Turismo reproductivo

ELISABETH G. IBORRA

Se llama popularmente turismo reproductivo porque se están ofreciendo a las mujeres con problemas de fertilidad paquetes turístico-sanitarios con desplazamiento, hotel y hasta intérprete. La oferta busca sacar provecho de las diferencias legales entre países a la hora de regular la reproducción asistida y la donación de óvulos. En España, la ley garantiza la privacidad, el anonimato y la seguridad de las donantes, pero también prohíbe la venta de ovocitos y semen. Sin embargo, las clínicas pagan entre 600 y 900 euros a las donantes por las molestias. El problema es que «se desconocen los efectos secundarios a medio y largo plazo de los shocks hormonales que reciben, y los efectos sobre su propia fertilidad futura», según denuncia la feminista Leonor Taboada en la web mys.matriz.net.

A FAVOR
Lucía Hoyos. Modelo. «Todo lo que suponga dar vida –y ayudar a quien no puede– me parece un sueño. Yo donaría mis óvulos para un caso concreto que conociera de cerca.»

EN CONTRA
Ana Botella. Concejal del PP en Madrid. «El problema no es la donación de óvulos, sino su tráfi co, que es lo que a veces sucede en España por falta de control.»

Una ley equilibrada
La legislación española es equilibrada respecto a la donación de óvulos. A diferencia de Alemania e Italia permite la donación, y si bien prohíbe el pago con carácter lucrativo a las donantes (cosa que sí está permitida en Estados Unidos), establece la legalidad de una compensación resarcitoria por los trastornos e inconvenientes padecidos por las donantes. Estas se someten a estimulación ovárica con medicación inyectable, análisis de sangre y ecografías cada dos o tres días durante dos semanas, y a la extracción de óvulos por vía vaginal. En conjunto, es un proceso extraordinariamente seguro, con una tasa de complicaciones inferior al 0,5%. La ley española limita el número de ciclos que puede realizar cada donante, estableciéndose como tope la obtención, a partir de una misma donante, de seis niños nacidos en España. La Sociedad Española de Fertilidad recomienda que la compensación máxima para la donante sea de seiscientos a mil euros, o que debiera desaconsejarse la recepción de óvulos cuando la receptora tuviera más de cincuenta años.
Roberto Matorras
Catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad del País Vasco. Jefe de la Unidad de Reproducción del Hospital de Cruces, Baracaldo.