres meses.

Siempre ha mantenido que iba a ser una escritora poco prolífica. ¿Se atrevería a afirmar que será esta su última novela?

Con Escucha mi voz he cerrado un ciclo narrativo. Pero podría sacar un libro para niños.

Quizás haya llegado el momento de dirigir una segunda película...

Pues, estoy escribiendo el guión de una comedia coral ambientada en Roma.

Es una persona privilegiada –vive en el campo, viaja y tiene la vida solucionada–, pero lo pasó mal hasta lograr su posición. ¿Ha valido la pena?

Doy gracias a la vida por lo que me ha dado pero, sobre todo, por lo que he tenido oportunidad de construir: como los diez proyectos que apoya la Fundación Tamaro, entre los que se encuentran tres Casas Refugio y cinco programas de formación educativa en Congo, Colombia e India.

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