La reina del exceso

Pintora, escultora, novelista, diseñadora... A la japonesa Yayoi Kusama no hay faceta que se le resista.

Topos que salpican formas orgánicas, espacios voluptuosos saturados de color, tamaños extralarge... El imaginario visual de Yayoi Kusama produce un efecto hipnótico muy cercano a la psicodelia, allí donde la fantasía se revela en su vertiente más cool. Su estética, heredera del pop art, el surrealismo y los movimientos posvanguardistas de los años sesenta y setenta, evoca a una especie de Yoko Ono caracterizada de Andy Warhol.

Chica para todo
A Kusama le gusta canalizar su vocación a través de múltiples facetas artísticas. Por eso, además de pintora, escultora y novelista, ha participado en un sinfín de actividades paralelas que van de colaboraciones con el músico Peter Gabriel, el diseñador de ropa Issey Miyake o el fotógrafo Nobuyoshi Araki; a una aparición en el filme “Topaz”, del director Ryu Murakami. Activa. Inquieta. Curiosa. Tres adjetivos que definen el carácter de esta artista que no ha puesto freno a su creatividad desde que llegó a Estados Unidos en 1957. Allí, sus enormes pinturas y esculturas medioambientales, construidas a base de espejos e iluminación eléctrica, pronto llamaron la atención de los sectores underground.

Activista social
Kusama ha pasado por diferentes etapas. Así, mientras en plena década de los sesenta inició un periodo marcado por una conciencia artístico-social, que luego materializó en una secuencia de happenings, en los setenta regresó a Japón y explotó su talento literario. Publicó novelas y antologías y, diez años después, obtuvo su primer premio literario para escritores noveles. De 1998 a 1999, la retrospectiva que inauguró en Los Angeles County Museum of Art viajó a Nueva York y a Tokio. Y en 2004 presentó la muestra “Kusamatrix”, que congregó a 520.000 personas en el Mori Museum de Tokio. ¿Te perderás su próxima cita?

Tres obsesiones
TOPOS
Son una constante en su obra. Los topos simbolizan el amor y recargan el espacio de sensualidad. A través de ellos, Kusama busca crear un estado mental y despertar sensaciones profundas. “Dots obsession” recrea esta pasión de manera explícita y en versión rojiblanca.

AUTORRETRATO
Como muchas artistas de su generación, Kusama ha intentado reivindicar su femenidad a través de la autocreación. No puede negar que le encanta convertirse en el centro de su propia obra. ¿La prueba? “Portrait”, un retrato multicolor sobre un fondo, obviamente, de lunares.

TAMAÑO XXL
La desmesura domina gran parte de su obra, tanto en objetos, pinturas y esculturas como en instalaciones. La prueba está en las figuras que componen “Hi, Konnichiva (hello!)”, que inquietan, además de por su saturación colorista, por su enorme tamaño.