Tres preguntas sobre el dinero que toda pareja debería hacerse

Paola Lei | Woman.es

La relación que cada quien tiene con el dinero es importante para que una pareja funcione. Antes de empezar una vida en común se debe aparcar un minuto el romanticismo y hablar de temas prácticos. Y sí, el dinero es uno de ellos por más que sea incómodo tener una conversación sobre el asunto.

La percepción e importancia que le damos al dinero la hemos aprendido primero en nuestra familia y luego de nuestras experiencias vitales, pero si dos personas le dan una importancia diferente al dinero, por ejemplo uno es ahorrador y el otro no, o a uno le gusta presumir de dinero y el otro es más pudoroso, etc. vivir en pareja puede abrir la caja de Pandora. Mejor saber a qué atenernos antes de decidir compartir mesa y mantel.

Aquí tres preguntas que nos darán pistas de si somos o no financieramente compatibles. Que no quiere decir que ambos tengan la misma cantidad de dinero sino que para ambos tiene un valor y una importancia similar en la vida.

1. ¿En qué te gusta gastar el dinero?

Para esta pregunta no hay respuestas correctas o incorrectas. De su respuesta solo se sacará información sobre los gustos de otro pero es una preguntara que evitará muchas frustraciones y tener falsas expectativas respecto a la persona que se ha elegido para vivir. La manera en que cada quien decida gastar el dinero va a determinar en buena medida el tiempo que la pareja va a pasar junta, y además el grado que va a disfrutar de compartir determinados gustos. De más está decidir que se evitarán cientos de discusiones.

2. ¿Cómo te sientes respecto a la posibilidad de tener una deuda?

De acuerdo con las experiencias de cada persona hay quien siente verdadera aversión a deber dinero y otros que lo llevan mejor, o al menos con cierta naturalidad. Para una pareja es importante determinar este punto porque puede ser un gran generador de problemas.

3. ¿Crees que hay que ahorrar? ¿Qué porcentaje de tus ingresos?

Ahorrar supone retrasar una gratificación, hay personas que lo asumen bien porque prefieren tener un colchón para el futuro mientras otras no tienen ese hábito ni ningún interés en desarrollarlo. Si uno se preocupa mucho por el futuro y el otro es más confiado, la decisión de ahorrar o no puede convertirse en un gran conflicto.