¿Somos lunáticas?

De pequeña me encantaba ir en coche y quedarme embelesada mirando la Luna. Indagué y, en efecto, siendo una cáncer con ascendente cáncer, la Luna tenía una gran influencia en mi vida. Así que empecé a aceptar de buena gana adjetivos como "lunática" y misteriosa.

Verónica Blume

Aprendí que, en realidad, ‘lunáticas’ lo somos todas, ya que la luna está asociada íntimamente a la mujer. Según las teorías naturistas y algunas escuelas de yoga, el hombre es el Ser Solar que sale cada mañana, de forma rigurosa y previsible para cumplir con su función masculina de sostener, de iluminar y dar energía. Nosotras, mujeres, somos el Ser Lunar: tenemos la función de reflejar, de contener la luz del Sol, de crear ritmos más sutiles. Así la esencia femenina fluctúa, se transforma, tiene su propio ciclo y contiene una magia comparable al efecto de la Luna sobre los humanos y el planeta.

Solo cuando aceptas esta influencia, te das cuenta de que el hecho de que seamos mujeres ‘lunáticas’ puede convertirse en una gran herramienta de autoconocimiento. Es fácil olvidarnos de que somos seres cíclicos, que vivimos una repetición de procesos internos que afectan nuestro mundo externo.

Durante una época llevé un diario, en el que plasmaba cómo me sentía en cada momento de mi propio ciclo, como si toda yo fuera una luna que crece, llega un momento en el que se llena y después mengua. Es un ejercicio que requiere constancia y mucha escucha interior, pero que tuvo un resultado asombroso. Tenía ante mí un mapa de mi funcionamiento interior: así comprobé que mis estados emocionales recorrían el mismo camino y se repetían una y otra vez. Cada mes experimentaba cambios en mi forma de percibirme y de percibir el mundo, que iban unidas al momento de mi ciclo personal.

En realidad, esto es lo que nos ocurre a todas. La mente femenina siempre ha estado rodeada de un halo de misterio indescifrable. Quizá la clave sea justamente no descifrarla, sino conectarse con ella, transformarla, permitir que fluya y que se exprese. Sencillamente, somos seres lunares y cíclicos, y esta es la verdadera naturaleza de la mujer.