Julio González, en el MNAC

“Julio González, retrospectiva abierta” es la recién inaugurada exposición del Museo Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), que se podrá visitar desde el 28 de octubre hasta el 25 de enero.

El MNAC organizará la primera exposición antológica celebrada en Barcelona y dedicada a este gran artista catalán, uno de los escultores más destacados de las primeras vanguardias, que desarrolló su trayectoria artística en París. La muestra presentarán más de 200 obras, entre las que figuran esculturas en hierro y bronce, pinturas, dibujos y artes del objeto (principalmente joyas), procedentes del Centro Pompidou, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), el mismo Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), y otros museos y colecciones europeas y americanas.

Introducción a la biografía de Julio González

Julio González junto con Pablo Gargallo, su precedente más directo, convierten el hierro en material artístico.
Nació en Barcelona (1876-1942). Allí se formó en la Escuela de Bellas Artes y trabajó en el taller de orfebrería de su familia junto a su hermano Joan. Asistió al Círculo Artístico de San Lluc y frecuentó el café Els Cuatre Gats. Sus primeras incursiones artísticas se encuadran en la estética modernista, son pequeñas piezas de orfebrería trabajadas en el taller familiar.
En 1900, tras el cierre del taller de su familia, se trasladó a París junto a su hermano Joan y entró en contacto con Picasso, Juan Gris y Pablo Gargallo. La temprana muerte de Joan, en 1908, a quien estaba muy unido, lo llevó a una gran depresión y a un estado de introversión que limitaron su producción a la pintura y su círculo de amistades a Picasso y Brancusi.
Durante los años de la Primera Guerra Mundial (1916-1917), trabajó en la factoría de la "Soldadura Autógena Francesa". En 1927, cuando decidió dedicarse completamente a la escultura, aprovechó sus conocimientos de orfebrería y la técnica de la soldadura autógena para entregarse plenamente al hierro.
Sus primeras creaciones, máscaras y naturalezas muertas en lámina de hierro, dejan ver cierto componente cubista, pero desde 1928 irá caminando hacia la abstracción, aunque siempre se inspiró en el estudio de la naturaleza, conservando algunas referencias. Mujer peinándose, Mujer con cesto, Figura de pie y Maternidad, son algunos ejemplos de ese paso hacia la abstracción.
La década de los años treinta es el momento de esplendor de González. Se limita al empleo de planos esenciales, de líneas de fuerza y de los elementos más significativos, intentando unir la materia y el espacio, es decir, intentando proyectar en el espacio.
A menudo sus obras recrean temas como la maternidad, las máscaras o las figuras femeninas, que son constantes en su obra. Por ejemplo, Dafne o Figura acostada.