Sol & Surf. Destino: Hawai

Si no te van las grandes olas, visita esta isla en verano: monta tu campamento en el auténtico North Shore y siéntete como una superviviente. ¿Sabías que aquí se rueda la serie Perdidos?

Sol & Surf. Destino: Hawai

Es posible que las fotos de algunos actores de Hollywood que huyen de las pobladas playas de Los Ángeles en busca de privacidad nos hayan llamado a engaño: Hawai no es una sola isla, ni un lugar de playas infinitas y aguas cristalinas. El archipiélago hawaiano está formado por ocho islas situadas en medio del océano Pacífico –a 4.000 km de la costa estadounidense–; su capital, Honolulu, se encuentra en la más poblada de ellas, Oahu. El resto (Maui, Hawai, Lanai, Niihau, Molokai, Kauai y Kaho Olawe) solo acoge al 25% de la población que vive en el 50° Estado USA. En segundo lugar, al ser de origen volcánico, los espectaculares acantilados ganan por fuerza a sus bonitas playas aunque, eso sí, acunadas por un clima benévolo y bañadas por magníficas olas. Leyendas urbanas aparte, de lo que no hay duda es de que el archipiélago hawaiano es el paraíso del surf –un deporte del que se tiene constancia desde el siglo XVII–. Y su meca, la región norte de la isla de Oahu, el North Shore. Esta zona, rodeada por majestuosas montañas llenas de exuberante vegetación, mantiene su virginidad, lejos de las multitudes que se agolpan en los rascacielos de Honolulu, y de la playa de Waikiki y el desarrollo industrial levantado en el puerto de Pearl Harbor (célebre desde la Segunda Guerra Mundial). Allí, en el norte, se lleva otro ritmo, otra filosofía –la del vive y deja vivir–: las ciudades son pequeñas; las carreteras, escasas; las casas, precarias... pero la gente es feliz con una tabla de surf en la mano y algo de tiempo libre para disfrutar del mar.

Eso sí, el riesgo está asegurado: este enclave tiene las olas más grandes del mundo; en invierno, en playas como Banzai Pipeline, Waimea Bay o Ali’i Beach Park pueden alcanzar hasta veinte metros de altura. Por eso, de noviembre a diciembre, Oahu acoge cada año la Triple Crown of Surfing, el campeonato del mundo de surf más importante para profesionales. Grandes ídolos de este deporte, como el estadounidense Kelly Slater, ocho veces número uno, o el nativo Andy Irons, convocan a miles de aficionados.

Los nuevos hippies

Pero de los 17 millones de surfistas que hay hoy, los elegidos para la élite son muy pocos. La mayoría llegan atraídos por la fuerza y las características de las olas; y otros –cada vez más–, por el modo de vida surfero; huyen de la competición, solo les preocupa la conexión entre su tabla, ellos y la naturaleza. La generación beat, nacida a finales de los años cincuenta, resurge con fuerza: el way of lifehippie vuelve en forma de jóvenes que huyen de una sociedad estresante para encontrar la paz entre un oleaje de excepción. Se levantan al alba, se alimentan de forma sana, aman y cuidan la naturaleza, hacen meditación al atardecer, comparten en comunidad y pocas veces van de fiesta, si acaso, algunas cervezas con los amigos... incluso viven sin agua corriente ni electricidad. Búsqueda del infinito, fusión con los elementos, adrenalina... Las sensaciones del surf son mucho más excitantes (y sanas) que las de las drogas.

Algunos de ellos, reconocidos por las grandes empresas deportivas como iconos de una generación, son esponsorizados, aunque sus principios les impidan competir con los demás: les basta con que sean el espejo en el que los otros jóvenes de su generación quieran mirarse. Surf or Die (surfear o morir) no es solo un eslogan, sino la consigna que rige la vida de los jóvenes hawaianos. ¿Aún sigues sin querer perderte en esta isla?

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