Espacio espiritual Los sofás son antiguos colchones rematados en el respaldo con cojines triangulares de Ikea. Los cuadrados, confeccionados en la India. La mesa y las cortinas son de Fick Co y los puffs de piel, de Elements.

Un espacio conciliador

La casa-tienda de Cecilia Granath en Copenhague es el fiel reflejo de su vida, en la que familia y trabajo se mezclan con mucha naturalidad. ¡Visítala!

Ester Aguado

Siempre soñó con una gran casa en la que pudiera trabajar. Antes de conocer a Peter, su esposo, y de tener a sus dos hijos –Casper y Sophia–, Cecilia Granath ya había apostado por mudarse a esta luminosa casa del barrio de Frederiksberg, en la capital de Dinamarca. Era el año 2000 y esta joven danesa acababa de dejar su puesto en el departamento de ventas de una gran firma de moda para diseñar su propia colección de joyería y venderla junto a vestidos, pashminas y muebles procedentes de la India. «Me encanta visitar ese país: es mi fuente de inspiración y disfruto tanto con su espiritulidad... Antes viajaba seis veces al año, pero ahora, con los niños, no puedo. Eso sí, cuando voy, me los llevo conmigo», explica. De allí no solo importa productos que después vende en su tienda, Granath, sino la paz que inunda cada estancia de su casa.
«Cuando vi el piso por primera vez, la luz y los techos altos me enamoraron: aportan una increíble sensación de espacio y de paz. Necesitaba ambos para desarrollar mi trabajo creativo y más ahora, que tengo dos niños pequeños –2 años uno y 8 meses la otra–.» La cocina es el punto de unión entre la tienda y el hogar: tan solo los separa una puerta. «Echo de menos una cocina más grande, porque con la llegada de Sophia se nos ha quedado justa», asegura Cecilia. De los 250 m2 que tiene la casa –divididos en dos pisos–, 40 de ellos los ha destinado a su tienda, 120 al showroom y el resto, a una luminosa vivienda, en la que el salón ocupa un lugar destacado. Está dividido en tres ambientes: la zona de descanso, el comedor y el cuarto de juegos, donde la familia se reúne a menudo por la tarde. La simplicidad, los tonos claros y los elementos relajantes propios del estilo escandinavo se mezclan naturalmente con el ‘lifestyle’ indio en cada ambiente. ¡Objetivo conseguido!